Martín Tironi | SDT

Autor: Martín Tironi

  • Publicación: Algoritmos y ciudad: retos y límites del urbanismo inteligente

    ”Algoritmos y ciudad: retos y límites del urbanismo inteligente”, columna de opinión del académico e investigador del Proyecto Fondecyt, Martín Tironi, que se publicó en la sección Voces del diario La Tercera

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    https://www.latercera.com/opinion/noticia/algoritmos-ciudad-retos-limites-del-urbanismo-inteligente/714567/

  • Nota presentación de Alfonso Otaegui en seminario Sociedad, diseño y tecnología

    El jueves 16 de mayo de 2019 a las 17:00 en la Sala de Consejo de Decanato del campus Lo Contador UC, se realizó la segunda versión del seminario SDT de este año académico y la séptima del ciclo de seminarios. En esta sesión, contamos con la presencia de Alfonso Otaegui, doctor en Antropología en la EHESS de París con postdoctorados en la University of California, Berkeley (Fyssen fellow) y Philipps-Universität Marburg, Alemania (Humboldt fellow). Actualmente se desempeña como investigador postdoctoral del CIIR (UC) y además forma parte del proyecto etnográfico multisituado Anthropology of Smartphones and Smart Ageing” (ASSA) de University College London, dirigido por Daniel Miller. El comentario de su presentación, estuvo a cargo de Sebastian Lehuede, PhD Researcher, Department of Media & Communications, London School of Economics

     

    El proyecto cuenta con un equipo de diez antropólogos que realizan etnografías simultáneas de 16 meses en un total 10 países, entre los cuales se incluye Chile. El objetivo es realizar un análisis comparativo del impacto del smartphone en la mediana edad a nivel global y considerar las implicaciones para el uso de aplicaciones móviles en saludo (mHealth). Luego de su presentación, abrió la discusión Sebastián Lehuedéperiodista de la Universidad Católica que cursa actualmente el doctorado en “Datos, Redes y Sociedad” en el Departamento de Medios y Comunicaciones de la London School of Economics. Su área de investigación se centra en la dimensión política de los datos, para la cual combina estudios de ciencia y tecnología (STS) y teorías críticas.

     

    Alfonso presentó hallazgos de su trabajo de campo en Santiago, titulado “adultos mayores y el smartphone: una inminente migración digital”. Esta problemática se inserta desde una valoración contemporánea a la cultura de la juventud, en la cual se le entrega un estatus al “mantenerse joven”.  Para Alfonso, el desafío de realizar una etnografía sobre smartphones y envejecimiento implica la necesidad de una etnografía offline para comprender el uso online y mundano de esta tecnología. La inmersión en el trabajo de campo llevó a Otaegui a realizar voluntariado en cursos de alfabetización digital, los cuales forman parte de una política pública.  En el trabajo de campo, los investigadores de ASSA se encontraron con una gran diversidad en experiencias de adopción de tecnologías, en definitiva “No hay una vejez, hay vejeces” y diversos factores afectan esta experiencia (como el conocer la simbología de otros dispositivos como el símbolo play, etc.) y diferentes motivaciones para adoptarla.

    Si bien, existe una diversidad en cómo llegan al teléfono y esto puede influir en como adoptan los smartphones, en el tiempo se observan ciertos patrones de dificultades, como miedo a romper el teléfono. Esta inseguridad incide en la forma en que tocan y se aproximan al teléfono, aproximación que es diferente en cómo se manipulan otros objetos cotidianos como un auto, donde todas las alternativas posibles se encuentran en el panel de control y a la vista, mientras que en la interfaz de un dispositivo móvil existe una lógica de navegar a través de diversas capas.

    En su relato, Alfonso evidencia estas sensaciones a las cuales ha denominado “ansiedades”, donde la información y su uso se convierte en exceso y no se puede completar la cadena operativa. Existe una sensación de perderse en esta navegación. Y desde la cotidianeidad de abrir una imagen -que posee un icono específico para desencadenar la acción- estos migrantes digitales se pierden en la navegación, en el sentido que se encuentran con 5 iconos más que desconocen.  En este momento surgen las ansiedades, y los demás iconos en la pantalla terminan siendo una diversión, en términos de desviarse del objetivo. Además de esta ansiedad, se presentan dificultades con la interfaz táctil, ya que hay dos inputs distintos: touch y long press. A pesar de que manipular un dispositivo con sensibilidad podría incluir cierto nivel de dificultad para una mano que tiembla, existe la duda de poder desencadenar la acción que se desea. Otras dificultades a nivel interpersonal según quienes asisten al curso, es que las personas que por lo general les entregan estos dispositivos, los jóvenes, no tienen paciencia para enseñarles, y en general configuran el dispositivo, pero no enseñan. Estas frustraciones producirían un viejismo introyectado, y el pensar que la tecnología no es para para migrantes digitales, sino para nativos. La sensación de quedarse atrás es recurrente entre los interlocutores.  Otros imaginarios también están en juego, en particular, la idea de que avanzamos hacia una era sin papel, donde se perdería lo concreto. En definitiva, hay una línea muy delgada entre la frustración y el empoderamiento.

    Por otro lado, la segunda parte del trabajo de campo de Otaegui, tiene lugar en un centro oncológico del sistema público en un sector de bajos recursos. Este centro, posee enfermeras de enlace, quien sirven de mediador entre el paciente y el sistema médico, y el paciente y su tratamiento. En este contexto, ¿podría WhatsApp ser una aplicación de salud? La respuesta es ambivalente, ya que depende de cómo las personas usen la aplicación para la salud. Es lo que Katherine Pype (2017) llama smartness from below, y que implica el reconocimiento de la creatividad de los usuarios. Una de las primeras ventajas con WhatsApp es que es una aplicación masiva y es la aplicación móvil más usada por adultos mayores.

    En el centro oncológico, cuatro enfermeras de enlace gestionan los tratamientos de doscientos pacientes, y desde hace dos años se utiliza WhatsApp como medio de comunicación y gestión. La comunicación a través de esta aplicación ayuda a que pacientes que están pasando por una situación de enfermedad no se trasladen innecesariamente a un centro de salud. También facilita la ayuda para lidiar con los efectos secundarios del tratamiento o avisar de forma rápida cuándo hay una hora disponible para la especialidad que necesitan. Está gestión digital, también implica una vuelta a lo análogo, en el sentido que las enfermeras registran en libros los efectos secundarios de los medicamentos, y también las diversas clínicas y hospitales en los cuales se realizan procedimientos específicos que podrían necesitar los pacientes.

    En conclusión, la tarea de los antropólogos para realizar una etnografía de mHealth o aplicaciones de salud con adultos mayores, es generar un relato desde una perspectiva inside del usuario, desde un punto de vista holístico que implica frustraciones cotidianas del uso y una serie de eventualidades e interrupciones que también implican momentos de éxito.

    Comentario de Sebastian Lehuede.

    Primero que todo, muchas gracias Alfonso por tu presentación. No soy el primero en mencionar lo valiosos que pueden ser los aportes de investigaciones de carácter antropológico como el proyecto Antropología de Smartphones y Envejecimiento Artificial, ASSA por sus iniciales en inglés, en tiempos de big data.

