Martín Tironi | SDT

Autor: Matías Valderrama

  • Identidades Algorítmicas en 4S EASST 2020

    En la conferencia internacional 4S/EASST 2020, el investigador Matías Valderrama presentó sobre el proyecto Identidades Algorítmicas en el panel titulado “Digital Experiments in the Making: Methods, Tools and Platforms in the infrastructuring of STS”.

  • Seminario Regular #13: María Paz Canales

    Les invitamos cordialmente a la decimotercera sesión del seminario abierto Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT). Este seminario busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentan y comentan investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas al diseño y tecnología en su más amplio espectro, con especial énfasis en los dispositivos, algoritmos y datos digitales que median nuestra vida contemporánea. Esto adquiere especial relevancia en momentos de estallido social y pandemia, en que se ha incrementado el despliegue de tecnologías digitales para el monitoreo y control social.

    La sesión se realizará el martes 25 de agosto de 2020, a las 17:00 mediante Zoom. En esta ocasión reflexionaremos desde el activismo digital con la presentación de María Paz Canales titulada: «La herejía tecno-optimista florece en pandemia». María Paz es abogada de la Universidad de Chile y magíster en Derecho y Tecnología por la Universidad de California, Berkeley, y actualmente es la Directora Ejecutiva de la ONG Derechos Digitales. Comentará la presentación Ángeles Briones, profesora e investigadora en el DensityDesign Lab del Politécnico de Milán.

    Inscripciones para la reunión en Zoom

  • Seminario Regular #12: Danilo Martuccelli

    Les invitamos cordialmente a la duodécima sesión del seminario abierto Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT). Este seminario busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentan y comentan investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas al diseño y tecnología en su más amplio espectro, con especial énfasis en los dispositivos, algoritmos y datos digitales que median nuestra vida contemporánea. Esto adquiere aun más relevancia en un contexto de estallido social y pandemia, en que se incrementa el despliegue de tecnologías digitales para el monitoreo y control social.

    La duodécima sesión del seminario se realizará el jueves 9 de julio de 2020, a las 17:00 mediante Zoom. Contaremos con la presentación de Danilo Martuccelli, titulada: «La revolución de los controles: Repensando los futuros escenarios de la sociabilidad». Martuccelli es un reconocido teórico social que actualmente se desempeña como profesor de sociología en la Université de Paris e investigador en la Universidad Diego Portales. Comentará la presentación Matías Valderrama, sociólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile y especializado en estudios de Internet, vigilancia y sociología digital.

    Inscripciones para la reunión en Zoom: https://zoom.us/meeting/register/tJwrdeivqzgjGtT_q3uQ01VVLvnx-l7Kz3NO

    Resumen:
    La presentación propondrá ciertas interpretaciones sobre las transformaciones que la expansión y la intensificación de un conjunto muy diverso de técnicas de control producen en las sociedades contemporáneas. Las nociones de autoridad, dominación y poder se modifican en profundidad a medida que se generalizan nuevas técnicas de publicitación de conductas, controles digitalizados, dispositivos, multiplicación de evaluaciones, tracking y auto-tracking de comportamientos. Todos estos cambios inducen importantes modificaciones no solo en la coordinación de las acciones sino también en la manera misma de hacer sociedad.

  • Identidades Algorítmicas: Reporte desde Santiago de Chile

    Por Scott Wark

    En los últimos años, miembros del equipo de People Like You han estado colaborando con Martín Tironi, Matías Valderrama, Denis Parra y Andre Simon de la Pontificia Universidad Católica de Chile en el proyecto llamado “Identidades Algorítmicas”. Entre el 13 y 20 de enero, Celia Lury, Sophie Day y Scott Wark visitaron Santiago para participar en un workshop de discusión sobre el proyecto y los pasos siguientes.

    El proyecto Identidades Algorítmicas busca estudiar cómo las personas entienden, negocian, configuran y, a su vez, son configuradas por sistemas de recomendación algorítmica. Su premisa es que, aunque hay relevantes investigaciones sobre estos sistemas, se ha prestado poca atención a cómo se utilizan: cómo los entiende la gente, cómo se siente sobre ellos, y cómo se habitúa la gente a ellos cuando interactúan con los servicios online.

