Martín Tironi | SDT

Categoría: Blog

  • Nota sobre el Workshop Identidades Algorítmicas en Londres

    El martes 9 de julio de 2019 se realizó en la Senate House de la Universidad de Londres el primer workshop del Proyecto Interdisciplinario “Identidades Algorítmicas: Temas y reacciones a la recolección de datos digitales e inferencias algorítmicas en la vida cotidiana”. Este proyecto es dirigido por los investigadores Martín Tironi, Matías Valderrama y Denis Parra de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en estrecha colaboración con los académicos del Centro de Métodos Interdisciplinarios de la Universidad de Warwick Celia Lury y Scott Wark, quienes se encuentran estudiando la personalización de la cultura digital en el marco del proyecto People Like You: Contemporary figures of Personalisation.

    El proyecto “Identidades Algorítmicas” parte de la constatación de que Internet e innovaciones digitales de todo tipo han abierto nuevos modos de configurar, conocer y representar a las personas. Si en los noventa existía un imaginario socio-técnico de Internet como un ciberespacio clausurado donde primaba el anonimato y la experimentación con múltiples identidades virtuales, con la masificación de los smartphones, plataformas digitales, y variados sistemas algorítmicos en la vida cotidiana, se ha generado un escenario de continua identificación y perfilamiento algorítmico de las personas. Nuestras identidades de manera creciente son traducidas a bits de información que son procesados para inferir y predecir rasgos individuales y preferencias de compra. Plataformas digitales como Google, Spotify o Amazon continuamente nos recomiendan productos de forma personalizada basándose en complejos y opacos sistemas algorítmicos que intentan predecir nuestros gustos e inquietudes. En respuesta, artistas y activistas han problematizado la creciente sobrevigilancia, exigiendo más regulaciones de protección de datos y desarrollado tácticas para interrumpir, ofuscar y resistir las tecnologías de identificación y sus posibles consecuencias discriminatorias o dañinas, encriptar la comunicación, esconderse de los rastreadores, introducir ruidos en las masas de datos o eliminar algunos de las huellas digitales de la gente. Sin embargo, hasta la fecha, escasos estudios han abordado cómo las personas interpretan, sienten y entienden los procesos de perfilamiento y recomendación algorítmica, permaneciendo poco claro cómo operan e intervienen los sistemas algorítmicos en la vida cotidiana y cómo las personas responden a los tipos de subjetividades o identidades individuales propuestas o inferidas por estos procesos algorítmicos.

    Dentro de este contexto, el proyecto busca estudiar cómo se configura la personalidad en tiempos de algoritmos y datos digitales. Situándose en el entrecruce de computación, sociología y diseño, el objetivo general es analizar cómo las personas reaccionan y tematizan la creciente extracción de datos digitales y predicciones algorítmicas sobre sus identidades. Para este propósito, el proyecto sigue una intervención de diseño experimental, combinando una aproximación cualitativa con datos digitales. En primer lugar, el proyecto está desarrollando un prototipo de app para smartphones que recopila diferentes datos digitales de redes sociales de participantes voluntarios de Chile y Reino Unido, para luego entregar una serie de inferencias algorítmicas personalizadas acerca de su personalidad, preferencia y gustos musicales. Mediante una visualización interactiva, los participantes voluntarios podrán explorar en sus perfiles y jugar con los datos e inferencias obtenidas. En segundo lugar, por medio de entrevistas en profundidad acerca del uso de la app, el proyecto analizará como las personas experimentan, interpretan y problematizan la generación cotidiana de datos digitales y las predicciones algorítmicas recibidas, posibilitando una mejor comprensión sobre cómo se conforma y pone en escena la identidad crecientemente mediada por lo digital en las sociedades contemporáneas.

    Durante el workshop en Londres, pudimos conversar con todo el equipo acerca del diseño de la app que finalmente se llamó “Big Sister”, contando con la activa participación de su desarrollador Andre Simon. Asimismo, definimos decisiones metodológicas para la realización de las entrevistas en profundidad  a efectuarse para el final de este año y que se inspiran en la “entrevista de rastros digitales”. Junto con ello, se comentaron diferentes formas de conceptualizar las relaciones personales con los datos y algoritmos que se pueden estudiar en el proyecto, desde la idea de colonialismo a la de parentesco. Finalmente, se definieron los futuros pasos del proyecto para estrechar la colaboración chilena-inglesa. Para conocer más detalles del proyecto de investigación y estar al tanto de sus novedades, pueden acceder aquí: http://plataformasdt.cl/proyectos/identidades-algoritmicas/

    Este proyecto es financiado y apoyado por el concurso “Investigación Interdisciplinaria 2018” de la Vicerrectoría de Investigación (VRI) de la Pontificia Universidad Católica de Chile y el proyecto People Like You, un fondo colaborativo en Humanidades Médicas y Ciencias Sociales por la Wellcome Trust Fundation, y el Fondecyt Regular 1180062 titulado: “Dataficación de entornos urbanos e individuos: un análisis de los diseños, prácticas y discursos de la producción y gestión de datos digitales en Chile”.

  • De la cosmoecología: experimentos pluralistas para cohabitar la tierra

     

    De la cosmoecología: experimentos pluralistas para cohabitar la tierra

    16 de agosto 2019 – 14.30 a 16.00 hrs
    Sala de Cine, Centro Cultural La Moneda
    Plaza de la Ciudadanía 26, Santiago

    ⬪⬪⬪ La Moneda (L1)

    Expone
    Martín Savransky
    Académico y director de la Unit of Play, Goldsmiths, University of London.

    Sobre la charla.
    Entre sus aterradoras amenazas y sus más escalofriantes probabilidades, el cambio climático también confronta al presente con un hecho consumado: la trayectoria de devastación ecológica es tal que, sea cual sea el futuro, ya no podemos continuar siendo modernos. El concepto de “cosmoecología” constituye una manera de intentar explorar, y dar respuesta, a algunas de las implicaciones de esta condición medioambiental contemporánea. Pues lo que esta constatación vuelve perceptible es la necesidad de retomar una problemática tan antigua como plural, que con sus tecnociencias y sus sueños de progreso los modernos habían descalificado, y que sin embargo reemerge ahora con renovada potencia: la cuestión del arte de vivir. ¿Qué supondría reclamar la cuestión del arte de vivir hoy? Al menos dos dimensiones de esta pregunta se presentan como cruciales. En primer lugar, hoy resulta fundamental atender al hecho de que la cuestión del arte de vivir es tan etológica como cosmológica, es decir, que pertenece a las conexiones cosmoecológicas a partir de las cuales se entretejen hábitos y habitats, seres y mundos. Y explorar estas conexiones hoy requiere embarcarnos en una experimentación pluralista que exceda los limites de la metafísica secular que subyace a una buena parte de la política y el pensamiento medioambiental contemporáneo. En segundo lugar, pensar el arte de vivir hoy require que confrontemos el hecho de que, si esta cuestión ha estado vinculada a la pregunta sobre como cultivar una vida digna, una vida que valga la pena, hoy no podemos ignorar el hecho de que esta pregunta require, simultáneamente, que experimentemos con la pregunta sobre como cultivar una muerte para la cual valga la pena vivir. He aquí el corazón del proyecto de una cosmoecologia: aprender a cultivar artes pluralistas de vivir y morir bien con otros en un planeta devastado.