    Y es que, a pesar de la contundente evidencia en contra, seguimos reproduciendo el mito de que podemos entender a cabalidad el rol de la tecnología y los medios en la sociedad sin observar su uso cotidiano. En cambio, las observaciones que hemos escuchado hoy nos demuestran que aún queda trabajo pendiente para comprender con mayor detalle qué son los ‘smartphones’, así como también qué hay detrás de la ‘inteligencia’ que se le atribuye hoy a este tipo de máquinas.

    En mi breve comentario, intentaré contextualizar el trabajo de Alfonso a la luz del debate en torno a los medios digitales y los datos que se está sosteniendo en el campo de las comunicaciones. Si bien la imagen que es principalmente pesimista, a continuación intentaré mostrar un camino de salida al poner en valor el importante rol que puede tener la alfabetización digital en el contexto actual. Para ello utilizaré algunas de las ideas de Paulo Freire, quien impregnó en su libro Pedagogía del oprimido algunos de los aprendizajes de su trabajo de alfabetización -no digital, por cierto, sino que analógica- en Latinoamérica.

    Mis comentarios parten de la base de que la investigación de Alfonso aún está en curso, por lo que, a la luz de los objetivos y la metodología del proyecto en el cual participa, aquí opto por describir cuáles podrían ser algunas de sus eventuales contribuciones.

    Las referencias que utilizo no son casualidad. Como Alfonso, me encuentro en la fase final del trabajo de campo de mi tesis doctoral. Sin embargo, ni provengo de la antropología sino que de las comunicaciones. En gran parte, por lo tanto, mi respuesta a la presentación de Alfonso refiere a mis propias inquietudes, sobre todo ahora que me encuentro finalizando mi trabajo empírico y comienzo a poner en diálogo la teoría con el campo.

     

    Cambio en la narrativa

    Para partir, me gustaría entregar algo de contexto histórico. Porque pareciera ser que nos encontramos en un momento crucial en relación a las tecnologías digitales y los datos.

    Todo parece indicar que el tono optimista de empoderamiento, eficiencia y conectividad que marcó la introducción de internet se encuentra en crisis. El año pasado falleció John Perry Barlow, un activista de los protocolos de la web para quien internet significaba “un mundo en el que todos pueden entrar sin privilegios o prejuicios en base a la raza, poder económico o fuerza militar” (1996, par. 7), algo que hoy vemos como, al menos, improbable.

    En el caso de Chile, la agenda digital elaborada en 1999 durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle aseguraba que la conectividad, comillas, “encierra promesas de prosperidad material, equidad social, revitalización cultural y desarrollo democrático difícilmente imaginables unos pocos años atrás” (Comisión Presidencial, 1999).

    Veinte años después, el tono parece ser otro. Según Tim Berners-Lee, uno de los creadores de la web, “la humanidad conectada por las tecnologías web está funcionando como una distopía. Tenemos abuso online, prejuicio, sesgo, polarización, noticias falsas. Hay muchas maneras en las que la web está rota” (Sample, 2018, par. 5).  En materia de políticas públicas, la Agenda Digital propuesta en 2015 durante el gobierno de Michelle Bachelet tiene como primera medida el resguardo de los derechos de las personas a través de nuevas normativas como la protección de datos personales -¡y que aún no tenemos! (Comité de ministros, 2015).

    ¿Qué pasó, entre medio? Varias cosas. El auge y la caída de la Primavera Árabe, las revelaciones de Edward Snowden, el uso de Twitter por parte de Donald Trump, el escándalo de Cambridge Analytica y el rol de Facebook en la violencia en Myanmar, pueden mencionarse como antecedentes. Además, muchos de nosotros hemos conocido historias de víctimas de hackeo, bullying, misoginia y otros abusos que se dan en espacios digitales.

    El imaginario pesimista de internet se ha infiltrado en los medios también, quienes publican periódicamente noticias de muñecos que vigilan o asistentes de voz que registran nuestras conversaciones cotidianas. La Unión Europea adopta regulaciones agresivas y la serie de Netflix Black Mirror ha masificado una distopía tecnológica en la que parecemos perder cada vez más humanidad frente a al poder de los dispositivos inteligentes y las redes sociales.

    Ecos en la academia

    Y ahora, de vuelta a los que nos convoca, ¿qué ha pasado en la academia? Al menos el campo de las comunicaciones ha hecho eco de este cambio de visión. Si bien ha existido una crítica desde los años noventa a las lógicas de las tecnologías digitales, dos ejemplos de publicaciones recientes intentan destacar la profunda transformación que vivimos y sus impactos negativos en la sociedad. Ambos trabajos se aproximan al problema desde la economía política, lo cual también podría indicar un cambio en el campo de las comunicaciones.

    En su libro La era del capitalismo de vigilancia publicado este año, Shoshana Zuboff (2019) argumenta que las transformaciones que hemos vivido en las últimas décadas nos permiten hablar de una nueva civilización informacional. La pregunta que aborda en su libro es si acaso esta nueva civilización será un lugar al que todos podamos llamar ‘hogar’. Cierta nostalgia recorre su narrativa ya que al parecer hemos perdido un hogar o una forma de vivir en la que nuestro día a día -el prepararnos un café o establecer relaciones románticas-, aún no eran utilizadas por empresas para obtener ganancias comerciales. Para ella, el sueño digital original se ha transformado en un negocio que llama capitalismo de la vigilancia. La descripción se vuelve más preocupante en la medida en que Zuboff detalla las dinámicas de este negocio, que, a través de la predicción y pequeños cambios en nuestro ambiente, termina manipulando nuestra conducta hacia fines que no son necesariamente compartimos. En sus propias palabras, “la conexión digital es ahora un medio para los fines comerciales de otras personas” (2019, par. 20).

    De manera similar, en un artículo publicado el año pasado, Nick Couldry y Ulises Mejías (2018) utilizan el concepto de colonialismo de datos para referirse a la situación actual. Según dicen, esta dinámica combina “las prácticas predatorias extractivas del colonialismo histórico con los métodos de cuantificación abstracta a través de la computación” (2018, p. 337). Tal como Zuboff, argumentan que estamos frente a una nueva etapa del capitalismo, el cual lleva a cabo prácticas de apropiación y desposesión a través de la extracción de datos. Sin embargo, también van más allá, y aseguran que, si bien en los años noventa y dos mil se hablaba de formas de explotación laboral facilitada por una ‘arquitectura participativa’, esta vez Couldry y Mejías afirman que es nuestra vida, y no sólo nuestro trabajo, la que se ha transformado en materia prima para ser explotada por empresas.

    Podría mencionar también el trabajo de Catherine O’Neil (2016), quien utiliza la noción de armas de destrucción matemática, o el de James Bridle (2018), para quien estamos entrando en una nueva Edad Oscura. Sin embargo, lo que quiero ilustrar con los dos ejemplos que mencioné es el hecho de que hoy algunos autores y autoras estén describiendo esta supuesta cuarta revolución industrial (World Economic Forum, 2016), posterior a la digital y en la que los datos y algoritmos se vuelven fundamentales, como una nueva etapa del capitalismo, caracterizada por un tipo de relación instrumental y de manipulación desde las empresas tecnológicas como Facebook y Google, por un lado, hacia los usuarios, por otro.