    Pero también nos interesa indagar cómo los sistemas de recomendación algorítmica pueden hacerse comprensibles para la investigación social. Los principales servicios online y plataformas de redes sociales que las personas usan cotidianamente son de carácter propietario. Sus algoritmos son celosamente protegidos: podemos estudiar sus efectos en lxs usuarixs, pero no los algoritmos como tal. En el argot teórico de los medios, son verdaderas “cajas negras”.

    Para estudiar estos sistemas, adoptamos una aproximación de ‘hacer crítico’: creamos una app que denominamos ‘Big Sister’. Esta app emula un sistema de recomendación. Puede recoger datos textuales de usuarixs de tres fuentes: Facebook o Twitter, a través de sus APIs, o texto escrito por su usuarix. Luego la app procesa estos datos a través del servicio de IBM Watson Personality Insights. Este servicio genera un perfil del usuarix basándose en el modelo de los cinco grandes, que es ampliamente usado en los circuitos empresariales del marketing. Finalmente, se puede conectar Big Sister a una cuenta de Spotify para generar recomendaciones musicales basándose en este perfil.  

    Nuestra visita a Santiago se produjo después de la fase inicial de este proyecto. A través de una convocatoria abierta, invitamos a voluntarios en Chile y el Reino Unido a utilizar Big Sister y a ser entrevistados sobre su experiencia. Utilizamos un método etnográfico conocido como “entrevistas de rastros”, en el que Big Sister actúa como marco y estímulo para explorar las experiencias de los participantes con la aplicación y su relación con los sistemas de recomendación algorítmica en general. Llevamos a cabo un ensayo/primer conjunto de entrevistas -cuatro en Santiago y cinco en Londres- que constituyeron la base de nuestro workshop en Santiago.

    Este taller tuvo un componente formal: una introducción y un esbozo del proyecto por Martín Tironi; presentaciones de Celia Lury y Sophie Day; y una visión general de los hallazgos iniciales por Matías Valderrama y Scott Wark. Pero también tenía un elemento discursivo: Tironi y Valderrama invitaron a una serie de participantes de instituciones académicas y organizaciones no gubernamentales a debatir el proyecto, sus fundamentos teóricos, sus conclusiones y sus posibles aplicaciones.

    La presentación de Tironi esbozó los conceptos que informaron el diseño del proyecto. Su naturaleza comparativa -el hecho de que esté situado en Santiago y en las ubicaciones institucionales del proyecto People Like You, Londres y Coventry- nos permite comparar cómo las personas navegan la recomendación en distintos contextos culturales. Más importante aún, implementa un modo de investigación que se materializa a través del diseño, en este caso, en la producción de una app. A través de colaboraciones entre académicos de ciencias sociales y humanidades y científicos de la computación -en particular el programador del proyecto, Andre Simon- nos posiciona a nosotros, los investigadores, dentro del proceso de producción de una app en lugar de la posición de observadores externos de un producto.

    Esta posición puede resultar incómoda. La recopilación de datos es algo problemático; al diseñar activamente una aplicación que emula un sistema de recomendación algorítmica, ya no ocupamos una posición externa como críticos. Pero también es productivo. Nuestra aplicación no está diseñada para proporcionar una ‘solución’ tecnológica a un problema en particular. Está diseñada para producir conocimiento sobre sistemas de recomendación algorítmica, para nosotros y nuestros participantes. Debido a que nuestra aplicación es un prototipo, este conocimiento es contingente e impreciso y constantemente se encuentra con la posibilidad de que la aplicación pueda fallar. También introduce la posibilidad de producir diferentes tipos de conocimiento.

    Mi presentación con Valderrama esbozó algunos hallazgos preliminares de las entrevistas y los principales temas a abordar. Nuestros participantes son conscientes del papel que los sistemas de recomendación juegan en sus vidas. Saben que estos sistemas recogen datos como el precio de los servicios que reciben a su vez. Es decir, tienen una “alfabetización de datos” general, pero tienden a ser ambivalentes en cuanto a la recopilación de datos. Sin embargo, algunos participantes encontraron que el componente de perfilamiento de nuestra app es provocador o incluso “impactante”. Un participante del Reino Unido no esperaba que su perfil de personalidad lo fuese a caracterizar como “introvertidx”. Otro en Santiago se preguntó si su alto grado de “neurotismo” se correlacionaba con la crisis social en Chile, marcada por las continuas protestas a gran escala sobre la desigualdad y la constitución del país.