  • Seminario Regular #9: Joaquín Zerené

    Les invitamos cordialmente a la novena sesión del seminario abierto Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT) que busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentan y comentan investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas al diseño y tecnología en su más amplio espectro, con especial énfasis en los dispositivos, algoritmos y datos digitales que median nuestra vida contemporánea.

    La novena sesión del seminario se realizará el Jueves 8 de agosto de 2019, a las 17:00 en la Sala de Consejo de Decanato del campus Lo Contador PUC, Santiago.  Contaremos con la presentación de Joaquín Zerené, titulada: “Reconfiguraciones posthumanistas del diseño: arqueologías y especulaciones en torno a la relación humano-técnica.” Joaquín es Licenciado en Artes Visuales de la Universidad Austral de Chile, Magíster en Diseño Comunicacional de la Universidad de Buenos Aires y Doctorando en Ciencias Humanas de la Universidad Austral de Chile, cuya investigación doctoral versa sobre los aportes de Vilém Flusser y Gilbert Simondon a la teoría y práctica del diseño en el contexto de  las (post)humanidades del siglo 21. También en esta sesión contaremos con los comentarios de Bruno Perelli, diseñador gráfico y académico del Departamento de Diseño de la Universidad de Chile.

    Resumen

    La presentación plantea una discusión interdisciplinar, a la luz de los debates contemporáneos en torno al posthumanismo, las arqueologías mediales y el advenimiento del antropoceno, desde el cual repensar los problemas y límites disciplinares del diseño. Siguiendo las reflexiones de filósofos como Vilém Flusser y Gilbert Simondon, se propone una reflexión en torno a las disciplinas del diseño como configuradoras de las esferas artificiales que la “humanidad” habita y que dan forma a sus diversos modos de vida “humanos”. En este contexto, se plantea la pregunta por cómo los medios tecnológicos configuran las formas de sensibilidad y cognición humanas, actuando sobre el mundo en dimensiones y direcciones que escapan a las intenciones y significados humanos. Bajo esta perspectiva el diseño puede ampliar sus horizontes de reflexión y acción, aportando al desarrollo de una posible analítica de las técnicas de humanización, orientada a la exploración crítica en los estratos y procesos materiales, mediales y tecnológicos que dan forma a las sociedades y culturas “humanas” presentes, pasadas y futuras

  • Nota de la presentación de Claudio Celis en Seminario Sociedad, Diseño y Tecnología

    Nota de la presentación de Claudio Celis en Seminario Sociedad, Diseño y Tecnología

    A sala llena, el pasado 13 de junio de 2019 se realizó la octava sesión del seminario abierto Sociedad, Diseño y Tecnología. En la ocasión contamos con la presentación de Claudio Celis Bueno, Doctor en Teoría Crítica de la Universidad de Cardiff, investigador del Instituto de Humanidades de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y actualmente desarrolla un proyecto Fondecyt sobre la relación entre imagen y poder en la era de la visión algorítmica. Para escuchar el registro completo de la sesión puede visitar nuestro podcast: https://anchor.fm/matias-valderrama/episodes/Seminario-SDT-8-Claudio-Celis-Bueno-e4cv58

    Claudio inició su presentación con la constatación de que los algoritmos están mediando fuertemente nuestra vida cotidiana y de manera creciente están automatizando todo tipo de trabajos. De especial interés resultan ser los algoritmos de aprendizaje maquínico, pues para Claudio representan  una ruptura radical al no partir desde reglas predefinidas y ofrecer solución a problemas desconocidos hasta hora, sin inclusive entender su lógica operativa. Estos algoritmos de aprendizaje maquínico trabajarían sobre grandes bases de datos estructurados y no estructurados que permiten entrenarlos para identificar patrones inesperados o contraintuitivos para los humanos.

    La discusión de Claudio se centró en cómo estos algoritmos de aprendizaje maquinico se relacionan con el capitalismo contemporáneo, planteando que no solo están automatizando labores físicas o manuales, sino que también de manera creciente están automatizando tareas perceptivas, cognitivas y de alta complejidad. Si Marx anunciaba que las maquinas apuntan a la reducción del trabajo humano para traspasar a los humanos a la supervisión de la línea de producción, Claudio plantea que la automatización aumentada por complejos sistemas algorítmicos estaría acelerando la producción y reduciendo sus costos, incluso llegando en algunos casos a automatizar la propia supervisión de la producción. Esto haría más crítica la contradicción del modo de producción capitalista, esto es, de reducir o expulsar el trabajo humano de la esfera productiva y a la vez aumentar la necesidad de los humanos por conseguir trabajo asalariado para su subsistencia. De esta manera, el aprendizaje maquínico aumentaría desigualdades del capitalismo estudiado por Marx, reduciendo sus posibilidades de vida al cada vez requerirse menos humanos en la producción capitalista.

    Los sistemas algorítmicos de aprendizaje maquinico no solo ayudarían a la automatización de la producción, sino que utilizarían todo tipo de actividad, humana y no-humana, como fuente de datos para el entrenamiento de los propios sistemas. La información generada al interactuar con los servicios de Google o Facebook se vuelve una mercancía de gran valor de cambio que a su vez genera más plusvalía para estas empresas. Recordando una conversación de Negri y Guattari de 1985, cada aspecto de la vida humano es despojado de su dignidad, pasando a ser explotable como dato. O se trabaja incansablemente tanto en la fábrica como fuera de ella, o estamos condenados al ostracismo social. “Y aún así, no hacemos más que acelerar nuestra propia expulsión de esa repetición mecánica que ha devenido el trabajo” (Hardt y Guattari, 1990: 7-8). Por ello en su charla, Claudio nos invitó a preguntarnos en qué medida los algoritmos operan como una nueva dimensión de la explotación del trabajo humano y como una nueva tecnología de poder, obligando con ello a una redefinición de las tradicionales categorías de trabajo y de poder.

    Esta creciente relación entre los algoritmos y el capitalismo contemporáneo ha llevado a plantear la existencia de un “capitalismo algorítmico” que exige una nueva teoría del valor-trabajo. Una que incorpore el componente informacional dentro de la fórmula básica de la plusvalía capitalista o que redefina y expanda la propia noción de plusvalía. Junto con ello, el capitalismo algorítmico manifestaría una nueva concepción de poder que podría analizarse, según Claudio, a la luz del concepto de “gubernamentalidad algorítmica” de Antoinnette Rouvroy y Thomas Berns (2013). A diferencia del modelo panóptico en que se vigila y disciplina centralizada y permanentemente a los cuerpos de los individuos, esta forma de gobierno algorítmico sería “a-normativa”, es decir, no parte de una norma, sino que identifica curvas de normalidad que se van actualizando continuamente. Además, no opera sobre un sujeto, sino sobre elementos pre-individuales (datos) y supra-individuales (población). Aplicaría modulaciones sobre relaciones y ambientes, antes que sobre los individuos particulares o los elementos en relación.