    Mi objetivo al mencionar estos ejemplos no es incomodar a los que estamos aquí y que somos usuarios de las tecnologías digitales. Lo que en realidad busco hacer es, a la luz de este creciente pesimismo, destacar el aporte que pueden hacer estudios como los de ASSA, y específicamente lo que acaba de presentar Alfonso.

    Aportes de la antropología y pedagogía

    Una de las preguntas constantes de quienes estudian audiencias es qué noción de usuario se moviliza de forma implícita o explícita en ciertos relatos sobre el rol de la tecnología en la sociedad. Una de las principales ventajas de estudios como ASSA es la capacidad de profundizar en torno al rol y agencia de los usuarios en este contexto. El concepto de smartness from below desarrollado por Katrina Pype (2016) y que inspira a Alfonso a elaborar un código de buenas prácticas para el uso de Whatsapp en instituciones de salud, es un buen ejemplo. Al contradecir la idea de que la ‘inteligencia’ es una capacidad intrínseca de ciertas tecnologías, la idea de ‘inteligencia desde abajo’ implica que no podemos completar la historia del rol de los datos y los algoritmos sin observar sus múltiples interacciones con los usuarios. Al dar espacio a la creatividad, se deja de considerar la ‘inteligencia’ como algo dado y, en cambio, lo transforma en un proyecto incompleto cuya trayectoria es multidireccional e imposible definir a priori. De esta forma, es posible observar prácticas y microprácticas que señalan posibles caminos de salida a algunos de los excesos de la dataficación.

    En segundo lugar, una importante contribución que podría realizar un trabajo como el de Alfonso tiene que ver con su grupo social de estudio -los así denominados ‘migrantes digitales’- y el rol de la alfabetización digital.

    La descripción que he hecho del capitalismo de vigilancia o colonialismo de datos asemeja a lo que hace casi sesenta años Paulo Freire (2005/1970) denominaba deshumanización, la cual, a través de distintos mecanismos, implica la anulación de la voluntad de las personas. Tal como señaló hace cerca de sesenta años, gran parte de esta deshumanización consiste en calificar a ciertos grupos como ‘ignorantes’ por su supuesta falta de conocimiento, haciéndolos dependientes de otros grupos que poseerían la capacidad de solucionar sus problemas. Por lo mismo, y utilizando el lenguaje de Freire, son las y los oprimidos, y ningún otro grupo, los llamados a liderar su propia liberación. Tal como él dice, y aquí cito, “La libertad es adquirida por conquista, no como regalo” (2005, p. 47).

    Las así llamadas ‘noticias falsas’ son un buen ejemplo de lo anterior. Los adultos mayores son hoy representados como uno de los grupos más vulnerables a este fenómeno (e.g. Salas, 2019). Algunas alternativas para enfrentar el problema son la regulación del contenido y una mayor atención a las responsabilidades de las empresas tecnológicas. Sin embargo, Freire nos indica que ninguna solución puede ignorar a uno de los principales grupos afectados por estas prácticas. En este escenario, esta solución se alcanzaría no sólo transmitiendo un listado de criterios que permita a los adultos mayores identificar noticias falsas. Al contrario, significaría reflexionar de forma crítica cómo pueden los adultos mayores contribuir a impulsar un cambio más profundo, tomando en consideración los distintos elementos políticos, económicos y técnicos que hacen posible el fenómeno en primer lugar.

    La fuerza de Freire hoy radica en entender la pedagogía como un mecanismo clave para atacar el determinismo tecnológico y imaginar que las cosas podrían ser de otra manera. Algo semejante intuyen Couldry y Mejías cuando mencionan el trabajo del sociólogo peruano Aníbal Quijano y su idea de descolonización epistemológica como un posible camino de salida al colonialismo de datos.

    Gracias al poder de cambio de la pedagogía, la ‘migración digital’ se puede entender más allá de la clásica definición según la cual un grupo adquiere nuevas destrezas para manejar la tecnología. En complemento a esto, migrar hacia lo digital pasa a significar también abrir la tecnología a cambios ante la llegada de estos nuevos habitantes.

    Conclusión

    En resumen, durante mi exposición intenté explicar que hoy vivimos tiempos cruciales dada la relevancia que ha adquirido lo que algunos llaman ‘dataficación’. Algunos autores han comenzado a explorar el surgimiento de un nuevo tipo de relaciones caracterizadas por la anulación de la voluntad, apropiación y manipulación de la vida de las personas a través de la recolección de datos y predicciones algorítmicas. Ante este escenario, he recurrido a algunos puntos expresados por Freire para iluminar las oportunidades de iniciativas de alfabetización digital, como la de la investigación de Alfonso, las cuales pueden permitir avanzar hacia la re-humanización y cambio de rumbo de la transformación digital.

    Sin embargo, en estas materias es Alfonso el mejor llamado a contarnos si la forma como he descrito el contexto actual tiene alguna relación con lo que ha visto en su trabajo de campo. E imagino que habrán discrepancias. Tal como me comentó hace poco él mismo, la sensibilidad antropológica tiende a ser escéptica de la idea de que las tecnologías introducen cambios profundos. En vez de destacar la novedad, la antropología prefiere observar lo que permanece, exponiendo cómo los mismos roles sociales son llevados a cabos a través de distintos medios. En cierta forma, el lenguaje de Zuboff, Couldry y Mejías justamente ponen en relieve lo que ellos identifican como nuevo y profundamente transformador de la forma como los datos y los algoritmos están siendo utilizados hoy.

    Al mismo tiempo, imagino que una de las principales dificultades de la alfabetización digital debe ser la de lidiar con las múltiples expectativas de las personas, especialmente considerando la ansiedad y el entusiasmo que, según constata Alfonso, tienen por aprender a utilizar funciones del teléfono como la cámara de fotos o el mismo Whatsapp. En cierta forma, Freire mira la alfabetización no desde una perspectiva funcionalista sino que social, lo cual, imagino, puede generar inevitables tensiones entre fines pragmáticos y políticos.

    Muchas gracias

     

    Bibliografía

    Barlow, J. P. (1996). A Declaration of the Independence of Cyberspace. Recuperado el 18 de mayo, 2019, de https://www.eff.org/cyberspace-independence

    Bridle, J. (2018). New Dark Age: Technology and the End of the Future. Londres, Inglaterra: Verso.

    Comisión Presidencial TIC. (1999). Chile: Hacia la sociedad de la información. Recuperado de http://www.agendadigital.gob.cl/files/otros/Chile_Sociedad_de_la_Informacion_1999.pdf

    Comité de Ministros. (2015). Agenda Digital 2020: Chile Digital para Tod@s. Recuperado de http://www.agendadigital.gob.cl/files/Agenda Digital Gobierno de Chile – Capitulo 1 – Noviembre 2015.pdf

    Couldry, N., & Mejias, U. (2018). Data Colonialism: Rethinking Big Data’s Relation to the Contemporary Subject. Television & New Media, 20(4), 336–349.

