Martín Tironi | SDT

Categoría: Seminario Regular

  • Nota presentación de Alfonso Otaegui en seminario Sociedad, diseño y tecnología

    El jueves 16 de mayo de 2019 a las 17:00 en la Sala de Consejo de Decanato del campus Lo Contador UC, se realizó la segunda versión del seminario SDT de este año académico y la séptima del ciclo de seminarios. En esta sesión, contamos con la presencia de Alfonso Otaegui, doctor en Antropología en la EHESS de París con postdoctorados en la University of California, Berkeley (Fyssen fellow) y Philipps-Universität Marburg, Alemania (Humboldt fellow). Actualmente se desempeña como investigador postdoctoral del CIIR (UC) y además forma parte del proyecto etnográfico multisituado Anthropology of Smartphones and Smart Ageing” (ASSA) de University College London, dirigido por Daniel Miller. El comentario de su presentación, estuvo a cargo de Sebastian Lehuede, PhD Researcher, Department of Media & Communications, London School of Economics

     

    El proyecto cuenta con un equipo de diez antropólogos que realizan etnografías simultáneas de 16 meses en un total 10 países, entre los cuales se incluye Chile. El objetivo es realizar un análisis comparativo del impacto del smartphone en la mediana edad a nivel global y considerar las implicaciones para el uso de aplicaciones móviles en saludo (mHealth). Luego de su presentación, abrió la discusión Sebastián Lehuedéperiodista de la Universidad Católica que cursa actualmente el doctorado en “Datos, Redes y Sociedad” en el Departamento de Medios y Comunicaciones de la London School of Economics. Su área de investigación se centra en la dimensión política de los datos, para la cual combina estudios de ciencia y tecnología (STS) y teorías críticas.

     

    Alfonso presentó hallazgos de su trabajo de campo en Santiago, titulado “adultos mayores y el smartphone: una inminente migración digital”. Esta problemática se inserta desde una valoración contemporánea a la cultura de la juventud, en la cual se le entrega un estatus al “mantenerse joven”.  Para Alfonso, el desafío de realizar una etnografía sobre smartphones y envejecimiento implica la necesidad de una etnografía offline para comprender el uso online y mundano de esta tecnología. La inmersión en el trabajo de campo llevó a Otaegui a realizar voluntariado en cursos de alfabetización digital, los cuales forman parte de una política pública.  En el trabajo de campo, los investigadores de ASSA se encontraron con una gran diversidad en experiencias de adopción de tecnologías, en definitiva “No hay una vejez, hay vejeces” y diversos factores afectan esta experiencia (como el conocer la simbología de otros dispositivos como el símbolo play, etc.) y diferentes motivaciones para adoptarla.

    Si bien, existe una diversidad en cómo llegan al teléfono y esto puede influir en como adoptan los smartphones, en el tiempo se observan ciertos patrones de dificultades, como miedo a romper el teléfono. Esta inseguridad incide en la forma en que tocan y se aproximan al teléfono, aproximación que es diferente en cómo se manipulan otros objetos cotidianos como un auto, donde todas las alternativas posibles se encuentran en el panel de control y a la vista, mientras que en la interfaz de un dispositivo móvil existe una lógica de navegar a través de diversas capas.

    En su relato, Alfonso evidencia estas sensaciones a las cuales ha denominado “ansiedades”, donde la información y su uso se convierte en exceso y no se puede completar la cadena operativa. Existe una sensación de perderse en esta navegación. Y desde la cotidianeidad de abrir una imagen -que posee un icono específico para desencadenar la acción- estos migrantes digitales se pierden en la navegación, en el sentido que se encuentran con 5 iconos más que desconocen.  En este momento surgen las ansiedades, y los demás iconos en la pantalla terminan siendo una diversión, en términos de desviarse del objetivo. Además de esta ansiedad, se presentan dificultades con la interfaz táctil, ya que hay dos inputs distintos: touch y long press. A pesar de que manipular un dispositivo con sensibilidad podría incluir cierto nivel de dificultad para una mano que tiembla, existe la duda de poder desencadenar la acción que se desea. Otras dificultades a nivel interpersonal según quienes asisten al curso, es que las personas que por lo general les entregan estos dispositivos, los jóvenes, no tienen paciencia para enseñarles, y en general configuran el dispositivo, pero no enseñan. Estas frustraciones producirían un viejismo introyectado, y el pensar que la tecnología no es para para migrantes digitales, sino para nativos. La sensación de quedarse atrás es recurrente entre los interlocutores.  Otros imaginarios también están en juego, en particular, la idea de que avanzamos hacia una era sin papel, donde se perdería lo concreto. En definitiva, hay una línea muy delgada entre la frustración y el empoderamiento.

    Por otro lado, la segunda parte del trabajo de campo de Otaegui, tiene lugar en un centro oncológico del sistema público en un sector de bajos recursos. Este centro, posee enfermeras de enlace, quien sirven de mediador entre el paciente y el sistema médico, y el paciente y su tratamiento. En este contexto, ¿podría WhatsApp ser una aplicación de salud? La respuesta es ambivalente, ya que depende de cómo las personas usen la aplicación para la salud. Es lo que Katherine Pype (2017) llama smartness from below, y que implica el reconocimiento de la creatividad de los usuarios. Una de las primeras ventajas con WhatsApp es que es una aplicación masiva y es la aplicación móvil más usada por adultos mayores.