    Como punto final, Claudio destacó que los algoritmos de aprendizaje maquínico han posibilitado la automatización incluso de la mirada, reemplazando al humano en dichas tareas. Claudio mostró sugerentes casos de ello, por ejemplo, el de los autos de conducción autónoma o el de una campaña publicitaria de Porsche en una carretera en que un sistema algorítmico detectaba el paso de un auto Porsche para cambiar la publicidad de forma personalizada. Ambos casos manifiestan como los sistemas algorítmicos estarían desplazando al humano del acto de reconocer el entorno para diversos fines, generándose una visión que escapa de lo que podemos ver como humanos. En nuestra vida cotidiana se estarían procesando algorítmicamente una serie de imágenes que resultan invisibles para nuestros ojos o que permanecen en el backend virtual de las maquinas. Esta visión maquínica, como la conceptualizó Claudio, no estaría libre de controversias y han aparecido diferentes casos de discriminación algorítmica cuando por ejemplo el sistema algorítmico de Google Images clasificó a sujetos afroamericanos como “gorillas” o cuando el sistema de reconocimiento de ojos de las cámaras Nikon no sacaba fotos a gente asiática por interpretar que estaban siempre pestañando. Todos estos casos, expuestos al final de la presentación de Claudio, abren una serie de espacios para problematizar el capitalismo algorítmico contemporáneo, manifestando la reproducción de prejuicios y desigualdades sociales en el diseño de los algoritmos, así como en los datos con los que se entrena.

    Seguido de la presentación, contamos con los comentarios de Carolina Gainza, doctora en literatura y lenguas hispánicas de la Universidad de Pittsburgh y académica de la Escuela de Literatura Creativa de la Universidad Diego Portales. Como un verdadero hipertexto, el comentario de Carolina siguió múltiples caminos con múltiples pistas y enlaces a trabajos literarios relevantes. Carolina planteo sugerentes interrogantes para la discusión: qué nos pasa a nosotros lxs humanxs con toda está automatización, cómo se redistribuyen las agencias en juego más allá de lo humano. Como abordar esas inteligencias no-humanas en sus lógicas y agencias radicalmente otras. Cómo nuestras definiciones de inteligencia o conciencia tienen que ser repensadas ante y con las maquinas.

    Carolina profundizó en cómo este capitalismo algorítmico expuesto por Claudio ha ido cambiando el modo de producción cultural y específicamente en el campo de la literatura digital. A juicio de Carolina, la literatura digital refleja ese modo de producción automatizado, por ejemplo, al considerarnos libre al navegar por una novela hipertextual, cuando en la práctica siempre está configurada previamente. Pero al mismo tiempo, según Carolina, la literatura digital contesta y subvierte ese modo de producción algorítmico. Por ejemplo, con internet se ha cambiado la circulación de las novelas, abriéndose espacios de creatividad y de manipulación de las mismas, torciendo la idea de autoría (por ejemplo, pensando el fan fiction). Precisamente, para Carolina hay un potencial de subversión en ese cuestionamiento de la propiedad intelectual, en que todo contenido en internet puede llegar a ser trastocado y se pueden abrir espacios creativos en hipertextos y novelas escritas por algoritmos. Inclusive sin ser un programador uno puede experimentar el potencial de manipulación del lenguaje de código, desde crear un meme a directamente hackear sistemas.

    Parte de la discusión generada al abrir la palabra al público fue en torno a cuáles serían los espacios de contradicción, quiebre o falla del capitalismo algorítmico esbozado por Claudio. Parte del desafío que suponen estas nuevas formas de trabajo y explotación, valor y poder, sería pensar en los espacios intersticiales y emancipatorios que abren las mediaciones de datos digitales y algoritmos en la vida contemporánea. Asociado a la pregunta por los espacios de corto-circuito, resulta relevante cuestionarse por el rol de las artes y humanidades ante la automatización del trabajo. Se ha hablado en los medios de una supuesta “crisis de las humanidades”, en que las tecnologías digitales serían parte importante. Vemos cada vez más como la música depende de complejos sistemas algorítmicos, por ejemplo, si pensamos en el autotune o los sistemas de reconocimiento de canciones con copyright. La propia literatura, como mostraba Carolina, ha sido permeada por la mediación algorítmica en términos de procesos de corrección ortográfica, traducciones o en nuevos formatos de publicación. ¿Será reemplazado el trabajo de novelistas, músicos y pintores por sistemas de algoritmos de aprendizaje maquinico, creando personalizadamente el contenido que será popular? ¿O acaso se reinventan y se abren nuevas formas experimentales de creación mediante algoritmos? Novelas, guiones, pinturas y canciones son compuestas por inteligencias artificiales y que empujan a algunos a separar aguas y crear sistemas para la demostración de “no soy un robot” como en el difundido Captcha. Para otros, se hace necesario una redefinición de que es lo maquinal y lo humano, repensando la maquina como agenciamientos humanos y no-humanos, desbordando la tradicional y humanista visión de las artes y humanidades como una labor inefable, incomputable y exclusivamente humana.

    Quizás la opción más sensata en estos tiempos de múltiples anuncios de cambio de época, ya sean utópicos o distópicos, sea primero ralentizar la marcha y recordar los extractos de Pablo de Rokha o Gabriela Mistral que mostró Carolina en su comentario. Cada uno en su tiempo, dieron cuenta de las transformaciones experimentadas por la incorporación de nuevas tecnologías, que hoy nos parecen tan familiares y cuasi-naturales como el teléfono o el cine. “Aprovechar el suceso y sacarle el beneficio posible” era la invitación de Gabriela Mistral ante la vilipendiada introducción del Cine en sus tiempos. ¿existe beneficio posible en los algoritmos de aprendizaje maquinico, más allá de la plusvalía explotada? ¿cómo aprovechar el suceso de la automatización algorítmica para la crítica y la emancipación en este capitalismo algorítmico? Son algunos de los variados cuestionamientos que nos dejó esta sesión del seminario SDT.

     

     

  • Publicación: Algoritmos y ciudad: retos y límites del urbanismo inteligente

    ”Algoritmos y ciudad: retos y límites del urbanismo inteligente”, columna de opinión del académico e investigador del Proyecto Fondecyt, Martín Tironi, que se publicó en la sección Voces del diario La Tercera

    Seguir leyendo.

    https://www.latercera.com/opinion/noticia/algoritmos-ciudad-retos-limites-del-urbanismo-inteligente/714567/

  • Seminario Regular #8: Claudio Celis Bueno

    Les invitamos cordialmente a la octava sesión del seminario abierto Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT) que busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentan y comentan investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas al diseño y tecnología en su más amplio espectro, con especial énfasis en los dispositivos, algoritmos y datos digitales que pueblan y median nuestra vida contemporánea.