    Freire, P. (2005). Pedagogy of the Oppressed. (M. B. Ramos, Trans.) (30th Anniv). Nueva York, Estados Unidos: Continuum. (Trabajo original publicado en 1970)

    O’Neil, C. (2016). Weapons of Math Destruction: How Big Data Increases Inequality and Threatens Democracy. Nueva York, Estados Unidos: Crown.

    Pype, K. (2017). Smartness from Below: Variations on Technology and Creativity in Contemporary Kinshasa. In C. C. Mavhunga (Ed.), What Do Science, Technology, and Innovation Mean from Africa (pp. 97–116). Cambridge, Massachusetts, United States: MIT Press.

    Salas, J. (2019, 9 de enero). ¿Engañan las noticias falsas sobre todo a los más mayores? El País. Recogido de https://elpais.com/tecnologia/2019/01/09/actualidad/1547029983_955487.html

    World Economic Forum. (2016). The Fourth Industrial Revolution: what it means, how to respond. Recogido el 18 de mayo, 2019, de https://www.weforum.org/agenda/2016/01/the-fourth-industrial-revolution-what-it-means-and-how-to-respond/

    Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power. Nueva York, Estados Unidos: Public Aff

     

  • Notas presentación de Pelayo Benavides en Seminario Sociedad Diseño Tecnología

    El lunes 29 de mayo de 2019, entre las 17:00 y las 19:00 horas, en la Biblioteca Sergio Larraín GM del Campus Lo Contador UC, se realizó la primera versión del seminario SDT de este año académico y la sexta del ciclo de seminarios, moderada por el academico Pablo Hermansen. Frente a un grupo de 10 académicos expuso su investigación Pelayo Benavides, psicólogo UC, con estudios de postgrado en Antropología Social en la Universidad de Massey (MA) y en la Universidad de Aberdeen (PhD). Actualmente trabaja en el Centro de Desarrollo Local (CEDEL) del Campus Villarrica UC, donde comparte con otros 12 investigadores una mirada ecosistémica respecto de los modos locales de habitar y hacer comunidades más-que-humanas. Luego de su presentación, abrió la discusión el académico de Antropología UC Felipe Palma, sociólogo de la misma universidad y PhD en sociología visual de la Universidad de Goldsmiths, e investigador del grupo de investigación Diseño y Cosmopolitica

    Benavides presentó “Relaciones humano-animal con depredadores protegidos en áreas precordilleranas del sur de la Araucanía”, donde describió y analizó un año de trabajo de campo–septiembre de 2014 a septiembre de 2015. Mediante su trabajo etnográfico multi-situado, que se desarrolló en diversas áreas rurales de la Región de la Araucanía –Parque Nacional Huerquehue, un área protegida privada y una pequeña granja cerca del Parque Nacional Villarrica–, logró reconocer y visibilizar un territorio o ecosistema social más-que-humano que se constituye de las relaciones entre entidades situadas en áreas discontinuas en su propiedad (privado o público) y tipo de uso (conservación o producción). Su relato, que creó en quienes lo escuchábamos una comprensión multidimensional de su ámbito de estudio, logró mantener un foco particular sin perder el contexto: el zorro, personaje central de su relato, prisma la complejidad del ecosistema en el que se inserta.

    Mantuvo un motor narrativo subyacente, a saber, la conflictiva y siempre cambiante relación entre naturaleza y cultura. Sin fijar ni reducir la comprensión de naturaleza o cultura que las variadas entidades y comunidades involucradas desplegaban cotidianamente, Benavides describe las huellas materiales del conflicto entre estas dos ideas, los imaginarios que convocan y las éticas que sustentan. Para esto, las imágenes desplegadas fueron clave. Como vemos en las figuras 1, 2 y 3, éstas materializaban aproximaciones mutuamente inconmensurables.

    Figura 1: Representación didáctica de inspiración científica de las relaciones alimenticias entre no humanos. El contenido aquí representado es un estándar en la explicación de los modos de relación entre animales, profusamente reproducido y usado.

    Figura 2: Ilustración del zorro como cazador en un hábitat idealizado. Su mirada amenazante en el límite de la naturaleza lo representa como miembro y guardia de una naturaleza libre de la influencia humana.

     

    Figura 3: Dibujo de un estudiante de enseñanza básica de la escuela local. En esta escena, el color hace del gato guiña y la gallina muerta protagonistas. El autor adopta la posición de un narrador externo, distante del gallinero recién asaltado y de los dos protagonistas de la escena, como cuando se ilustra una historia.

     

    A su vez, huellas, imaginarios y éticas demuestran que el límite, conceptualmente limpio, entre naturaleza y cultura, no es un descriptor útil de lo que Benavides narra. La ilusión moderna de que es posible trazar una línea entre categorías no se materializa en una barrera o membrana unívoca, sino más bien en una serie de dominios en disputa, lugares y momentos mutantes compuestos de múltiples tensiones, las que en su mayoría se performan, no se enuncian. Quienes se encuentran en el ecosistema descrito son fauna silvestre, doméstica y especies invasoras (como jabalíes, visones, perros asalvajados o ciertos humanos); población mapuche, pequeños agricultores, turistas, funcionarios gubernamentales, entre otros; vegetación silvestre, introducida y productiva; sistemas de propiedad privada, estatal y cooperativa; técnicas de construcción de viviendas, de cercas para los animales domésticos, de producción de alimentos, de acceso selectivo a la propiedad, de comunicación y memora; legislación de conservación, derechos de explotación y consensos culturales ancestrales, todos reinterpretados cotidianamente para mantener el metabolismo social.

    Esta diversidad es visibilizada por Benavides desde los conflictos entre el zorro (uno de los animales comprendidos como depredadores en el sector) y los pequeños agricultores que viven en las inmediaciones de áreas destinadas a la protección de la flora y la fauna, ya que allí los conflictos entre humanos y animales no domésticos tienden a ser más frecuentes y agudos. La frecuencia y diversidad de los conflictos, entre los que destaca la captura de gallinas domésticas por parte de zorros, pone en tensión y movimiento la constitución del (o los) nosotros. Este hecho, aparentemente simple para un afuerino, es un ejemplo de la complejidad de las relaciones entre quienes habitan este entorno, lo que obliga a Benavides a no generalizar, es decir a considerar cada intento de captura como un hecho único. Siguiendo lo presentado en esta investigación, pero sin la pretensión de jerarquizar ni ordenar, mencionaremos algunas de las varias dimensiones en juego.