    En el centro oncológico, cuatro enfermeras de enlace gestionan los tratamientos de doscientos pacientes, y desde hace dos años se utiliza WhatsApp como medio de comunicación y gestión. La comunicación a través de esta aplicación ayuda a que pacientes que están pasando por una situación de enfermedad no se trasladen innecesariamente a un centro de salud. También facilita la ayuda para lidiar con los efectos secundarios del tratamiento o avisar de forma rápida cuándo hay una hora disponible para la especialidad que necesitan. Está gestión digital, también implica una vuelta a lo análogo, en el sentido que las enfermeras registran en libros los efectos secundarios de los medicamentos, y también las diversas clínicas y hospitales en los cuales se realizan procedimientos específicos que podrían necesitar los pacientes.

    En conclusión, la tarea de los antropólogos para realizar una etnografía de mHealth o aplicaciones de salud con adultos mayores, es generar un relato desde una perspectiva inside del usuario, desde un punto de vista holístico que implica frustraciones cotidianas del uso y una serie de eventualidades e interrupciones que también implican momentos de éxito.

    Comentario de Sebastian Lehuede.

    Primero que todo, muchas gracias Alfonso por tu presentación. No soy el primero en mencionar lo valiosos que pueden ser los aportes de investigaciones de carácter antropológico como el proyecto Antropología de Smartphones y Envejecimiento Artificial, ASSA por sus iniciales en inglés, en tiempos de big data.

    Y es que, a pesar de la contundente evidencia en contra, seguimos reproduciendo el mito de que podemos entender a cabalidad el rol de la tecnología y los medios en la sociedad sin observar su uso cotidiano. En cambio, las observaciones que hemos escuchado hoy nos demuestran que aún queda trabajo pendiente para comprender con mayor detalle qué son los ‘smartphones’, así como también qué hay detrás de la ‘inteligencia’ que se le atribuye hoy a este tipo de máquinas.

    En mi breve comentario, intentaré contextualizar el trabajo de Alfonso a la luz del debate en torno a los medios digitales y los datos que se está sosteniendo en el campo de las comunicaciones. Si bien la imagen que es principalmente pesimista, a continuación intentaré mostrar un camino de salida al poner en valor el importante rol que puede tener la alfabetización digital en el contexto actual. Para ello utilizaré algunas de las ideas de Paulo Freire, quien impregnó en su libro Pedagogía del oprimido algunos de los aprendizajes de su trabajo de alfabetización -no digital, por cierto, sino que analógica- en Latinoamérica.

    Mis comentarios parten de la base de que la investigación de Alfonso aún está en curso, por lo que, a la luz de los objetivos y la metodología del proyecto en el cual participa, aquí opto por describir cuáles podrían ser algunas de sus eventuales contribuciones.

    Las referencias que utilizo no son casualidad. Como Alfonso, me encuentro en la fase final del trabajo de campo de mi tesis doctoral. Sin embargo, ni provengo de la antropología sino que de las comunicaciones. En gran parte, por lo tanto, mi respuesta a la presentación de Alfonso refiere a mis propias inquietudes, sobre todo ahora que me encuentro finalizando mi trabajo empírico y comienzo a poner en diálogo la teoría con el campo.

     

    Cambio en la narrativa

    Para partir, me gustaría entregar algo de contexto histórico. Porque pareciera ser que nos encontramos en un momento crucial en relación a las tecnologías digitales y los datos.

    Todo parece indicar que el tono optimista de empoderamiento, eficiencia y conectividad que marcó la introducción de internet se encuentra en crisis. El año pasado falleció John Perry Barlow, un activista de los protocolos de la web para quien internet significaba “un mundo en el que todos pueden entrar sin privilegios o prejuicios en base a la raza, poder económico o fuerza militar” (1996, par. 7), algo que hoy vemos como, al menos, improbable.

    En el caso de Chile, la agenda digital elaborada en 1999 durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle aseguraba que la conectividad, comillas, “encierra promesas de prosperidad material, equidad social, revitalización cultural y desarrollo democrático difícilmente imaginables unos pocos años atrás” (Comisión Presidencial, 1999).

    Veinte años después, el tono parece ser otro. Según Tim Berners-Lee, uno de los creadores de la web, “la humanidad conectada por las tecnologías web está funcionando como una distopía. Tenemos abuso online, prejuicio, sesgo, polarización, noticias falsas. Hay muchas maneras en las que la web está rota” (Sample, 2018, par. 5).  En materia de políticas públicas, la Agenda Digital propuesta en 2015 durante el gobierno de Michelle Bachelet tiene como primera medida el resguardo de los derechos de las personas a través de nuevas normativas como la protección de datos personales -¡y que aún no tenemos! (Comité de ministros, 2015).

    ¿Qué pasó, entre medio? Varias cosas. El auge y la caída de la Primavera Árabe, las revelaciones de Edward Snowden, el uso de Twitter por parte de Donald Trump, el escándalo de Cambridge Analytica y el rol de Facebook en la violencia en Myanmar, pueden mencionarse como antecedentes. Además, muchos de nosotros hemos conocido historias de víctimas de hackeo, bullying, misoginia y otros abusos que se dan en espacios digitales.

    El imaginario pesimista de internet se ha infiltrado en los medios también, quienes publican periódicamente noticias de muñecos que vigilan o asistentes de voz que registran nuestras conversaciones cotidianas. La Unión Europea adopta regulaciones agresivas y la serie de Netflix Black Mirror ha masificado una distopía tecnológica en la que parecemos perder cada vez más humanidad frente a al poder de los dispositivos inteligentes y las redes sociales.

    Ecos en la academia

    Y ahora, de vuelta a los que nos convoca, ¿qué ha pasado en la academia? Al menos el campo de las comunicaciones ha hecho eco de este cambio de visión. Si bien ha existido una crítica desde los años noventa a las lógicas de las tecnologías digitales, dos ejemplos de publicaciones recientes intentan destacar la profunda transformación que vivimos y sus impactos negativos en la sociedad. Ambos trabajos se aproximan al problema desde la economía política, lo cual también podría indicar un cambio en el campo de las comunicaciones.