    Utilizando los ‘rastros’ de su compromiso con la aplicación, estas entrevistas abrieron discusiones fascinantes sobre la relación cotidiana de lxs participantes con sus datos. En ambos lugares lxs participantes compararon las recomendaciones con técnicas de predicción más antiguas, como los horóscopos. Esperaban que las recomendaciones de sus canciones fueran poco precisas o incluso erróneas, pero el uso de la app les permitió reflexionar sobre sus datos. Empezamos a tener la sensación de que el hábito era un tema emergente clave.

    Nos habituamos a las prácticas de datos, que están diseñadas para moldear nuestras acciones para capturar nuestros datos. Pero también vivimos con, incluso dentro, de los sistemas de recomendación algorítmica que informan nuestra vida cotidiana. Los habitamos. Empezamos a entender que nuestros participantes no son receptores pasivos de recomendaciones. A través del uso, se hacen una idea de cómo funcionan estos sistemas, aprendiendo a dar forma a los datos que les proporcionan para dar forma a las recomendaciones que reciben. El hábito y el habitar se entrelazan en actos ambivalentes e interrelacionados de recibir y provocar recomendaciones.

    Las presentaciones de Lury y Day llevaron estas reflexiones más allá, presentando algunas especulaciones teóricas emergentes sobre el proyecto. Day estableció un paralelismo entre las técnicas científicas del análisis de redes que sustentan la recomendación y la investigación antropológica sobre el parentesco. Las recomendaciones personalizadas funcionan, de forma contraria a la intuición, estableciendo similitudes entre los diferentes usuarios: se generará una recomendación al determinar qué es lo que les gusta a otras personas a las que les gustan las mismas cosas que a ti. Este principio se conoce como ‘homofilia’. Day destacó los precursores antropológicos de este concepto, señalando cómo el profundo estudio del parentesco de esta disciplina proporciona una visión de cómo los sistemas de recomendación algorítmica nos agrupan. En los estudios de parentesco, la “heterofilia”, es decir, el gusto por lo que es diferente, desempeña un papel clave en la explicación de agrupaciones particulares, pero mientras que esta característica se moviliza en los estudios de enfermedades infecciosas, por ejemplo, en lo que se denominan patrones de mezcla asistencial y disasistencial, se ha discutido menos explícitamente en los comentarios sobre los sistemas de recomendación algorítmica. Su presentación esbozó una línea de investigación clave que el pensamiento antropológico puede aportar a nuestro proyecto.

    La presentación de Lury tejió reflexiones sobre el hábito junto con un análisis del género. Lury preguntó si los sistemas de recomendación están modificando la forma en que el género opera en la cultura. Los géneros clasifican los productos culturales para que puedan ser más fácil de encontrar y consumir. Pueden ser categorías grandes e inclusivas, como ‘rap’ o ‘pop’; también pueden ser muy precisas como, por ejemplo, el denominado ‘vaporwave’. Cuando plataformas como Spotify utilizan procesos automatizados, como el Machine Learning, para afinar los grandes géneros de moda y producir cientos o miles de microgéneros que surgen a medida que “nos gustan” los productos culturales, ¿necesitamos cambiar lo que entendemos por “género”? Además, ¿cómo influye esto en la forma en que habitamos los sistemas de recomendación? La presentación de Lury esbozó otra línea de investigación clave que seguiremos mientras nuestra investigación continúa.

    Para mí, nuestra visita a Santiago confirmó que el proyecto “Identidades Algorítmicas” está produciendo nuevos conocimientos sobre la relación de lxs usuarixs con los sistemas de recomendación algorítmica. Estos sistemas son a menudo interpretados como opacos e inaccesibles. Pero, aunque no tengamos acceso a los algoritmos en sí, podemos entender cómo los usuarios los moldean tal como son moldeados por ellos. El contenido ‘personalizado’ que proporcionan emerge a través de ciertos hábitos de uso y puede, a su vez, proporcionar un lugar cultural de habitación para sus usuarixs.