    ¿Quiénes son los asaltados por el zorro? Mientras que los pequeños agricultores tenderán a situar el hecho como parte de su relación conflictiva con su entorno inmediato, miembros de la comunidad mapuche a la luz de su cosmología podrían ver al animal como un mensajero destinado a compensar la mala conducta de dueño de las gallinas, lo que le podría otorgar al zorro un rol trascendente. ¿Qué tan escasas son las gallinas para sus propietarios? Los pequeños agricultores suelen desarrollar una economía de subsistencia, lo que hace necesario a cada uno de sus recursos. En años malos, una gallina puede hacer la diferencia entre pasar hambre o no. ¿Cómo entró el zorro al gallinero? El error humano es asumido distinto que el ingenio animal, ya que este último obliga a repensar las técnicas de cercado o los hábitos de crianza. Repensar los cercos conlleva un esfuerzo costoso en tiempo y recursos, repensar los hábitos de crianza de animales domésticos suele implicar la pérdida del dominio sobre una parte del entorno, lo que conlleva una mayor tensión en el grupo. Ejemplo de lo anterior es el impacto en el dormir: si percibes que peligran tus gallinas, todo disturbio en el gallinero es señal de un nuevo posible ataque, lo que te obliga a dormir atento y levantarte constantemente a vigilar. ¿Cuáles son las prácticas de captura e ingesta del zorro? Un zorro que entra a un gallinero puede capturar, matar y llevarse una gallina o entrar en un frenesí y realizar una matanza masiva. Este tipo de captura suele ser leído como una agresión innecesaria, un daño gratuito, que demuestra la maldad del atacante. Al mismo tiempo, si el zorro no lleva su presa al interior del bosque y la devora en el patio donde la cazó, es una ofensa directa, el quiebre de un trato de convivencia entre humanos y animales, una muestra de degradación moral del animal. Como relata Benavides, para algunos de sus entrevistados esta maldad (matanza gratuita y malos modales en la ingesta) es señal de que el zorro ha perdido su pureza, su comportamiento propiamente natural. Con cierta consistencia, los entrevistados identificaron a los programas gubernamentales de protección y reinserción de animales como la fuente de la corrupción, comprendiendo al Estado como un generador de desorden, un ellos inconmensurable que amenaza su ecosistema de subsistencia imponiendo leyes y criaturas pervertidas. Por otro lado, el zorro puro, que caza animales considerados como plagas por los agricultores –como ratas o conejos– y que cuando captura una gallina se la lleva al bosque para comerla, es comprendido como fiel a su propia naturaleza. De hecho, algunos de los entrevistados por Benavides mencionaron como obvio que, al plantar o criar, hay que pensar en un extra, una parte cuyo destino es que se la lleve la naturaleza, encarnada en alguno de estas seres no humanos.

    Consecuentemente, no parece pertinente defender que el límite que separa con precisión quirúrgica la naturaleza (a proteger) de la cultura (que protege) pasa por el medio o representa una línea media de la zona de relación entre depredadores y agricultores. Dicho de otra forma, las delimitaciones institucionales para la protección de depredadores no coinciden con, ni median las, situaciones en las que personas animales y humanas definen sus relaciones y constituyen su ecosistema. Concretamente, la agricultura de pequeña escala como forma de vida, cuyo sentido efectivo es su subsistencia sostenible, excede la lógica moderna. Cuando el Estado protege al animal lo hace pensando en la amenaza de la producción industrial a la idea institucional de naturaleza, por lo que sus acciones de protección suelen interferir la relación de subsistencia con que las comunidades rurales participan de su entorno.

    El amplio espectro de las interpretaciones posibles de un   hecho aparentemente simple, como es la captura de una gallina por un zorro, pone en cuestión la potencial utilidad que las categorías zorro, agricultor o gallina tienen para comprender los modos de relación entre quienes componen el ecosistema descrito por Benavides. No es posible predecir o determinar cómo se va a desarrollar el encuentro entre un zorro –o puma, o guiña, o peuco– y un ser humano sin considerar cuidadosamente las condiciones particulares de dicho encuentro. Más aún, la subjetividad de cada una de las entidades que se encuentran no depende de su especie, sino del contexto, de su rol contingente, sus modos de relación y la secuencia de acciones que despliega: las performances van definiendo ontologías, mientras estas constituyen cosmologías, es decir el entramado de las memorias colectivas sobre el transcurrir de las relaciones más-que-humanas que hace lo común y hacen mundos.

  • Nota sobre la visita de Laura Forlano

    Durante la semana del 7 de enero contamos con la presencia de nuestra invitada internacional, Laura Forlano, directora del Critical Futures Lab y académica asociada del Instituto de Diseño del Illinois Institute of Technology.  Junto con ella, en el marco del Proyecto Fondecyt Nº 1180062, organizamos tres actividades:

    La primera de ellas fue el Workshop “More-than-smart: digital technologies and their frictions”. Este se efectuó el día martes 8 de enero en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos UC. El objetivo de este workshop fue problematizar cómo las tecnologías digitales se embeben en las múltiples ecologías urbanas y cuáles son las fricciones o quiebres que emergen de esa imbricación urbano-digital. Asimismo, la intención del workshop fue interrogar colaborativamente la noción de inteligencia (smartness) que continuamente es invocada en el desarrollo de tecnologías, datos, algoritmos e infraestructuras y cómo esta inteligencia puede ser resignificada a la luz de prácticas de apropiación, hackeo y subversión en sus contextos de uso, mantención, reparación u otros relevantes. Junto con ello, se buscó cuestionar los alcances éticos y políticos que estas tecnologías digitales presentan al representar e intervenir poblaciones y espacios urbanos, con el ímpetu – a veces controversial – de optimizar diferentes dimensiones de la existencia.

    Para ello, al inicio del workshop y a modo de provocación, Laura Forlano presentó su más reciente investigación sobre los diferentes imaginarios socio-técnicos en torno a la Smart City. Basada en la noción de imaginarios socio-técnicos de Jasanoff y esgrimiendo diversos casos, Forlano desarrollo cuatro modos en que la idea de smart city es operacionalizada: city as platform, city as (new) urban manufacturer, city as testbed, and city as lab. Cada uno de estos modos de accionar el concepto de Smart City está asociado a particulares tecnologías y geografías, así como a suposiciones sociológicas y económicas. La invitación de Forlano es a examinar estos entramados heterogéneos de prácticas, tecnologías y discursos que sustentan estos modos de operacionalizar la idea de ciudad inteligente.