    En su libro La era del capitalismo de vigilancia publicado este año, Shoshana Zuboff (2019) argumenta que las transformaciones que hemos vivido en las últimas décadas nos permiten hablar de una nueva civilización informacional. La pregunta que aborda en su libro es si acaso esta nueva civilización será un lugar al que todos podamos llamar ‘hogar’. Cierta nostalgia recorre su narrativa ya que al parecer hemos perdido un hogar o una forma de vivir en la que nuestro día a día -el prepararnos un café o establecer relaciones románticas-, aún no eran utilizadas por empresas para obtener ganancias comerciales. Para ella, el sueño digital original se ha transformado en un negocio que llama capitalismo de la vigilancia. La descripción se vuelve más preocupante en la medida en que Zuboff detalla las dinámicas de este negocio, que, a través de la predicción y pequeños cambios en nuestro ambiente, termina manipulando nuestra conducta hacia fines que no son necesariamente compartimos. En sus propias palabras, “la conexión digital es ahora un medio para los fines comerciales de otras personas” (2019, par. 20).

    De manera similar, en un artículo publicado el año pasado, Nick Couldry y Ulises Mejías (2018) utilizan el concepto de colonialismo de datos para referirse a la situación actual. Según dicen, esta dinámica combina “las prácticas predatorias extractivas del colonialismo histórico con los métodos de cuantificación abstracta a través de la computación” (2018, p. 337). Tal como Zuboff, argumentan que estamos frente a una nueva etapa del capitalismo, el cual lleva a cabo prácticas de apropiación y desposesión a través de la extracción de datos. Sin embargo, también van más allá, y aseguran que, si bien en los años noventa y dos mil se hablaba de formas de explotación laboral facilitada por una ‘arquitectura participativa’, esta vez Couldry y Mejías afirman que es nuestra vida, y no sólo nuestro trabajo, la que se ha transformado en materia prima para ser explotada por empresas.

    Podría mencionar también el trabajo de Catherine O’Neil (2016), quien utiliza la noción de armas de destrucción matemática, o el de James Bridle (2018), para quien estamos entrando en una nueva Edad Oscura. Sin embargo, lo que quiero ilustrar con los dos ejemplos que mencioné es el hecho de que hoy algunos autores y autoras estén describiendo esta supuesta cuarta revolución industrial (World Economic Forum, 2016), posterior a la digital y en la que los datos y algoritmos se vuelven fundamentales, como una nueva etapa del capitalismo, caracterizada por un tipo de relación instrumental y de manipulación desde las empresas tecnológicas como Facebook y Google, por un lado, hacia los usuarios, por otro.

    Mi objetivo al mencionar estos ejemplos no es incomodar a los que estamos aquí y que somos usuarios de las tecnologías digitales. Lo que en realidad busco hacer es, a la luz de este creciente pesimismo, destacar el aporte que pueden hacer estudios como los de ASSA, y específicamente lo que acaba de presentar Alfonso.

    Aportes de la antropología y pedagogía

    Una de las preguntas constantes de quienes estudian audiencias es qué noción de usuario se moviliza de forma implícita o explícita en ciertos relatos sobre el rol de la tecnología en la sociedad. Una de las principales ventajas de estudios como ASSA es la capacidad de profundizar en torno al rol y agencia de los usuarios en este contexto. El concepto de smartness from below desarrollado por Katrina Pype (2016) y que inspira a Alfonso a elaborar un código de buenas prácticas para el uso de Whatsapp en instituciones de salud, es un buen ejemplo. Al contradecir la idea de que la ‘inteligencia’ es una capacidad intrínseca de ciertas tecnologías, la idea de ‘inteligencia desde abajo’ implica que no podemos completar la historia del rol de los datos y los algoritmos sin observar sus múltiples interacciones con los usuarios. Al dar espacio a la creatividad, se deja de considerar la ‘inteligencia’ como algo dado y, en cambio, lo transforma en un proyecto incompleto cuya trayectoria es multidireccional e imposible definir a priori. De esta forma, es posible observar prácticas y microprácticas que señalan posibles caminos de salida a algunos de los excesos de la dataficación.

    En segundo lugar, una importante contribución que podría realizar un trabajo como el de Alfonso tiene que ver con su grupo social de estudio -los así denominados ‘migrantes digitales’- y el rol de la alfabetización digital.

    La descripción que he hecho del capitalismo de vigilancia o colonialismo de datos asemeja a lo que hace casi sesenta años Paulo Freire (2005/1970) denominaba deshumanización, la cual, a través de distintos mecanismos, implica la anulación de la voluntad de las personas. Tal como señaló hace cerca de sesenta años, gran parte de esta deshumanización consiste en calificar a ciertos grupos como ‘ignorantes’ por su supuesta falta de conocimiento, haciéndolos dependientes de otros grupos que poseerían la capacidad de solucionar sus problemas. Por lo mismo, y utilizando el lenguaje de Freire, son las y los oprimidos, y ningún otro grupo, los llamados a liderar su propia liberación. Tal como él dice, y aquí cito, “La libertad es adquirida por conquista, no como regalo” (2005, p. 47).

    Las así llamadas ‘noticias falsas’ son un buen ejemplo de lo anterior. Los adultos mayores son hoy representados como uno de los grupos más vulnerables a este fenómeno (e.g. Salas, 2019). Algunas alternativas para enfrentar el problema son la regulación del contenido y una mayor atención a las responsabilidades de las empresas tecnológicas. Sin embargo, Freire nos indica que ninguna solución puede ignorar a uno de los principales grupos afectados por estas prácticas. En este escenario, esta solución se alcanzaría no sólo transmitiendo un listado de criterios que permita a los adultos mayores identificar noticias falsas. Al contrario, significaría reflexionar de forma crítica cómo pueden los adultos mayores contribuir a impulsar un cambio más profundo, tomando en consideración los distintos elementos políticos, económicos y técnicos que hacen posible el fenómeno en primer lugar.