    Continuaremos explorando estos temas a medida que el proyecto se desarrolle. Esperamos que nuestro proyecto revele más sobre cómo habitamos las culturas de recomendación, explorando las relaciones entre los servicios de personalización y las personas que los utilizan. En lugar de simplemente existir en paralelo unos con otros, queremos pensar en cómo emergen juntos en paralaje.

  • Llamado abierto a personas voluntarias para participar en proyecto Identidades Algorítmicas

    ¿Te interesa conocer de qué maneras plataformas digital como Facebook o Twitter te clasifican y perfilan? ¿Te genera curiosidad por qué te llegan a recomendar ciertos productos y no otros? ¿Te ha sorprendido como Spotify o Amazon llegan a predecir tus gustos? ¿Has recibido recomendaciones de productos extrañas, muy invasivas o que no te hacen sentido? ¿Crees que las plataformas digital fallan en capturar tu “verdadera” identidad?

    Todo eso y más estamos estudiando en el proyecto de investigación “Identidades algorítmicas: Temas y reacciones a la recolección de datos e inferencias algorítmicas en la vida cotidiana”, desarrollado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Warwick, Inglaterra. Desde una enfoque interdisciplinario entre computación, sociología y diseño, este proyecto busca comprender cómo la persona es configurada en tiempos de algoritmos y datos digitales.

    ¡Necesitamos tu ayuda!

    Desarrollamos una aplicación para smartphones -Big Sister- que crea perfiles y recomendaciones similares a las que las plataformas digitales hacen todos los días para sus usuarios. A través del análisis de tus cuentas en redes sociales, esta aplicación hará inferencias sobre tu personalidad y te
    recomendará canciones que te pueden gustar en base a la información recopilada. Algunos de estos perfilamientos y recomendaciones pueden ser familiares, pero otras pueden sorprenderte y ser muy diferentes a cómo tú te autodefines.

    Para participar, te pediremos que uses la app Big Sister durante dos semanas y que nos permitas entrevistarte sobre tu experiencia. Queremos explorar en tus sensaciones y reflexiones acerca de la recolección y procesamiento de datos para hacer recomendaciones y predicciones algorítmicas. Al hacer más transparente los procesos detrás de las inferencias y recomendaciones algorítmicas, también esperamos que esta experiencia te de una idea más clara de cómo funcionan este tipo de plataformas digitales.

    Te invitamos a responder el siguiente formulario para participar: https://es.surveymonkey.com/r/NBVYCKV

    Nota importante: Todos los datos recolectados al usar la app se almacenarán solo en tu celular y serán anonimizados y procesados exclusivamente para los fines académicos y no comerciales de este proyecto, sin compartirse a terceros actores. Nosotros no tendremos acceso a tus datos. Big Sister no está disponible públicamente; se le invitará a descargar la aplicación una vez respondido el cuestionario de contacto.

  • Conferencia “Lo social y lo digital en tiempos de crisis”

    Lo digital ha sido pieza clave en la primavera o despertar chileno de las últimas semanas, desde la organización de las marchas, los memes y videos compartidos por WhatsApp, la reproducción de desigualdades y la precarización laboral, las lecturas de la opinión pública mediante Twitter hasta las propuestas de apropiación o solucionismo tecnológico. Esto habla de la creciente digitalización de nuestro mundo, volviéndose necesario considerar cómo lo digital está moldeando la vida social contemporánea. Por eso, hemos aprovechado la visita de nuestra invitada internacional Shanti Sumartojo, para organizar una conferencia abierta en que podamos reflexionar sobre cómo el descontento social ha sido mediado, provocado y reconfigurado por lo digital desde sus múltiples aristas.

    Les invitamos cordialmente, entonces, a la conferencia “Lo social y lo digital en tiempos de crisis: desigualdades, políticas y materialidades”. Esta se realizará el martes 12 de noviembre de 2019, entre las 14:30 a 18:00, en el Auditorio FADEU del Campus Lo Contador, Pontificia Universidad Católica de Chile.