    Seguido de ello, se dio paso a la presentación de los diferentes participantes del workshop. Por ejemplo, Patricia Peña (U de Chile) presentó sobre las brechas de género en el desarrollo y uso de tecnologías digitales y las recientes manifestaciones de activismo digital feminista en Chile. El debate giró en torno a lo temas de justicia digital y distribución de los acceso a la cultura digital, y el rol que puede desempeñar perspectivas feministas para repensar la relación entre datos y sociedad. Juan Ignacio Karich (Oxford University) mostró algunos hallazgos sobre la “vida social de los datos” que se generan diariamente en el Transantiago, además de su etnografía en back office de centros de vigilancia. Ignacio propone recuperar la noción de dispositivo de Foucault para analizar la circulación y formación de elementos heterogéneos que constituyen el accionar de los datos digitales. Sebastián Lehuede (LSE) reflexionó sobre cómo se podría aplicar un enfoque teórico decolonial, basado en la idea diseño autónomo y ontológico de Arturo Escobar en el campo de los estudios digitales. En particular, y desde el caso de la producción de datos astronómicos, exploró las fricciones Norte/Sur en términos de producción y procesamiento de datos, así como las posibilidades del diseño para poner en práctica formas alternativas de entender el rol de grandes cantidades de información en la sociedad. Liliana de Simone (UC) compartió los primeros hallazgos de su proyecto Fondecyt Inicio en torno a cómo la cultura del Malls en Chile permea nuestras sociabilidades y los modos de habitar la ciudad, transformándose en un articulador  de identidades culturales y urbanas.  En particular, analizó cómo los Malls están apropiándose de los discursos de ciudades inteligentes para ampliar sus campos de acción simbólico como funcional. Un ejemplo de ello es la implementación de cámaras de vigilancia con un sistema de reconocimiento facial. Marcos Chilet (UC) comentó sobre las relaciones cotidianas que establecen las familias chilenas en el consumo de televisión y a la vez como esas relaciones están siendo transformadas y resignificadas con la penetración de Internet, redefiniendo los modos de relación e interacción al interior de las familias, así como las frontera entre lo público y privado. Felipe Ragliantti (U. de Chile), expuso sobre sus experimentaciones entre humanos y mascotas, principalmente a través del diseño de un dispositivo para alertar emergencia para perros, mostrando los enredos y resistencias que surgen entre tecnologías, humanos y animales. El estudio abrío una serie de preguntas sobre los enredos potenciales entre humanos, más que humanos y tecnologías. Ricardo Vega mostró los avances de su proyecto de visualización digital experimental y crítica en torno a la Constitución de los ochenta en Chile, argumentado sobre el rol de la dimensión estética para la generación de conciencia y compromiso en torno a los dispositivos que nos gobiernan: la Constitución). Matías Valderrama, por su parte, presentó algunos avances preliminares sobre la Red Nacional de Monitoreo que busca instalar cientos de sensores por casas de todo Chile para lograr un conocimiento más acabado y “realista” sobre el comportamiento ambiental de las casas. Todas estas presentaciones manifiestan cómo se va redefiniendo los modos de sociabilidad y de hacer espacio mediante el uso de las tecnologías digitales en la vida contemporánea, levantando importantes preguntas sobre cuáles son los usos esperados o programados, sobre los grados de determinación o coacción que presentan, y sobre los modos de objetivación/subjetivación que producen los diseños de los dispositivos digitales.

    El día jueves 10 de enero se realizó en el Salón Sergio Larraín del campus Lo Contador PUC la quinta sesión del Seminario Regular Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT), coordinadamente con el lanzamiento del 13° número de la Revista Diseña, titulado “Design-Led Research Into Matters of Concern”, que cuenta con contribuciones de destacados autores como Stan Ruecker, Lisa Mercer o la propia Laura Forlano. En esta ocasión, luego de una introducción a cargo de Martin Tironi sobre la necesidad de pensar como las fricciones informan el diseño de las tecnologías en la ciduad, Forlano presentó sus más recientes trabajos que se basan en enfoques posthumanista o más-que-humana del diseño, revisando igualmente los más recientes trabajos provenientes de perspectivas feministas del diseño y la tecnología.

    Bajo la pregunta sobre cómo se materializa un enfoque feminista para diseñar futuros que vayan más allá de mirada antropocéntrica del mundo, la charla mostró los aportes que presentan ciertos conceptos recientes para repensar el rol del diseño en la sociedad. La invitación de Forlano giró en torno a la necesidad de rediseñar la investigación en diseño para, desde ahí, diseñar mundos más sustentables, abiertos a la pluralidad.

    Por último, el día viernes 11 se realizó el workshop: More-than-human design: making and unmaking design beyond the human. Considerando la presente crisis ecológica en sus dimensiones material y relacional, los invitados al Workshop se propusieron explorar diferentes métodos experimentales o intervenciones especulativas que, en sus diversas disciplinas, excedieran premisas antropocéntricas. En cada uno de los proyectos presentados, entidades más que humanas evidenciaban sus condiciones de relación, empujando a investigadores y autores a buscar nuevas formas de relación y co-existencia.

    Nuestra invitada, Laura Forlano, inició la conversación refiriendo a la emergencia de lo más que humano en las prácticas de diseño. Forlano destacó cómo la atención y el cuidado hacia lo más que humano empuja al diseño más allá del foco en el sujeto individual y de la obsesión por solucionar. De esta manera, una apertura a lo más que humano alienta la comprensión del mundo como un entramado de eco-sistemas sociotécnicos interdependientes, a la vez que alienta modos de codiseño abiertos a considerar como coautores entidades no humanas.

    Acto seguido, Pablo Hermansen (UC), diseñador y co-investigador del Fondecyt Nº 1180062, hizo una revisión crítica de la capacidad de los métodos imperantes en el diseño contemporáneo para construir modos no antropocéntricos de relación con entidades más que humanas. Tomando como ejemplo el User-Centered Design, especuló respecto de las implicancias de que, cada vez más, se imponga la interfaz digitalmente inspirada como el medio hegemónico de interacción entre entidades–sean estas humanas, atmosféricas, animales, energéticas, informacionales, etc. Para Hermansen, reducir las operaciones usadas para relacionarnos a las posibles de realizar a través de una interfaz reduce la riqueza de la relación misma. A su vez, los comandos de la interfaz digitalmente inspirada opacarían las condiciones de producción y las redes de poder que subyacen a estos nuevos espacios de interacción, enajenando a quienes interactúan de los marcos en los que se inscriben.

    Luego, la diseñadora Claudia Nuñez Pacheco (U. Austral) presentó su proyecto de investigación experimental Felt Sense. Con esta indagación performativa, Nuñez apunta en dos direcciones; por un lado, intenta plasmar preguntas filosóficas en artefactos–pero sin la aspiración positivista de obtener respuestas definitivas. Por otro lado, desafía los límites que las lógicas que subyacen a las interfaces de mercado imponen a la mediatización de la experiencia humana. Para operacionalizar estos desafíos, la investigadora se propuso un imposible: transmitir una experiencia estética y somática, tan subjetiva como un momento feliz, a través de una instalación, diseñada como una interfaz inmersiva. Durante el proceso experimental, Nuñez corroboró la complejidad de su indagación al constatar el amplio rango de percepciones respecto de la experiencia de su interfaz, las que iban de la sensación de empatía total a la de rechazo exacerbado. Luego de narrar la experiencia de Felt Sense, Nuñez se pregunta si interfaces inmersivas como la descrita puede precipitar procesos autoreflexivos que confronten a las personas performativamente con sus propios sesgos, relacionados, por ejemplo, con identidades subalternas o socialmente estigmatizadas.

    A continuación, el historiador Tomás Errázuriz (UAB) presentó una indagación de fuerte carácter autoetnográfico: la casa que por seis décadas habita su abuela en el centro de Santiago. Errázuriz inicia su exposición desplegando narrativa y visualmente la resiliencia que este inmueble ha demostrado. Más allá de consideraciones antropocéntricas, habitantes, equipamiento y vivienda se comprenden mutuamente, en un constante proceso de negociación y cuidados. Pareciera haber un acuerdo de resistencia al cambio entre la casa, las cosas y las personas, lo que le da al conjunto una suerte de metabolismo, el carácter de pequeño ecosistema. Este acuerdo se demostraría en los modos cotidianos de habitar y reparar o sanar esta casa-organismo, posibilitando pensar la mantención como una cuestión vinculado al “amor”, a objetos compositivos que persisten y resisten el paso del tiempo. La originalidad de esta casa-ecosistema, expuesta más allá de cualquier nostalgia historicista o demodé, es relevada mediante constantes comparaciones entre el modo de vida imperante hoy–obsolescencia programada, renovación material, innovación, y actualización tecnológica constante–con el de esa casa, cuyas partes demuestran una vitalidad y obstinación explicable mediante el afecto mutuo, el amor más que humano.