    La fuerza de Freire hoy radica en entender la pedagogía como un mecanismo clave para atacar el determinismo tecnológico y imaginar que las cosas podrían ser de otra manera. Algo semejante intuyen Couldry y Mejías cuando mencionan el trabajo del sociólogo peruano Aníbal Quijano y su idea de descolonización epistemológica como un posible camino de salida al colonialismo de datos.

    Gracias al poder de cambio de la pedagogía, la ‘migración digital’ se puede entender más allá de la clásica definición según la cual un grupo adquiere nuevas destrezas para manejar la tecnología. En complemento a esto, migrar hacia lo digital pasa a significar también abrir la tecnología a cambios ante la llegada de estos nuevos habitantes.

    Conclusión

    En resumen, durante mi exposición intenté explicar que hoy vivimos tiempos cruciales dada la relevancia que ha adquirido lo que algunos llaman ‘dataficación’. Algunos autores han comenzado a explorar el surgimiento de un nuevo tipo de relaciones caracterizadas por la anulación de la voluntad, apropiación y manipulación de la vida de las personas a través de la recolección de datos y predicciones algorítmicas. Ante este escenario, he recurrido a algunos puntos expresados por Freire para iluminar las oportunidades de iniciativas de alfabetización digital, como la de la investigación de Alfonso, las cuales pueden permitir avanzar hacia la re-humanización y cambio de rumbo de la transformación digital.

    Sin embargo, en estas materias es Alfonso el mejor llamado a contarnos si la forma como he descrito el contexto actual tiene alguna relación con lo que ha visto en su trabajo de campo. E imagino que habrán discrepancias. Tal como me comentó hace poco él mismo, la sensibilidad antropológica tiende a ser escéptica de la idea de que las tecnologías introducen cambios profundos. En vez de destacar la novedad, la antropología prefiere observar lo que permanece, exponiendo cómo los mismos roles sociales son llevados a cabos a través de distintos medios. En cierta forma, el lenguaje de Zuboff, Couldry y Mejías justamente ponen en relieve lo que ellos identifican como nuevo y profundamente transformador de la forma como los datos y los algoritmos están siendo utilizados hoy.

    Al mismo tiempo, imagino que una de las principales dificultades de la alfabetización digital debe ser la de lidiar con las múltiples expectativas de las personas, especialmente considerando la ansiedad y el entusiasmo que, según constata Alfonso, tienen por aprender a utilizar funciones del teléfono como la cámara de fotos o el mismo Whatsapp. En cierta forma, Freire mira la alfabetización no desde una perspectiva funcionalista sino que social, lo cual, imagino, puede generar inevitables tensiones entre fines pragmáticos y políticos.

    Muchas gracias

     

    Bibliografía

    Barlow, J. P. (1996). A Declaration of the Independence of Cyberspace. Recuperado el 18 de mayo, 2019, de https://www.eff.org/cyberspace-independence

    Bridle, J. (2018). New Dark Age: Technology and the End of the Future. Londres, Inglaterra: Verso.

    Comisión Presidencial TIC. (1999). Chile: Hacia la sociedad de la información. Recuperado de http://www.agendadigital.gob.cl/files/otros/Chile_Sociedad_de_la_Informacion_1999.pdf

    Comité de Ministros. (2015). Agenda Digital 2020: Chile Digital para Tod@s. Recuperado de http://www.agendadigital.gob.cl/files/Agenda Digital Gobierno de Chile – Capitulo 1 – Noviembre 2015.pdf

    Couldry, N., & Mejias, U. (2018). Data Colonialism: Rethinking Big Data’s Relation to the Contemporary Subject. Television & New Media, 20(4), 336–349.

    Freire, P. (2005). Pedagogy of the Oppressed. (M. B. Ramos, Trans.) (30th Anniv). Nueva York, Estados Unidos: Continuum. (Trabajo original publicado en 1970)

    O’Neil, C. (2016). Weapons of Math Destruction: How Big Data Increases Inequality and Threatens Democracy. Nueva York, Estados Unidos: Crown.

    Pype, K. (2017). Smartness from Below: Variations on Technology and Creativity in Contemporary Kinshasa. In C. C. Mavhunga (Ed.), What Do Science, Technology, and Innovation Mean from Africa (pp. 97–116). Cambridge, Massachusetts, United States: MIT Press.

    Salas, J. (2019, 9 de enero). ¿Engañan las noticias falsas sobre todo a los más mayores? El País. Recogido de https://elpais.com/tecnologia/2019/01/09/actualidad/1547029983_955487.html

    World Economic Forum. (2016). The Fourth Industrial Revolution: what it means, how to respond. Recogido el 18 de mayo, 2019, de https://www.weforum.org/agenda/2016/01/the-fourth-industrial-revolution-what-it-means-and-how-to-respond/

    Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power. Nueva York, Estados Unidos: Public Aff

     

  • Seminario Regular #7: Alfonso Otaegui

    Les invitamos cordialmente a la séptima sesión del seminario abierto Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT) que busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentan y comentan investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas al diseño y tecnología en su más amplio espectro, con especial énfasis en los dispositivos y datos digitales que pueblan nuestra vida contemporánea.