    La octava sesión del seminario se realizará el jueves 13 de junio de 2019 a las 17:00 en la Sala de Consejo de Decanato del campus Lo Contador PUC, Santiago.  Contaremos con la presentación de Claudio Celis Bueno, Doctor en Teoría Crítica de la Universidad de Cardiff y Magíster en Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile. Actualmente es investigador del Instituto de Humanidades de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.  Es autor, entre otros, del libro The Attention Economy: Labour, Time and Power in Cognitive Capitalism. Actualmente desarrolla Fondecyt sobre la relación entre imagen y poder en la era de la visión algorítmica.

    Además, contaremos con los comentarios de Carolina Gainza, PhD en Hispanic Languages and Literatures, University of Pittsburgh. Actualmente se desempeña como académica de la Escuela de Literatura Creativa, Universidad Diego Portales.

    Resumen:

    La presentación explora de manera crítica los fenómenos recientes de Big Data y aprendizaje maquínico. A partir de un análisis que sitúa a estas tecnologías al interior de un modo de producción capitalista, se pregunta en qué medida constituyen una nueva forma de trabajo y una nueva tecnología de poder. Esto implica, a su vez, preguntar sobre la historicidad de las categorías de trabajo y de poder.
    Como caso de análisis, la presentación se centrará en el fenómeno de la visión maquínica, es decir, algoritmos de aprendizaje que han conseguido automatizar la percepción visual.

  • Nota presentación de Alfonso Otaegui en seminario Sociedad, diseño y tecnología

    El jueves 16 de mayo de 2019 a las 17:00 en la Sala de Consejo de Decanato del campus Lo Contador UC, se realizó la segunda versión del seminario SDT de este año académico y la séptima del ciclo de seminarios. En esta sesión, contamos con la presencia de Alfonso Otaegui, doctor en Antropología en la EHESS de París con postdoctorados en la University of California, Berkeley (Fyssen fellow) y Philipps-Universität Marburg, Alemania (Humboldt fellow). Actualmente se desempeña como investigador postdoctoral del CIIR (UC) y además forma parte del proyecto etnográfico multisituado Anthropology of Smartphones and Smart Ageing” (ASSA) de University College London, dirigido por Daniel Miller. El comentario de su presentación, estuvo a cargo de Sebastian Lehuede, PhD Researcher, Department of Media & Communications, London School of Economics

     

    El proyecto cuenta con un equipo de diez antropólogos que realizan etnografías simultáneas de 16 meses en un total 10 países, entre los cuales se incluye Chile. El objetivo es realizar un análisis comparativo del impacto del smartphone en la mediana edad a nivel global y considerar las implicaciones para el uso de aplicaciones móviles en saludo (mHealth). Luego de su presentación, abrió la discusión Sebastián Lehuedéperiodista de la Universidad Católica que cursa actualmente el doctorado en “Datos, Redes y Sociedad” en el Departamento de Medios y Comunicaciones de la London School of Economics. Su área de investigación se centra en la dimensión política de los datos, para la cual combina estudios de ciencia y tecnología (STS) y teorías críticas.

     

    Alfonso presentó hallazgos de su trabajo de campo en Santiago, titulado “adultos mayores y el smartphone: una inminente migración digital”. Esta problemática se inserta desde una valoración contemporánea a la cultura de la juventud, en la cual se le entrega un estatus al “mantenerse joven”.  Para Alfonso, el desafío de realizar una etnografía sobre smartphones y envejecimiento implica la necesidad de una etnografía offline para comprender el uso online y mundano de esta tecnología. La inmersión en el trabajo de campo llevó a Otaegui a realizar voluntariado en cursos de alfabetización digital, los cuales forman parte de una política pública.  En el trabajo de campo, los investigadores de ASSA se encontraron con una gran diversidad en experiencias de adopción de tecnologías, en definitiva “No hay una vejez, hay vejeces” y diversos factores afectan esta experiencia (como el conocer la simbología de otros dispositivos como el símbolo play, etc.) y diferentes motivaciones para adoptarla.

    Si bien, existe una diversidad en cómo llegan al teléfono y esto puede influir en como adoptan los smartphones, en el tiempo se observan ciertos patrones de dificultades, como miedo a romper el teléfono. Esta inseguridad incide en la forma en que tocan y se aproximan al teléfono, aproximación que es diferente en cómo se manipulan otros objetos cotidianos como un auto, donde todas las alternativas posibles se encuentran en el panel de control y a la vista, mientras que en la interfaz de un dispositivo móvil existe una lógica de navegar a través de diversas capas.

    En su relato, Alfonso evidencia estas sensaciones a las cuales ha denominado “ansiedades”, donde la información y su uso se convierte en exceso y no se puede completar la cadena operativa. Existe una sensación de perderse en esta navegación. Y desde la cotidianeidad de abrir una imagen -que posee un icono específico para desencadenar la acción- estos migrantes digitales se pierden en la navegación, en el sentido que se encuentran con 5 iconos más que desconocen.  En este momento surgen las ansiedades, y los demás iconos en la pantalla terminan siendo una diversión, en términos de desviarse del objetivo. Además de esta ansiedad, se presentan dificultades con la interfaz táctil, ya que hay dos inputs distintos: touch y long press. A pesar de que manipular un dispositivo con sensibilidad podría incluir cierto nivel de dificultad para una mano que tiembla, existe la duda de poder desencadenar la acción que se desea. Otras dificultades a nivel interpersonal según quienes asisten al curso, es que las personas que por lo general les entregan estos dispositivos, los jóvenes, no tienen paciencia para enseñarles, y en general configuran el dispositivo, pero no enseñan. Estas frustraciones producirían un viejismo introyectado, y el pensar que la tecnología no es para para migrantes digitales, sino para nativos. La sensación de quedarse atrás es recurrente entre los interlocutores.  Otros imaginarios también están en juego, en particular, la idea de que avanzamos hacia una era sin papel, donde se perdería lo concreto. En definitiva, hay una línea muy delgada entre la frustración y el empoderamiento.

    Por otro lado, la segunda parte del trabajo de campo de Otaegui, tiene lugar en un centro oncológico del sistema público en un sector de bajos recursos. Este centro, posee enfermeras de enlace, quien sirven de mediador entre el paciente y el sistema médico, y el paciente y su tratamiento. En este contexto, ¿podría WhatsApp ser una aplicación de salud? La respuesta es ambivalente, ya que depende de cómo las personas usen la aplicación para la salud. Es lo que Katherine Pype (2017) llama smartness from below, y que implica el reconocimiento de la creatividad de los usuarios. Una de las primeras ventajas con WhatsApp es que es una aplicación masiva y es la aplicación móvil más usada por adultos mayores.

    En el centro oncológico, cuatro enfermeras de enlace gestionan los tratamientos de doscientos pacientes, y desde hace dos años se utiliza WhatsApp como medio de comunicación y gestión. La comunicación a través de esta aplicación ayuda a que pacientes que están pasando por una situación de enfermedad no se trasladen innecesariamente a un centro de salud. También facilita la ayuda para lidiar con los efectos secundarios del tratamiento o avisar de forma rápida cuándo hay una hora disponible para la especialidad que necesitan. Está gestión digital, también implica una vuelta a lo análogo, en el sentido que las enfermeras registran en libros los efectos secundarios de los medicamentos, y también las diversas clínicas y hospitales en los cuales se realizan procedimientos específicos que podrían necesitar los pacientes.