    “Viviendo en un mundo más o menos digital”

    Contaremos con la charla abierta de nuestra invitada internacional, Shanti Sumartojo, quien es profesora asociada en investigación en Diseño de la Facultad de Arte, Diseño y Arquitectura en Monash University, Australia; y miembro de The Emerging Technologies Research Lab, donde dirige el área de investigación ‘Future Shared Environments’. A través del uso de metodologías etnográficas, investiga cómo experimentamos los entornos espaciales, incluyendo aspectos materiales e inmateriales, con un enfoque en el entorno construido, el diseño y la tecnología. Sus publicaciones más recientes son The Exchange at Knowledge Market: An Urban Living Lab (2019) y Atmospheres and the Experiential World: Theory and Methods (2018).

    Como planteará Shanti, vivimos en un mundo digital, pero no en uno donde lo digital es monolítico, ubicuo o uniforme. Al contrario, los efectos de las tecnologías digitales fluyen en conjunto con materialidades, políticas y diversos objetos e interacciones del día a día. En esta charla Shanti abordará esto mediante la noción de “más o menos” digital, o los diversos enredos y significados de las tecnologías digitales en nuestros mundos experimentales.

    Para ello, se revisarán tres ejemplos. El primer caso, se desarrolla en torno a un evento colectivo de duelo y conmemoración, donde las redes sociales hacen, y a la vez son hechas, por un encuentro simultáneo entre lo espacial y lo material. El segundo caso abordará prácticas de self-traking, y la generación y uso de datos personales, procesos que fueron sentidos de distintas maneras, excediendo sus cualidades digitales. Y el caso final se centrará en la automatización y el uso de la luz, en el cual las tecnologías digitales sólo se hicieron evidentes a través de cualidades inmateriales y sensoriales que configuraron atmósferas especiales.

    Todas estas historias se sitúan en el encuentro entre individuos y tecnologías digitales, junto con los significados, sentimientos y sensaciones que infunden estas interacciones. Estos ejemplos provocaran un conjunto de observaciones sobre las tecnologías digitales, y su comprensión afectiva y sensorial de sus usos y significados, argumentando que los aspectos “más o menos” digitales de nuestras vidas, requieren enfoques que no separen o privilegien lo digital, más bien, debemos considerarlos parte del cómo diversos significados y relaciones se hacen en nuestros mundos experimentales.

    Panel de Discusión

    Tendremos también un panel de discusión con investigadores e investigadoras chilenas en temáticas ligadas a lo digital pero desde diferentes disciplinas. La idea es abrir un espacio para la discusión interdisciplinaria sobre las múltiples desigualdades, injusticias y urgencias que presenta el entretejimiento entre lo social y lo digital en nuestra sociedad contemporánea.

    Valeria Radrigán
    Directora creativa proyecto TRANSLAB. Doctora en Filosofía mención Estética y teoría del arte, Universidad de Chile. Master en Teoría del Arte Contemporáneo, U. Complutense de Madrid, España.

    Sebastián Valenzuela
    Profesor de la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Doctor en Comunicaciones de la Universidad de Texas, Estados Unidos. Investigador de CIGIDEN y del Instituto Milenio para los Fundamentos de los Datos (IMFD).

    Patricia Peña
    Profesora y coordinadora del Diplomado en Comunicación Digital del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile. Periodista y Magíster en Comunicación de la Universidad Diego Portales y Magíster en Comunicación, Nuevos Medios y Sociedad de The London School of Economics and Political Science, Inglaterra. Directora de la Fundación Datos Protegidos.

  • Charla abierta “Diseñando Atmósferas: Entre normalidad y subversión” de Shanti Sumartojo

    Les invitamos a la charla abierta de nuestra invitada internacional Shanti Sumartojo, titulada “Diseñando Atmósferas: Entre normalidad y subversión”. Esta se realizará el próximo jueves 14 de noviembre de 2019, 11AM en el Salón Sergio Larraín del Campus Lo Contador, Pontificia Universidad Católica de Chile.