    La séptima sesión del seminario se realizará el jueves 16 de mayo de 2019 a las 17:00 en la Sala de Consejo de Decanato del campus Lo Contador PUC, Santiago.  Contaremos con la presentación de Alfonso Otaegui, doctor en Antropología en la EHESS de París con postdoctorados en la University of California, Berkeley (Fyssen fellow) y Philipps-Universität Marburg, Alemania (Humboldt fellow) y actualmente se desempeña como investigador postdoctoral del CIIR (UC). Alfonso presentará sobre los primeros hallazgos de su investigación acerca de cómo las y los adultos mayores aprenden a usar y experimentar con los smartphones en el acceso a servicios de salud. Esta investigación forma parte del proyecto global y comparativo “Anthropology of Smartphones and Smart Ageing” (ASSA), coordinado por Daniel Miller desde University College London. El proyecto ASSA cuenta con diez antropólogos haciendo trabajo de campo simultáneamente en diez sitios (dos en América Latina, dos en Africa, tres en Europa, una en Medio Oriente y dos en Asia).

    Además, contaremos con los comentarios de Sebastián Lehuedé, periodista de la Universidad Católica y que cursa actualmente el doctorado en ‘Datos, Redes y Sociedad’ en el Departamento de Medios y Comunicaciones de la London School of Economics. Su área de investigación se centra en la dimensión política de los datos, para lo cual combina estudios de ciencia y tecnología (STS) y teorías críticas. En su tesis doctoral explora las relaciones ‘colaborativas’ facilitadas por los datos astronómicos producidos por mega observatorios en el Desierto de Atacama.

    Resumen:

    En este proyecto se busca entender la experiencia de la edad en individuos de entre 45 y 70 años de edad, el uso que hacen de los smartphones y cómo acceden a los servicios de salud. Parte del compromiso de este proyecto es contribuir al desarrollo de una iniciativa de salud móvil que mejore el acceso a los servicios de salud de las poblaciones con las que se trabaja. En esta oportunidad se presentará parte del trabajo de campo con adultos mayores que están aprendiendo a usar smartphones –sus expectativas, frustraciones y logros–, y se expondrá la propuesta aplicada que surge de la etnografía en una clínica oncológica de un hospital público.

  • Seminario Regular #6: Pelayo Benavides

    En abril retomamos las sesiones del Seminario Regular Sociedad, Diseño y Tecnología, por lo que les invitamos cordialmente a la sexta sesión de este seminario abierto que busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentan y comentan investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas al diseño y tecnología en su más amplio espectro.

    La sexta sesión del seminario se realizará el próximo lunes 29 de abril de 2019 a las 17:00 en la Biblioteca Sergio Larraín del campus Lo Contador PUC, Santiago.  Contaremos con la presentación de Pelayo Benavides, Doctor en Antropología Social de la University of Aberdeen y académico del Campus Villarrica UC. Pelayo ha enfocado sus estudios en la educación intercultural, la antropología cognitiva y antropología medioambiental, con énfasis en las relaciones humano-animal.  En la presentación abordará sobre su más reciente investigación en un Parque Nacional en el centro sur de Chile en dónde indagó sobre las relaciones entre humanos y los depredadores silvestres de la zona, levantando un enfoque ambiental más amplio de clasificaciones de lo silvestre, lo doméstico y lo natural.

    Además contaremos con los comentarios de Felipe Palma para abrir la discusión en torno a las relaciones humano-animal en el diseño y tecnología. Agradecemos difundir la información a todas las personas que les pueda interesar.

    Resumen:

    La investigación se centró en la relación de varios actores con animales silvestres, específicamente depredadores silvestres protegidos por ley, en áreas rurales y protegidas del centro-sur de Chile (ix Región de la Araucanía). Abarcó un período de 12 meses de trabajo de campo etnográfico, distribuido en el Parque Nacional Huerquehue, un área protegida privada (“Santuario de Cañi”) y un hogar rural cerca del Parque Nacional Villarrica. La observación participante se desarrolló con guardaparques, investigadores en conservación y pequeños agricultores. La mayoría de estos también participaron en entrevistas en profundidad semiestructuradas, así como otros informantes clave, como funcionarios gubernamentales. El objetivo fue comprender antropológicamente cómo interactúan humanos y depredadores silvestres, teniendo en cuenta diversos contextos y cuáles son algunas de las consecuencias de estas relaciones y compren-siones variadas. Los principales elementos teóricos propuestos son que las relaciones entre humanos y animales están inscritas en un enfoque ambiental más amplio de clasificaciones sobre el mundo ‘natural’ y el lugar que ocupa la humanidad al respecto. Así, las relaciones y conocimientos ambientales de los participantes y sus experiencias con depredadores silvestres protegidos y otros animales, hacen ‘emerger’ entornos dados y a otras criaturas, moldeando dinámicamente categorías como lo silvestre, lo doméstico y ‘Naturaleza’.

     

  • Seminario Regular #5: Laura Forlano

    Les invitamos cordialmente a la quinta sesión del Seminario Regular Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT). Este seminario abierto busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentarán y comentarán investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas a datos, interfaces y tecnologías digitales en su más amplio espectro. En la ocasión también se aprovechara de lanzar el 13° número de la Revista Diseña titulado “Design-Led Research Into Matters of Concern” que cuenta con destacadas contribuciones como de Stan Ruecker, Lisa Mercer o la propia Laura Forlano.

    La quinta sesión del seminario se realizará el próximo jueves 10 de enero a las 12:00 en el Salón Sergio Larraín del campus Lo Contador PUC, Santiago.  Contaremos con la presentación de Laura Forlano, directora del Critical Futures Lab y profesora asociada del Instituto de Diseño del Illinois Institute of Technology.  En la presentación Laura abordará sobre sus más recientes trabajos que se basan en una concepción posthumanista o más-que-humana y que apuntan hacia una aproximación feminista del diseño y la tecnología.  Agradecemos difundir la información a todas las personas que les pueda interesar.