    En conclusión, la tarea de los antropólogos para realizar una etnografía de mHealth o aplicaciones de salud con adultos mayores, es generar un relato desde una perspectiva inside del usuario, desde un punto de vista holístico que implica frustraciones cotidianas del uso y una serie de eventualidades e interrupciones que también implican momentos de éxito.

    Comentario de Sebastian Lehuede.

    Primero que todo, muchas gracias Alfonso por tu presentación. No soy el primero en mencionar lo valiosos que pueden ser los aportes de investigaciones de carácter antropológico como el proyecto Antropología de Smartphones y Envejecimiento Artificial, ASSA por sus iniciales en inglés, en tiempos de big data.

    Y es que, a pesar de la contundente evidencia en contra, seguimos reproduciendo el mito de que podemos entender a cabalidad el rol de la tecnología y los medios en la sociedad sin observar su uso cotidiano. En cambio, las observaciones que hemos escuchado hoy nos demuestran que aún queda trabajo pendiente para comprender con mayor detalle qué son los ‘smartphones’, así como también qué hay detrás de la ‘inteligencia’ que se le atribuye hoy a este tipo de máquinas.

    En mi breve comentario, intentaré contextualizar el trabajo de Alfonso a la luz del debate en torno a los medios digitales y los datos que se está sosteniendo en el campo de las comunicaciones. Si bien la imagen que es principalmente pesimista, a continuación intentaré mostrar un camino de salida al poner en valor el importante rol que puede tener la alfabetización digital en el contexto actual. Para ello utilizaré algunas de las ideas de Paulo Freire, quien impregnó en su libro Pedagogía del oprimido algunos de los aprendizajes de su trabajo de alfabetización -no digital, por cierto, sino que analógica- en Latinoamérica.

    Mis comentarios parten de la base de que la investigación de Alfonso aún está en curso, por lo que, a la luz de los objetivos y la metodología del proyecto en el cual participa, aquí opto por describir cuáles podrían ser algunas de sus eventuales contribuciones.

    Las referencias que utilizo no son casualidad. Como Alfonso, me encuentro en la fase final del trabajo de campo de mi tesis doctoral. Sin embargo, ni provengo de la antropología sino que de las comunicaciones. En gran parte, por lo tanto, mi respuesta a la presentación de Alfonso refiere a mis propias inquietudes, sobre todo ahora que me encuentro finalizando mi trabajo empírico y comienzo a poner en diálogo la teoría con el campo.

     

    Cambio en la narrativa

    Para partir, me gustaría entregar algo de contexto histórico. Porque pareciera ser que nos encontramos en un momento crucial en relación a las tecnologías digitales y los datos.

    Todo parece indicar que el tono optimista de empoderamiento, eficiencia y conectividad que marcó la introducción de internet se encuentra en crisis. El año pasado falleció John Perry Barlow, un activista de los protocolos de la web para quien internet significaba “un mundo en el que todos pueden entrar sin privilegios o prejuicios en base a la raza, poder económico o fuerza militar” (1996, par. 7), algo que hoy vemos como, al menos, improbable.

    En el caso de Chile, la agenda digital elaborada en 1999 durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle aseguraba que la conectividad, comillas, “encierra promesas de prosperidad material, equidad social, revitalización cultural y desarrollo democrático difícilmente imaginables unos pocos años atrás” (Comisión Presidencial, 1999).

    Veinte años después, el tono parece ser otro. Según Tim Berners-Lee, uno de los creadores de la web, “la humanidad conectada por las tecnologías web está funcionando como una distopía. Tenemos abuso online, prejuicio, sesgo, polarización, noticias falsas. Hay muchas maneras en las que la web está rota” (Sample, 2018, par. 5).  En materia de políticas públicas, la Agenda Digital propuesta en 2015 durante el gobierno de Michelle Bachelet tiene como primera medida el resguardo de los derechos de las personas a través de nuevas normativas como la protección de datos personales -¡y que aún no tenemos! (Comité de ministros, 2015).

    ¿Qué pasó, entre medio? Varias cosas. El auge y la caída de la Primavera Árabe, las revelaciones de Edward Snowden, el uso de Twitter por parte de Donald Trump, el escándalo de Cambridge Analytica y el rol de Facebook en la violencia en Myanmar, pueden mencionarse como antecedentes. Además, muchos de nosotros hemos conocido historias de víctimas de hackeo, bullying, misoginia y otros abusos que se dan en espacios digitales.

    El imaginario pesimista de internet se ha infiltrado en los medios también, quienes publican periódicamente noticias de muñecos que vigilan o asistentes de voz que registran nuestras conversaciones cotidianas. La Unión Europea adopta regulaciones agresivas y la serie de Netflix Black Mirror ha masificado una distopía tecnológica en la que parecemos perder cada vez más humanidad frente a al poder de los dispositivos inteligentes y las redes sociales.

    Ecos en la academia

    Y ahora, de vuelta a los que nos convoca, ¿qué ha pasado en la academia? Al menos el campo de las comunicaciones ha hecho eco de este cambio de visión. Si bien ha existido una crítica desde los años noventa a las lógicas de las tecnologías digitales, dos ejemplos de publicaciones recientes intentan destacar la profunda transformación que vivimos y sus impactos negativos en la sociedad. Ambos trabajos se aproximan al problema desde la economía política, lo cual también podría indicar un cambio en el campo de las comunicaciones.

    En su libro La era del capitalismo de vigilancia publicado este año, Shoshana Zuboff (2019) argumenta que las transformaciones que hemos vivido en las últimas décadas nos permiten hablar de una nueva civilización informacional. La pregunta que aborda en su libro es si acaso esta nueva civilización será un lugar al que todos podamos llamar ‘hogar’. Cierta nostalgia recorre su narrativa ya que al parecer hemos perdido un hogar o una forma de vivir en la que nuestro día a día -el prepararnos un café o establecer relaciones románticas-, aún no eran utilizadas por empresas para obtener ganancias comerciales. Para ella, el sueño digital original se ha transformado en un negocio que llama capitalismo de la vigilancia. La descripción se vuelve más preocupante en la medida en que Zuboff detalla las dinámicas de este negocio, que, a través de la predicción y pequeños cambios en nuestro ambiente, termina manipulando nuestra conducta hacia fines que no son necesariamente compartimos. En sus propias palabras, “la conexión digital es ahora un medio para los fines comerciales de otras personas” (2019, par. 20).

    De manera similar, en un artículo publicado el año pasado, Nick Couldry y Ulises Mejías (2018) utilizan el concepto de colonialismo de datos para referirse a la situación actual. Según dicen, esta dinámica combina “las prácticas predatorias extractivas del colonialismo histórico con los métodos de cuantificación abstracta a través de la computación” (2018, p. 337). Tal como Zuboff, argumentan que estamos frente a una nueva etapa del capitalismo, el cual lleva a cabo prácticas de apropiación y desposesión a través de la extracción de datos. Sin embargo, también van más allá, y aseguran que, si bien en los años noventa y dos mil se hablaba de formas de explotación laboral facilitada por una ‘arquitectura participativa’, esta vez Couldry y Mejías afirman que es nuestra vida, y no sólo nuestro trabajo, la que se ha transformado en materia prima para ser explotada por empresas.