    El sociólogo Sebastián Ureta (UAH) hizo un repaso sobre su proyecto de investigación “Nuestros Suelos”. El punto de partida es que, a pesar de su relevancia, la creciente contaminación de los suelos fértiles en Chile, especialmente la que proviene de la poderosa industria minera, permanece casi invisible si la comparamos con la difusión de otras formas de contaminación, como es la del agua o la del aire. Para esto, Ureta se concentra en la región de Atacama, donde conviven tradiciones agrícolas en retroceso y mineras en avance. Una primera pista para explicar por qué las personas se desentienden de la contaminación del suelo–de su propio suelo–sería primero la falta de instrumentos que visibilicen este asunto, y luego que los instrumentos de información recientemente incorporados no proponen medios de manejo que estén al alcance de quienes padecen la contaminación–los suelos y sus habitantes. Dicho de otra forma, el despliegue de los datos y las técnicas para enfrentar la contaminación no se corresponden con los recursos de sus destinatarios. Lo anterior se exacerba por la verticalidad burocrática, la que no promueve ninguna forma de participación ni de asociación entre los locales, sus recursos y modos de vida. El proyecto “Nuestros Suelos” apunta a la co-construcción de instrumentos de medición de bajo costo, a la producción colaborativa de datos y a la socialización de las interpretaciones. De esta manera, desafían la hegemonía de la ciencia para manejar los datos y el conocimiento subvirtiendo la dirección con que fluyen los datos: éstos alimentan y fortalecen el propio ecosistema bio-socio-técnico desde el que provienen. En el debate las interrogantes giraron en torno a los verdaderos impactos de estos dispositivos digitales en la transformación de las políticas, y sobre lo qué significa el proceso de recolección de datos más allá de las “evidencias” que proponen: ¿es una operación estadística-numérica simplemente, o incluye una experiencia sensorial? ¿De qué manera estos sensores son re-configurados con otras formas de sentir, que pueden provenir de personas, rocas o animales?

    La artista visual Valentina Serrati (UC) presentó su video performance interactiva “3047: A room dark body”. Con esta puesta en escena, Serrati busca explorar y criticar algunas de las dicotomías deterministas dominantes en la investigación de la vida artificial y los desarrollos de inteligencia artificial. De esta manera conversa con su propia condición de Cyborg e interroga cómo deberían ser en el futuro nuestras formas de vida: desafiando los dualismos, performa y funde lo orgánico, lo artificial, lo virtual, lo real. Si bien el avatar proviene de la digitalización de su propio cuerpo, éste adquiere autonomía, entra en tensión con ella, lo que problematiza la supuesta descorporeización que predican muchos de los productores y promotores de las tecnologías digitales. En su performance, la artista se ata y codifica a un avatar digital, el que responde a sus movimientos mientras que, con sus reacciones, la obliga a adoptar ciertas posiciones, gestos y expresiones. Haciendo referencia explícita a la propuesta de Haraway de que las “historias que cuentan historias”, la narración de Serrati no se restringe a las personas, organismos o entidades narradores–o que son narradas–, sino que despliega un espacio relacional y compositivo, donde éstas están mutuamente contaminadas, haciéndose carne de la biotecnología, informática, ciberfeminismo, estudios científicos, curatorias museográficas, audiencias, entre otros campos.

    Finalmente, Felipe Palma (UC) presentó el estado actual del proyecto de Diseño Cosmopolítico “Coexistencia y Afectividad Más que Humana: Sonido, Cocreación y Correspondencia Interespecies”, liderado por los investigadores Pablo Hermansen y Martín Tironi. Este proyecto, que reúne instituciones, saberes y políticas ontológicas, se propone en el mediano y largo plazo construir un espacio de correspondencia más que humano: esto es, lograr un entorno tecnológicamente asistido que, mediante la co-creación de sonidos, permita la co-creación de fricciones/acuerdos/equívocos entre modos modos de existencia heterogéneos. Palma, a partir de los primeros testeos de este proyecto especulativo, mostró brevemente los hitos de su proceso de desarrollo. Éste se inicia como el prototipado de un dispositivo de enriquecimiento ambiental para los chimpancés Judy y Gombe, habitantes del Zoológico Nacional de Chile. Concretamente, inició mostrando cómo, en el origen del proyecto, las decisiones y los avances trenzaron empatía con contexto de instalación, intuición creativa, afectividad y capacidad crítica, siendo las tres primeras las aproximaciones desequilibrantes, las que marcaron distancia respecto de investigaciones tradicionales análogas. Luego, compartió tres registros audiovisuales, los que muestran cómo ha cambiado la manera en que Judy y Gombe han interactuado con el instrumento sonoro. Finalmente, los resultados expuestos se abrieron al debate, especialmente en lo que respecta a las consideraciones éticas involucradas. ¿Estamos avanzando hacia la coexistencia? ¿es posible construir espacios de cocreación en el contexto de una institución como el zoológico, ejemplo paradigmático de dominación antropocéntrica? ¿qué tipo de subjetividades emergen?

    En suma, los diferentes casos y proyectos de investigación y creación dialogaron en torno a cómo atender los enredos con entidades más-que-humanas (ya sea avatares computacionales, suelos, animales o interfaces) y los conflictos políticos y éticos que emergen de ello.

     

  • Repair Work Ethnographies Revisiting Breakdown, Relocating Materiality

    Ya se encuentra disponible el libro Repair Work Ethnographies Revisiting Breakdown, Relocating Materiality, editado por Ignaz Strebel, Alain Bovet y Philippe Sormani. El libro contiene un capítulo del investigador Martín Tironi, títulado “Inquiring and Experimenting with Urban Ecology: Pragmatist Lessons from Public Bicycle Repair”

    Resultado de imagen para Repair Work Ethnographies Revisiting Breakdown, Relocating Materiality

    Este libro reúne diferentes textos abocados a comprender las prácticas, lugares e implicancias sociotécnicas de la reparación. Bajo un enfoque etnográfico y multisituado, examina las políticas, saberes y performance de la reparación, sus entornos de trabajo y redes, las estructuras de poder y los diferentes ensamblajes socio materiales que se articulan con esta práctica. El libro asimismo evidencia la relevancia de la investigación situada para visibilizar las ecologías de la mantención que producen y reproducen las sociedades contemporáneas.

  • CONFERENCIA: De smart cities a smart citizens.

    El investigador Martín Tironi participó en la Conferencia organizada por e BID y AMSZO, con una ponencia titulada De la Smart City a la Social City. Abriendo la Smart City a la ciudadanía

    ¿A qué nos referimos cuando añadimos el término “smart” a la ciudad? ¿Qué es lo que puede aportar la tecnología
    a la gestión del desarrollo urbano? ¿Cuánto podemos confiar en sistemas y datos, y cuánto en las personas?
    ¿Cuáles son los “para qué” y los “cómo” necesarios para implementar la tecnología?