    Abstract: How do you study people, things and futures that do not yet exist? And, what does a feminist approach to designing futures look like? Based on 10 years of scholarship and creative practice, this talk will draw on theories around the posthuman and the more-than-human in order to understand the emergent aesthetics, ethics and politics at the intersection of design and technology. This paper takes on the tensions between the imaginaries of automation and in networked medical devices and the realities of lived experience by analyzing “the world’s first hybrid closed loop system,” a recently released insulin pump and continuous glucose monitor (CGM) system. In particular, through autoethnographic accounts of living with these devices, I develop a multi-scalar theory of broken body thinking that collapses the world onto the body, which suggested a different set of concerns, relations, contingencies and processes within discussions of decay, maintenance, repair and care. By drawing on the posthuman and the more-than-human, we can engage more deeply with the connections between our own experiences and those of technologies and other beings. Specifically, as hybrids, these concepts resist binaries and dualisms, instead allowing use to explore multiple, relational futures. This talk will draw on examples from design research that demonstrate a critical, participatory and speculative engagement with these futures.

  • Seminario Regular #4: Demian Schopf

    Les invitamos cordialmente a la cuarta sesión del Seminario Regular Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT). Este seminario abierto busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentarán y comentarán investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas a tecnologías digitales en su más amplio espectro.

    La cuarta sesión del seminario se realizará el jueves 20 de diciembre a las 17:30 en la biblioteca Sergio Larraín del campus Lo Contador PUC. Contaremos con la presentación de Demian Schopf, destacado artista visual, Dr. en filosofía con mención en Estética y Teoría del Arte (U. de Chile) y académico de la Universidad Diego Portales. En la presentación abordará su obra “Máquina Condor” que combina el uso de algoritmos con arte y poesía.

    Resumen: Se aborda la obra “Máquina Cóndor” (2006-en proceso) la cual consiste en una serie de instalaciones controladas por un algoritmo analítico, relacional y generativo. Este se alimenta de palabras claves sobre guerra y economía recogidas de búsquedas en tiempo real en 12 periódicos internacionales, así como de cifras y datos económicos de recursos naturales importantes para Chile y de lugares de la operación Cóndor. Seguido de ello, el algoritmo intercala 9 palabras –ligadas a la cirugía, la anatomía y la medicina forense- en la primera estrofa de un poema de Luis de Góngora y que dependen causalmente de las búsquedas en periódicos y los datos económicos. De esta manera, el algoritmo va generando ‘poemas mortuorios’ que responden a relaciones de causa y efecto donde se conjugan, de-nuevo, la guerra con la economía y el bíos con la pólis y el logos. Se discutirán nuevos desarrollos experimentales de la obra y consecuencias teóricas sobre algoritmos y formas de análisis de la obra, junto con una problematización de la distinción material/inmaterial de la arqueología medial.

     

  • Seminario Regular SDT #3: Carolina Pino Ahumada

    Seminario Regular SDT #3: Carolina Pino Ahumada

    Les invitamos cordialmente a la tercera sesión del Seminario Regular Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT). Este seminario abierto busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentarán y comentarán investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas a tecnologías digitales en su más amplio espectro.

    La tercera sesión del seminario se realizará el jueves 15 de noviembre a las 17:30 en el Auditorio  Fernando Castillo Velasco del campus Lo Contador PUC, Santiago. Contaremos con la presentación de Maria Carolina Pino Ahumada, directora del Centro de Interfaces Emergentes de la Facultad de Diseño de la Universidad Adolfo Ibáñez, titulada “Interfaces emergentes para la innovación tecnológica a través de metodología CPA”.

    Resumen de la presentación: Se abordarán proyectos de diseño basados en la metodología educativa CPA o Célula de Proyecto Autónomo, la cual se desarrollan la interior del Centro de Interfaces Emergentes. Esta aproximación toma elementos prácticos de la enseñanza del Arte y la Ingeniería y otros teóricos de los principios de la educación constructivista y del Busdismo Zen. Se argumentarán cruces disciplinares entre arte, arquitectura, ingeniería y diseño, lo cual permite propiciar espacios de innovación radical, generando una indivisibilidad del corazón, la mano y la cabeza como herramientas fundamentales para el desarrollo de proyectos creativos con tecnología digital física.

  • Seminario Regular SDT #2: Carolina Gainza y Carolina Zuñiga

    Seminario Regular SDT #2: Carolina Gainza y Carolina Zuñiga

    Les invitamos cordialmente a la segunda sesión del Seminario Regular Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT). Este seminario abierto busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentarán y comentarán investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas a tecnologías digitales en su más amplio espectro.

    La segunda sesión  del seminario se realizará el jueves 4 de octubre a las 17:30 en el Auditorio  Fernando Castillo Velasco del campus Lo Contador PUC, Santiago. Contaremos con la presentación de Carolina Gainza y Carolina Zuñiga de la Universidad Diego Portales, titulada: “Cartografías de la cultura digital: de la creación al archivo”. Agradecemos difundir la información a todas las personas que les pueda interesar.

    Resumen de la presentación: Preguntarse por las posibilidades creativas de las tecnologías digitales podría parecer una trivialidad en nuestros días. Lo digital se encuentra en el corazón de la producción cultural, dado que actualmente toda producción artística pasa por algún tipo de procedimiento vinculado a estas tecnologías: desde la producción cinematográfica a la musical, desde la escritura y edición de libros hasta la exhibición de obras artísticas. La materialidad digital transforma los procesos de producción, circulación y recepción de las obras artísticas, donde estas mismas categorías se vuelven porosas y sus límites se vuelven difusos. En nuestra investigación nos preguntamos por la existencia de un lenguaje que aprovecha las características expresivas del medio digital y que permite la aparición de distintas prácticas culturales que no son trasladables ni clasificables respecto a los medios anteriores. En esta presentación daremos cuenta de los proyectos de investigación que hemos desarrollado en el Laboratorio de Cultura Digital que estamos implementando y discutiremos los resultados y las preguntas que han surgido de ellos.