    Podría mencionar también el trabajo de Catherine O’Neil (2016), quien utiliza la noción de armas de destrucción matemática, o el de James Bridle (2018), para quien estamos entrando en una nueva Edad Oscura. Sin embargo, lo que quiero ilustrar con los dos ejemplos que mencioné es el hecho de que hoy algunos autores y autoras estén describiendo esta supuesta cuarta revolución industrial (World Economic Forum, 2016), posterior a la digital y en la que los datos y algoritmos se vuelven fundamentales, como una nueva etapa del capitalismo, caracterizada por un tipo de relación instrumental y de manipulación desde las empresas tecnológicas como Facebook y Google, por un lado, hacia los usuarios, por otro.

    Mi objetivo al mencionar estos ejemplos no es incomodar a los que estamos aquí y que somos usuarios de las tecnologías digitales. Lo que en realidad busco hacer es, a la luz de este creciente pesimismo, destacar el aporte que pueden hacer estudios como los de ASSA, y específicamente lo que acaba de presentar Alfonso.

    Aportes de la antropología y pedagogía

    Una de las preguntas constantes de quienes estudian audiencias es qué noción de usuario se moviliza de forma implícita o explícita en ciertos relatos sobre el rol de la tecnología en la sociedad. Una de las principales ventajas de estudios como ASSA es la capacidad de profundizar en torno al rol y agencia de los usuarios en este contexto. El concepto de smartness from below desarrollado por Katrina Pype (2016) y que inspira a Alfonso a elaborar un código de buenas prácticas para el uso de Whatsapp en instituciones de salud, es un buen ejemplo. Al contradecir la idea de que la ‘inteligencia’ es una capacidad intrínseca de ciertas tecnologías, la idea de ‘inteligencia desde abajo’ implica que no podemos completar la historia del rol de los datos y los algoritmos sin observar sus múltiples interacciones con los usuarios. Al dar espacio a la creatividad, se deja de considerar la ‘inteligencia’ como algo dado y, en cambio, lo transforma en un proyecto incompleto cuya trayectoria es multidireccional e imposible definir a priori. De esta forma, es posible observar prácticas y microprácticas que señalan posibles caminos de salida a algunos de los excesos de la dataficación.

    En segundo lugar, una importante contribución que podría realizar un trabajo como el de Alfonso tiene que ver con su grupo social de estudio -los así denominados ‘migrantes digitales’- y el rol de la alfabetización digital.

    La descripción que he hecho del capitalismo de vigilancia o colonialismo de datos asemeja a lo que hace casi sesenta años Paulo Freire (2005/1970) denominaba deshumanización, la cual, a través de distintos mecanismos, implica la anulación de la voluntad de las personas. Tal como señaló hace cerca de sesenta años, gran parte de esta deshumanización consiste en calificar a ciertos grupos como ‘ignorantes’ por su supuesta falta de conocimiento, haciéndolos dependientes de otros grupos que poseerían la capacidad de solucionar sus problemas. Por lo mismo, y utilizando el lenguaje de Freire, son las y los oprimidos, y ningún otro grupo, los llamados a liderar su propia liberación. Tal como él dice, y aquí cito, “La libertad es adquirida por conquista, no como regalo” (2005, p. 47).

    Las así llamadas ‘noticias falsas’ son un buen ejemplo de lo anterior. Los adultos mayores son hoy representados como uno de los grupos más vulnerables a este fenómeno (e.g. Salas, 2019). Algunas alternativas para enfrentar el problema son la regulación del contenido y una mayor atención a las responsabilidades de las empresas tecnológicas. Sin embargo, Freire nos indica que ninguna solución puede ignorar a uno de los principales grupos afectados por estas prácticas. En este escenario, esta solución se alcanzaría no sólo transmitiendo un listado de criterios que permita a los adultos mayores identificar noticias falsas. Al contrario, significaría reflexionar de forma crítica cómo pueden los adultos mayores contribuir a impulsar un cambio más profundo, tomando en consideración los distintos elementos políticos, económicos y técnicos que hacen posible el fenómeno en primer lugar.

    La fuerza de Freire hoy radica en entender la pedagogía como un mecanismo clave para atacar el determinismo tecnológico y imaginar que las cosas podrían ser de otra manera. Algo semejante intuyen Couldry y Mejías cuando mencionan el trabajo del sociólogo peruano Aníbal Quijano y su idea de descolonización epistemológica como un posible camino de salida al colonialismo de datos.

    Gracias al poder de cambio de la pedagogía, la ‘migración digital’ se puede entender más allá de la clásica definición según la cual un grupo adquiere nuevas destrezas para manejar la tecnología. En complemento a esto, migrar hacia lo digital pasa a significar también abrir la tecnología a cambios ante la llegada de estos nuevos habitantes.

    Conclusión

    En resumen, durante mi exposición intenté explicar que hoy vivimos tiempos cruciales dada la relevancia que ha adquirido lo que algunos llaman ‘dataficación’. Algunos autores han comenzado a explorar el surgimiento de un nuevo tipo de relaciones caracterizadas por la anulación de la voluntad, apropiación y manipulación de la vida de las personas a través de la recolección de datos y predicciones algorítmicas. Ante este escenario, he recurrido a algunos puntos expresados por Freire para iluminar las oportunidades de iniciativas de alfabetización digital, como la de la investigación de Alfonso, las cuales pueden permitir avanzar hacia la re-humanización y cambio de rumbo de la transformación digital.

    Sin embargo, en estas materias es Alfonso el mejor llamado a contarnos si la forma como he descrito el contexto actual tiene alguna relación con lo que ha visto en su trabajo de campo. E imagino que habrán discrepancias. Tal como me comentó hace poco él mismo, la sensibilidad antropológica tiende a ser escéptica de la idea de que las tecnologías introducen cambios profundos. En vez de destacar la novedad, la antropología prefiere observar lo que permanece, exponiendo cómo los mismos roles sociales son llevados a cabos a través de distintos medios. En cierta forma, el lenguaje de Zuboff, Couldry y Mejías justamente ponen en relieve lo que ellos identifican como nuevo y profundamente transformador de la forma como los datos y los algoritmos están siendo utilizados hoy.

    Al mismo tiempo, imagino que una de las principales dificultades de la alfabetización digital debe ser la de lidiar con las múltiples expectativas de las personas, especialmente considerando la ansiedad y el entusiasmo que, según constata Alfonso, tienen por aprender a utilizar funciones del teléfono como la cámara de fotos o el mismo Whatsapp. En cierta forma, Freire mira la alfabetización no desde una perspectiva funcionalista sino que social, lo cual, imagino, puede generar inevitables tensiones entre fines pragmáticos y políticos.

    Muchas gracias

     

    Bibliografía

    Barlow, J. P. (1996). A Declaration of the Independence of Cyberspace. Recuperado el 18 de mayo, 2019, de https://www.eff.org/cyberspace-independence

    Bridle, J. (2018). New Dark Age: Technology and the End of the Future. Londres, Inglaterra: Verso.