    Estas son algunas de las preguntas que motivan la organización de la Jornada Agenda Digital 2028 con el apoyo del
    BID, en la que participarán destacados expertos en smart cities y enviados de diversas ciudades. La actividad tiene
    como objetivo promover el debate para la generación de un entendimiento común sobre el concepto de ciudades
    inteligentes y fomentar el intercambio de buenas prácticas y lecciones aprendidas. En base a distintas experiencias
    llevadas a cabo tanto en el contexto local como internacional, se pretende construir una agenda digital
    colaborativa y coordinada a corto, mediano y largo plazo entre los diversos municipios partícipes de la Asociación
    de Municipalidades para la Seguridad de la Zona Oriente (AMSZO: Lo Barnechea, Vitacura, Las Condes), cuyo foco
    estará puesto en temas de seguridad, movilidad, integración de datos y participación.

     

    En este encuentro se compartirán diferentes visiones y experiencias en torno al concepto de smart city. Se
    valorarán las oportunidades que puede proporcionar la tecnología en la búsqueda de mejoras en la calidad de vida,
    la transparencia, la integración, la reducción de costes y de impactos ambientales, la eficiencia y la agilidad en la
    prestación de servicios, la cooperación, la participación y el empoderamiento de las personas en la gestión
    cotidiana de su ciudad. Se buscarán los límites, dificultades o cuestiones que a día de hoy siguen pendientes en esa
    búsqueda, compartiendo herramientas y prácticas que puedan ser adoptadas en distintas ciudades de
    Latinoamérica. Se propone abordar el tema desde varias perspectivas, tanto críticas como propositivas, que
    decidirán el futuro de nuestras ciudades.

  • Revalorización de objetos y eliminación de deshechos: un estudio de cultura material de los aparatos tecnológicos en el hogar.

    Revalorización de objetos y eliminación de deshechos: un estudio de cultura material de los aparatos tecnológicos en el hogar.

    Paz Concha

    Instituto de Estudios Urbanos UC y COES

    En esta presentación realizo un estudio de cultural material sobre la relación de las familias con sus objetos tecnológicos, específicamente sobre las prácticas de revalorización de estos objetos a través de su renovación, reutilización, reciclaje y desecho. Algunas preguntas que esta ponencia propone son: ¿Cuál es el proceso de regulación para la adquisición y renovación tecnológica? ¿Cómo se domestican los objetos tecnológicos? ¿Cómo cambia, se crea y se negocia el valor de la tecnología en el tiempo y dependiendo del contexto de relaciones familiares particulares? En este análisis reviso literatura sobre el estudio de la cultura material con un énfasis en el proceso de objectificación, la formación de biografías culturales de los objetos y la domesticación de la tecnología en el hogar para entender las prácticas de consumo. Asimismo, reviso las prácticas de desecho para entender narrativas y significados de los procesos de transformación de objetos tecnológicos cuando estos son resignificados como material para reutilización, reciclaje o como basura. Esta investigación se basa en un trabajo de campo etnográfico realizado con cinco familias, inglesas e inmigrantes chilenos que viven en el centro y sur de Londres, observando prácticas de uso, almacenaje y desecho de objetos tecnológicos en el hogar. Propongo la existencia de un proceso creativo de apropiación de tecnología en el hogar, que incluye redefiniciones de los objetos tecnológicos viejos al ponerlos en un nuevo circuito de valor; también existe ambivalencia en el proceso de desecho de los objetos tecnológicos, en que distintas ideas sobre afectos, privacidad, sustentabilidad y ética del consumo se interrelacionan.

     

  • Conversatorio: Lanzamiento del Libro “Caminando. Prácticas, corporalidades y afectos en la ciudad”

    Con motivo del lanzamiento del libro “Caminando. Prácticas, corporalidades y afectos en la ciudad” sus editores, los docentes de @disenouc Martín Tironi y Gerardo Mora, invitan a participar de un conversarorio donde las invitadas son Lake Sagaris, Soledad Martínez y Geraldine Herrmann, tres especialistas en algunos de los temas abordados en la publicación.
    Cuándo: 10 de septiembre, 18:00 hrs.
    Dónde: Librería UC del Campus Lo Contador y transmisión en vivo en @librocaminando @ Universidad Católica – Campus Lo Contador

  • Prototyping the Idiotic City

     Michael Guggenheim chairing session.

    Goldsmiths –– RHB 137
    Tues 5 June 2018 @ 9:30AM –> 4:30PM

     

    Participants

    Alison Powell, London School of Economics

    Gyorgyi Galik, Royal College of Art, London/Umbrellium

    Jennifer Gabrys, University of Goldsmiths

    Mike Michael, University of Exeter

    Noortje Marres, CIM, University of Warwik

    Ola Söderström, University of Neuchâtel

    Uriel Fogué, ESAYA, UEM

    CISP & Fondecyt N°1180062

    Abstract

    In recent years, the notion of smartness has gained pervasive prominence in various spheres of social life and the ways that cities can be known, planned and governed. Data collection is now enabled through embedded sensors and devices in urban space, particularly in the development of the Internet of Things. Autonomous mobility and other smart city initiatives make cities appear to be manageable and controllable in (near) real-time through smart analytics and dashboards. In developing these innovations, new modes of laboratorization and experimentation are deployed in order to test technological ‘solutions’. Against the grain of a sterile technotopia proposed by the smart city, we want to problematize the various kinds of smartness that are programmed and inscribed into this debate, as well as question the newness of it. What, in other words, are the failures and breakdowns that slow down and counteract the supposed smoothness of the smart city? Through a one-day workshop we invite researchers to creatively incorporate the “murmur of the idiot” (Stengers, 2005) into situations in which new relationships with our ‘smart’ surroundings can be built. During the event, each presenter discusses an idiotic object or situation. Each speaker, together with the audience, will then try to further the idiocy of other speakers cases.

    For more information see the attached.

    Organising committee

    –            Michael Guggenheim (Goldsmiths, University of London) –               Martin Tironi (School of Design, Pontificia Universidad Católica de Chile) –               Liam Healy (Goldsmiths, University of London) –               Fabian Namberger (Goldsmiths, University of London)

     

    Event is free, please register here: https://idiotic-cities.eventbrite.co.uk

    Program:

    9.30 Introduction: Martin Tironi

    09.50-11.10 (chair: Michael Guggenheim)

    Mike Michael: Toward the Untoward: Idiocy, Multiplicity and The London Fatberg

    Gyorgyi Galik: If We Are So Smart, Then Why Aren’t We Healthier?

    11.30-12.50 (chair Alex Wilkie)

    Jennifer Gabrys: The Participatory Platform in the Idiotic City

    Alison Powell: The Unknowable City. A New Ethics of Sense

    12.50-1.50 lunch

    1.50-3.10 (chair: Marsha Rosengarten)

    Noortje Marres: Title TBC

    Uriel Fogué: The Lazy Reading Club: Prototyping the Idiotic City in Cushioned Infrastructures

    3.30-4.10 (chair: Martin Tironi)

    Ola Söderström: A Schizo-Analysis of the Smart City

    4.10 Final comments: Liam Healy, Fabian Namberger