     

  • Notas acerca del Seminario Regular SDT #1: Arturo Arriagada y Francisco Ibáñez

    El pasado martes 4 de Septiembre se llevó a cabo la primera versión del Seminario regular Sociedad, Diseño y Tecnología. En esta ocasión contamos con la presentación de Arturo Arriagada y Francisco Ibáñez del Laboratorio Cultura Social Media de la Universidad Adolfo Ibáñez quienes nos mostraron los hallazgo de su investigación cualitativa sobre “influenciadores digitales” (fashion bloggers, YouTubers, Instagrammers, vloggers) en Chile.

    Considerando planteamientos de la sociología económica del francés Michel Callon, su estudio indaga en cómo los influenciadores crean valor económico y simbólico a partir del uso cotidiano de medios digitales, por ejemplo al evaluar productos de maquillaje o recomendar marcas de ropa según tendencias de moda por fashion bloggers e instragrammers. Por medio de entrevistas en profundidad a 35 influenciadoras e influenciadores digitales y una aproximación etnográfica al trabajo de agencias de publicidad y marketing que se asocian y trabajan con estos actores, Arriagada e Ibañez se centraron en analizar la producción de lo que denominan por “valor orgánico” o la capacidad de generar contenidos y conocimientos técnicos y corporales capaces de comercializar productos mediante una profunda vinculación afectiva con potenciales consumidores. El trabajo para producir este valor orgánico estaría en la capacidad de mostrarse y mantenerse “auténtico”, “natural” o “espontáneo” en el uso y recomendación de ciertos productos o servicios, por ejemplo combinándolo con visualidades o prácticas cotidianas, aun cuando exista una reflexividad o estrategia elaborada al recomendar tal o cual objeto.

    Luego de la presentación, Martin Tironi realizó un comentario comenzando con una reflexión general sobre la pregunta por dónde reside el valor de las cosas: si en las cualidades materiales de éstas, en las valoraciones que hace la sociedad sobre ellas o en el precio numérico calculado y fijado por los intercambios posibles. Desde la postura pragmatista de Callon, el valor sería un logro siempre momentáneo y frágil de una red de actores, prácticas, attachments y dispositivos de cálculo o valuación. La pregunta sobre cómo los actores evalúan determinado objeto, implica siempre un proceso conflictivo de valorización, abierto a múltiples registros de valor. Bajo esa perspectiva, los influenciadores se transformarían en “verdaderos expertos del diseño emocional” en donde perdería importancia el valor de uso de los productos o servicios para primar las emociones, experiencias o atmósferas afectivas  que se posibilitarían con ellos. Esto haría necesario indagar en mayor medida cómo los afectos son traducidos en insumos explotables y comercializables. Qué diferencias hay en el tratamiento de las emociones que hacen los influenciadores contemporáneos,  respecto a las formas de publicidad tradicional? Qué efectos tiene el proceso de convertir emociones y afectos en herramientas para influir y finalmente consumir? Qué tipo de distinciones (de clase, género, etc.) se producen al momento de convertir las emociones en algo simbólica y económicamente capitalizable?  Tironi sugirió la necesidad de analizar prácticas de los “influenciadores” no como simples operaciones representacionales, y más bien contribuyen a normalizar ciertas formas culturales. ¿Qué tipo realidades ontológicas (modos de ser y hacer) producen estas actividades de los influenciadores? Otro punto enfatizado por Tironi fue que el estudio de Arriagada e Ibáñez devela una vez más el imperativo actual de una cultura de likes y de transparencia radical en donde se tiene que ser y mostrarse feliz, rendir y ser productivo en todos los ámbitos de la vida, incluso en la vida cotidiana, en donde todo puede ser susceptibles de devenir en un commodity gracias a la mediación digital.

    La presentación generó interesantes interrogantes y una acalorada discusión con el público presente en el salón Sergio Larraín. Se pueden recoger tres reflexiones al respecto.