    Comisión Presidencial TIC. (1999). Chile: Hacia la sociedad de la información. Recuperado de http://www.agendadigital.gob.cl/files/otros/Chile_Sociedad_de_la_Informacion_1999.pdf

    Comité de Ministros. (2015). Agenda Digital 2020: Chile Digital para Tod@s. Recuperado de http://www.agendadigital.gob.cl/files/Agenda Digital Gobierno de Chile – Capitulo 1 – Noviembre 2015.pdf

    Couldry, N., & Mejias, U. (2018). Data Colonialism: Rethinking Big Data’s Relation to the Contemporary Subject. Television & New Media, 20(4), 336–349.

    Freire, P. (2005). Pedagogy of the Oppressed. (M. B. Ramos, Trans.) (30th Anniv). Nueva York, Estados Unidos: Continuum. (Trabajo original publicado en 1970)

    O’Neil, C. (2016). Weapons of Math Destruction: How Big Data Increases Inequality and Threatens Democracy. Nueva York, Estados Unidos: Crown.

    Pype, K. (2017). Smartness from Below: Variations on Technology and Creativity in Contemporary Kinshasa. In C. C. Mavhunga (Ed.), What Do Science, Technology, and Innovation Mean from Africa (pp. 97–116). Cambridge, Massachusetts, United States: MIT Press.

    Salas, J. (2019, 9 de enero). ¿Engañan las noticias falsas sobre todo a los más mayores? El País. Recogido de https://elpais.com/tecnologia/2019/01/09/actualidad/1547029983_955487.html

    World Economic Forum. (2016). The Fourth Industrial Revolution: what it means, how to respond. Recogido el 18 de mayo, 2019, de https://www.weforum.org/agenda/2016/01/the-fourth-industrial-revolution-what-it-means-and-how-to-respond/

    Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power. Nueva York, Estados Unidos: Public Aff

     

  • Notas presentación de Pelayo Benavides en Seminario Sociedad Diseño Tecnología

    El lunes 29 de mayo de 2019, entre las 17:00 y las 19:00 horas, en la Biblioteca Sergio Larraín GM del Campus Lo Contador UC, se realizó la primera versión del seminario SDT de este año académico y la sexta del ciclo de seminarios, moderada por el academico Pablo Hermansen. Frente a un grupo de 10 académicos expuso su investigación Pelayo Benavides, psicólogo UC, con estudios de postgrado en Antropología Social en la Universidad de Massey (MA) y en la Universidad de Aberdeen (PhD). Actualmente trabaja en el Centro de Desarrollo Local (CEDEL) del Campus Villarrica UC, donde comparte con otros 12 investigadores una mirada ecosistémica respecto de los modos locales de habitar y hacer comunidades más-que-humanas. Luego de su presentación, abrió la discusión el académico de Antropología UC Felipe Palma, sociólogo de la misma universidad y PhD en sociología visual de la Universidad de Goldsmiths, e investigador del grupo de investigación Diseño y Cosmopolitica

    Benavides presentó “Relaciones humano-animal con depredadores protegidos en áreas precordilleranas del sur de la Araucanía”, donde describió y analizó un año de trabajo de campo–septiembre de 2014 a septiembre de 2015. Mediante su trabajo etnográfico multi-situado, que se desarrolló en diversas áreas rurales de la Región de la Araucanía –Parque Nacional Huerquehue, un área protegida privada y una pequeña granja cerca del Parque Nacional Villarrica–, logró reconocer y visibilizar un territorio o ecosistema social más-que-humano que se constituye de las relaciones entre entidades situadas en áreas discontinuas en su propiedad (privado o público) y tipo de uso (conservación o producción). Su relato, que creó en quienes lo escuchábamos una comprensión multidimensional de su ámbito de estudio, logró mantener un foco particular sin perder el contexto: el zorro, personaje central de su relato, prisma la complejidad del ecosistema en el que se inserta.

    Mantuvo un motor narrativo subyacente, a saber, la conflictiva y siempre cambiante relación entre naturaleza y cultura. Sin fijar ni reducir la comprensión de naturaleza o cultura que las variadas entidades y comunidades involucradas desplegaban cotidianamente, Benavides describe las huellas materiales del conflicto entre estas dos ideas, los imaginarios que convocan y las éticas que sustentan. Para esto, las imágenes desplegadas fueron clave. Como vemos en las figuras 1, 2 y 3, éstas materializaban aproximaciones mutuamente inconmensurables.

    Figura 1: Representación didáctica de inspiración científica de las relaciones alimenticias entre no humanos. El contenido aquí representado es un estándar en la explicación de los modos de relación entre animales, profusamente reproducido y usado.

    Figura 2: Ilustración del zorro como cazador en un hábitat idealizado. Su mirada amenazante en el límite de la naturaleza lo representa como miembro y guardia de una naturaleza libre de la influencia humana.

     

    Figura 3: Dibujo de un estudiante de enseñanza básica de la escuela local. En esta escena, el color hace del gato guiña y la gallina muerta protagonistas. El autor adopta la posición de un narrador externo, distante del gallinero recién asaltado y de los dos protagonistas de la escena, como cuando se ilustra una historia.

     

    A su vez, huellas, imaginarios y éticas demuestran que el límite, conceptualmente limpio, entre naturaleza y cultura, no es un descriptor útil de lo que Benavides narra. La ilusión moderna de que es posible trazar una línea entre categorías no se materializa en una barrera o membrana unívoca, sino más bien en una serie de dominios en disputa, lugares y momentos mutantes compuestos de múltiples tensiones, las que en su mayoría se performan, no se enuncian. Quienes se encuentran en el ecosistema descrito son fauna silvestre, doméstica y especies invasoras (como jabalíes, visones, perros asalvajados o ciertos humanos); población mapuche, pequeños agricultores, turistas, funcionarios gubernamentales, entre otros; vegetación silvestre, introducida y productiva; sistemas de propiedad privada, estatal y cooperativa; técnicas de construcción de viviendas, de cercas para los animales domésticos, de producción de alimentos, de acceso selectivo a la propiedad, de comunicación y memora; legislación de conservación, derechos de explotación y consensos culturales ancestrales, todos reinterpretados cotidianamente para mantener el metabolismo social.

    Esta diversidad es visibilizada por Benavides desde los conflictos entre el zorro (uno de los animales comprendidos como depredadores en el sector) y los pequeños agricultores que viven en las inmediaciones de áreas destinadas a la protección de la flora y la fauna, ya que allí los conflictos entre humanos y animales no domésticos tienden a ser más frecuentes y agudos. La frecuencia y diversidad de los conflictos, entre los que destaca la captura de gallinas domésticas por parte de zorros, pone en tensión y movimiento la constitución del (o los) nosotros. Este hecho, aparentemente simple para un afuerino, es un ejemplo de la complejidad de las relaciones entre quienes habitan este entorno, lo que obliga a Benavides a no generalizar, es decir a considerar cada intento de captura como un hecho único. Siguiendo lo presentado en esta investigación, pero sin la pretensión de jerarquizar ni ordenar, mencionaremos algunas de las varias dimensiones en juego.

    ¿Quiénes son los asaltados por el zorro? Mientras que los pequeños agricultores tenderán a situar el hecho como parte de su relación conflictiva con su entorno inmediato, miembros de la comunidad mapuche a la luz de su cosmología podrían ver al animal como un mensajero destinado a compensar la mala conducta de dueño de las gallinas, lo que le podría otorgar al zorro un rol trascendente. ¿Qué tan escasas son las gallinas para sus propietarios? Los pequeños agricultores suelen desarrollar una economía de subsistencia, lo que hace necesario a cada uno de sus recursos. En años malos, una gallina puede hacer la diferencia entre pasar hambre o no. ¿Cómo entró el zorro al gallinero? El error humano es asumido distinto que el ingenio animal, ya que este último obliga a repensar las técnicas de cercado o los hábitos de crianza. Repensar los cercos conlleva un esfuerzo costoso en tiempo y recursos, repensar los hábitos de crianza de animales domésticos suele implicar la pérdida del dominio sobre una parte del entorno, lo que conlleva una mayor tensión en el grupo. Ejemplo de lo anterior es el impacto en el dormir: si percibes que peligran tus gallinas, todo disturbio en el gallinero es señal de un nuevo posible ataque, lo que te obliga a dormir atento y levantarte constantemente a vigilar. ¿Cuáles son las prácticas de captura e ingesta del zorro? Un zorro que entra a un gallinero puede capturar, matar y llevarse una gallina o entrar en un frenesí y realizar una matanza masiva. Este tipo de captura suele ser leído como una agresión innecesaria, un daño gratuito, que demuestra la maldad del atacante. Al mismo tiempo, si el zorro no lleva su presa al interior del bosque y la devora en el patio donde la cazó, es una ofensa directa, el quiebre de un trato de convivencia entre humanos y animales, una muestra de degradación moral del animal. Como relata Benavides, para algunos de sus entrevistados esta maldad (matanza gratuita y malos modales en la ingesta) es señal de que el zorro ha perdido su pureza, su comportamiento propiamente natural. Con cierta consistencia, los entrevistados identificaron a los programas gubernamentales de protección y reinserción de animales como la fuente de la corrupción, comprendiendo al Estado como un generador de desorden, un ellos inconmensurable que amenaza su ecosistema de subsistencia imponiendo leyes y criaturas pervertidas. Por otro lado, el zorro puro, que caza animales considerados como plagas por los agricultores –como ratas o conejos– y que cuando captura una gallina se la lleva al bosque para comerla, es comprendido como fiel a su propia naturaleza. De hecho, algunos de los entrevistados por Benavides mencionaron como obvio que, al plantar o criar, hay que pensar en un extra, una parte cuyo destino es que se la lleve la naturaleza, encarnada en alguno de estas seres no humanos.

    Consecuentemente, no parece pertinente defender que el límite que separa con precisión quirúrgica la naturaleza (a proteger) de la cultura (que protege) pasa por el medio o representa una línea media de la zona de relación entre depredadores y agricultores. Dicho de otra forma, las delimitaciones institucionales para la protección de depredadores no coinciden con, ni median las, situaciones en las que personas animales y humanas definen sus relaciones y constituyen su ecosistema. Concretamente, la agricultura de pequeña escala como forma de vida, cuyo sentido efectivo es su subsistencia sostenible, excede la lógica moderna. Cuando el Estado protege al animal lo hace pensando en la amenaza de la producción industrial a la idea institucional de naturaleza, por lo que sus acciones de protección suelen interferir la relación de subsistencia con que las comunidades rurales participan de su entorno.

    El amplio espectro de las interpretaciones posibles de un   hecho aparentemente simple, como es la captura de una gallina por un zorro, pone en cuestión la potencial utilidad que las categorías zorro, agricultor o gallina tienen para comprender los modos de relación entre quienes componen el ecosistema descrito por Benavides. No es posible predecir o determinar cómo se va a desarrollar el encuentro entre un zorro –o puma, o guiña, o peuco– y un ser humano sin considerar cuidadosamente las condiciones particulares de dicho encuentro. Más aún, la subjetividad de cada una de las entidades que se encuentran no depende de su especie, sino del contexto, de su rol contingente, sus modos de relación y la secuencia de acciones que despliega: las performances van definiendo ontologías, mientras estas constituyen cosmologías, es decir el entramado de las memorias colectivas sobre el transcurrir de las relaciones más-que-humanas que hace lo común y hacen mundos.

  • Seminario Regular #7: Alfonso Otaegui

    Les invitamos cordialmente a la séptima sesión del seminario abierto Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT) que busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentan y comentan investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas al diseño y tecnología en su más amplio espectro, con especial énfasis en los dispositivos y datos digitales que pueblan nuestra vida contemporánea.

    La séptima sesión del seminario se realizará el jueves 16 de mayo de 2019 a las 17:00 en la Sala de Consejo de Decanato del campus Lo Contador PUC, Santiago.  Contaremos con la presentación de Alfonso Otaegui, doctor en Antropología en la EHESS de París con postdoctorados en la University of California, Berkeley (Fyssen fellow) y Philipps-Universität Marburg, Alemania (Humboldt fellow) y actualmente se desempeña como investigador postdoctoral del CIIR (UC). Alfonso presentará sobre los primeros hallazgos de su investigación acerca de cómo las y los adultos mayores aprenden a usar y experimentar con los smartphones en el acceso a servicios de salud. Esta investigación forma parte del proyecto global y comparativo “Anthropology of Smartphones and Smart Ageing” (ASSA), coordinado por Daniel Miller desde University College London. El proyecto ASSA cuenta con diez antropólogos haciendo trabajo de campo simultáneamente en diez sitios (dos en América Latina, dos en Africa, tres en Europa, una en Medio Oriente y dos en Asia).

    Además, contaremos con los comentarios de Sebastián Lehuedé, periodista de la Universidad Católica y que cursa actualmente el doctorado en ‘Datos, Redes y Sociedad’ en el Departamento de Medios y Comunicaciones de la London School of Economics. Su área de investigación se centra en la dimensión política de los datos, para lo cual combina estudios de ciencia y tecnología (STS) y teorías críticas. En su tesis doctoral explora las relaciones ‘colaborativas’ facilitadas por los datos astronómicos producidos por mega observatorios en el Desierto de Atacama.

    Resumen:

    En este proyecto se busca entender la experiencia de la edad en individuos de entre 45 y 70 años de edad, el uso que hacen de los smartphones y cómo acceden a los servicios de salud. Parte del compromiso de este proyecto es contribuir al desarrollo de una iniciativa de salud móvil que mejore el acceso a los servicios de salud de las poblaciones con las que se trabaja. En esta oportunidad se presentará parte del trabajo de campo con adultos mayores que están aprendiendo a usar smartphones –sus expectativas, frustraciones y logros–, y se expondrá la propuesta aplicada que surge de la etnografía en una clínica oncológica de un hospital público.