    1. En primer lugar, se discutió intensamente acerca de la utilidad y vigencia de los conceptos de “audiencia” o “consumidor” a la hora de estudiar las prácticas de los influenciadores digitales. Si mi interpretación no es errada, este comentario apuntaba a que los productos y servicios en las sociedades contemporáneas post-industriales, no se finalizan de forma definitiva en la “fábrica” sino que siguen siendo reconfigurados y moldeados en el proceso mismo de “consumo”. Esto se puede ver intensificado en el uso de medios digitales, en donde los propios usuarios van rediseñando y personalizando los muebles, alimentos o vestimentas que compran por internet o cuando se discuten, revisan y “destripan” películas y series de televisión, llegando a incorporarse sus comentarios en el consumo mismo de tales artefactos culturales. Hacia esto apuntarían nociones como las del “prosumidor”, en donde el consumidor deja de ser un actor pasivo para pasar a ser al mismo tiempo un productor del objeto de consumo gracias a las nuevas posibilidades y modos de explotación que ofrece la Web 2.0.  Más aún, los usuarios de los “nuevos” medios digitales, bajo el espiritu participativo de la denominada economía del compartir, serían precisamente los llamados a producir contenidos valiosos para las plataformas, complejizando el rol tradicionalmente concebido como pasivo al hablar de “audiencias” o “consumidores”. Ciertamente este comentario es muy valido pero no era el foco principal de Arriagada e Ibañez, quienes se centraron en las influenciadoras e influenciadores digitales. Estos se encontrarían en un punto gris al respecto, pues no son sencillamente consumidores sino que se involucran en términos afectivos como económicos con determinadas marcas y median e “influencian” activamente la relación de otras personas con tales marcas. Pero al mismo tiempo, no pueden ser considerados cómo los productores sino que precisamente por cómo mostraban Arriagada e Ibañez, deben al menos mostrarse como un consumidor más, cómo un usuario de productos y servicios común y corriente o no-experto pero que dada su cotidiana acumulación de saber sobre tales productos y servicios, se atreve a dar su “opinión” para influenciar en la opinión de otros. Pero aún así, parecieran adquirir una experticia afectiva que les permite acumular vínculos -tanto con otros usuarios como con marcas- y escalar en otros ámbitos y medios. Hasta qué punto esa opinión no-experta pero afectivamente valiosa llega a ser susceptible de recibir una remuneración económica o simbólica por parte terceros como “opinión” o “experticia”, es una relevante pregunta. En suma, no sólo se ponen en juego la autenticidad o comercialización sino que se redefinen las nociones de experticia frente a la de opinión.
    2. De ahí emerge la complejidad en cómo describir e interpretar las prácticas de los influenciadores digitales, lo cual plantea interesantes desafíos metodológicos y epistemológicos. Por el lado de Arriagada e Ibañez, se parte desde una aproximación pragmatista armando una narrativa usando los conceptos que los propios actores estudiados usaban para auto-describirse y hablar de sus “audiencias” como audiencias, mientras que en el público se dio el llamado por adoptar perspectivas más críticas y comprometidas al respecto. La fricción emerge en cómo escribir y narrar “hechos sociales” cuando los actores expresan abiertamente que sus prácticas son auténticas, desinteresadas y espontáneas pero, al mismo tiempo, en la práctica son fuertemente reflexionadas, dirigidas e intencionadas al involucrarse marcas y agencias de marketing de por medio. Más allá de afirmar una suerte de falsa conciencia o de alienación producto de comercializar la vida íntima de estos influenciadores, curiosamente, al abogar por una mirada distante o de seguir a los actores con sus propias gramáticas, se puede incurrir en el mismo tipo de valor orgánico que describen Arriagada e Ibañez, apostando por una investigación de una realidad o fenómeno social de manera “auténtica” o “natural”, olvidando su posicionalidad como investigadores. Justamente, otros aspectos criticados por Tironi y por el público de forma reiterada fueron la ausencia de una discusión sobre el género (considerando que en el mundo de la moda se encontrarían importantes diferencias de género necesarias de abordar), la clase socioeconómica (considerando que los modos de vida que promueven y normalizan los influenciadores podrían reproducir diferencias de clase), el lenguaje colonizado por conceptos en inglés, así como la posición desde la que partieron los investigadores al abordar el caso.
    3. La vivacidad de la discusión manifiesto, por último, las diferencias disciplinares de las y los asistentes al seminario. De la discusión aparecieron llamados desde el quehacer del diseño a temas relativos a los medios de comunicación, generando críticas por no abordar tal o cual artista en la presentación cargada más hacia la sociología. Esto desestima nuevamente la posicionalidad. Cada investigadora o investigador viene con un trasfondo disciplinar que marca sus prácticas, inquietudes y palabras. El valor de lo interdisciplinario no aparece criticando desde las trincheras de tales trasfondos, sino ir nutriendo al otro distinto con vetas que podrían ser exploradas, entendiendo al mismo tiempo las razones de por qué han permanecido inexploradas. Esperamos que en las futuras sesiones del seminario Sociedad, Tecnología y Sociedad, se logre una mayor apertura y diálogo en que se siga discutiendo sobre las implicancias de las tecnologías digitales en la vida contemporánea, así como las diferentes problemáticas que emergen cuando intentamos estudiar, narrar, diseñar y crear imbricaciones entre lo social y lo tecnológico.

    Extendemos la cordial invitación para la siguiente versión del seminario el 4 de octubre a las 17:30 en el Auditorio de Arquitectura.

    Algunas fotos del evento:

  • Seminario Regular SDT #1: Arturo Arriagada y Francisco Ibáñez

    En septiembre partirá el Seminario Regular Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT). Este seminario abierto se realizará una vez al mes y en cada sesión se presentarán y comentarán investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas a tecnologías digitales en su más amplio espectro.

    La primera sesión del seminario será el 4 de septiembre a las 17:00 en el Salón Sergio Larraín del campus Lo Contador PUC, Santiago. Contaremos con la presentación de Arturo Arriagada y Francisco Ibáñez del Laboratorio de Cultura Social Media UAI, titulada: “Social media influencers: la producción de valor en la economía del “me gusta”. Rogamos confirmar asistencia en el siguiente link y agradeceremos difundir la información a todas las personas que les pueda interesar.

    Resumen de la presentación: Recientes estudios han abordado las experiencias laborales de los llamados “influenciadores digitales” (fashion bloggers, YouTubers, Instagrammers, vloggers), pero poca atención se ha prestado al valor económico y simbólico que estos actores crean. Usando conceptos que abordan el carácter performativo de los mercados y la creación de valor simbólico y económico en la economía digital, en esta presentación se explora cualitativamente las experiencias de creación de valor por parte de un grupo de influenciadores digitales y agencias de publicidad y marketing relacionadas. Se analizará la centralidad que adoptan los medios sociales online y los elementos culturales y económicos en los procesos de creación de un valor “organico” y comerciable, entrecruzado de conocimientos técnicos y corporales así como la propia autenticidad de los influenciadores digitales.