    Resumen de la charla: Dentro de la actual atmósfera de malestar y descontento social, se vuelve urgente desde el diseño abordar cómo estamos experimentando nuestro mundo. Las atmósferas, o el cómo sentimos y percibimos los espacios, ha sido una preocupación constante para diseñadores, arquitectos y cientistas sociales. Estando siempre presentes, percibimos las atmósferas como el resultado de una serie de configuraciones únicas de aspectos materiales, sensoriales, afectivos e imaginarios de nuestro entorno. En esta charla, Shanti Sumartojo propondrá “pensar atmosféricamente” para abrir nuevas posibilidades de comprensión, imaginación e intervención mediante el diseño, desde una aproximación interdisciplinaria e informada por etnografías del diseño.

    Shanti Sumartojo es profesora asociada en investigación en Diseño de la Facultad de Arte, Diseño y Arquitectura en Monash University, Australia; y miembro de The Emerging Technologies Research Lab, donde dirige el área de investigación ‘Future Shared Environments’. A través del uso de metodologías etnográficas, investiga cómo experimentamos los entornos espaciales, incluyendo aspectos materiales e inmateriales, con un enfoque en el entorno construido, el diseño y la tecnología. Sus publicaciones más recientes son The Exchange at Knowledge Market: An Urban Living Lab (2019) y Atmospheres and the Experiential World: Theory and Methods (2018).

  • El caso de SoSafe: Gestionando la seguridad urbana a través de una plataforma

    Por Camila Albornoz

    A mediados del 2018, conocí la App SoSafe por medio de algunos comentarios en grupos de Facebook destinados a crear espacios seguros para mujeres. En estos grupos se recomendaba bastante reportar sucesos de acoso, violencia intrafamiliar, robos o “individuos sospechosos” a través de esta App. Motivada por los diversos imaginarios emergentes a partir de estos comentarios, decidí descargar la app en mi smartphone para conocer sus prestaciones. Al poco tiempo, contacté a sus desarrolladores y comencé a realizar una investigación sobre esta plataforma.

    A grandes rasgos, SoSafe se define como una plataforma o “red social ciudadana” que permite reportar diversos sucesos situados en el espacio urbano, otorgando una geolocalización del reporte, y conectando a vecinos, municipalidades, instituciones (PDI, carabineros, bomberos) y algunos servicios (Aguas Andinas, Enel). Así, es posible reportar desde el robo a personas o vehículos, actividades sospechosas, accidentes o disturbios hasta un semáforo en mal estado, mascotas perdidas o alumbrado público en mal estado. Para usar esta app, sólo se necesita un smartphone y crear una cuenta de usuario con algunos datos de contacto (nombre, email, número de contacto y dirección), o iniciar sesión con facebook.

    En cierta medida, esta lógica de aplicaciones fundadas en el solucionismo tecnológico (Morozov, 2015), no es nueva y a nivel mundial es posible encontrar varios casos de éxito como Haus (Chile), NextDoor (Estados Unidos), FixMyStreet (UK) y CityCop (Estados Unidos), entre otros. Estas plataformas, no solo implica pensar el software como una arquitectura iterable y actualizable, sino que además implicaría pensar a los usuarios como productores de datos, y a los municipios como receptores y gestores de estos. La temática en torno a plataformas o aplicaciones cobra relevancia al encontrarse reconfigurando el entorno urbano, el acceso a servicios y entidades gubernamentales y cambiando las formas de compromiso ciudadano (Desouza & Bhagwatwar, 2012; Gabrys, 2016). Así también, esto ha llevado a sopesar las consecuencias de su uso y su capacidad para recopilar datos de los usuarios.

    En principio, esta investigación se basaba en describir la capacidad de los programadores de resolver problemas a través de códigos, y comprender cómo se toman ciertas decisiones de programación en torno a los acontecimientos que suceden afuera de esta suerte de laboratorio de programación. Sin embargo, a lo largo de la investigación fue tomando mayor fuerza el componente ciudadano y el rol de las municipalidades.  Por ende, el caso de SoSafe permite levantar diversas interrogantes ¿cómo se lograr codificar algorítmicamente el espacio? ¿cómo es este proceso de toma decisiones? Y también, ¿qué consecuencias tiene para los usuarios el percibir lo urbano desde una óptica de plataforma?

    El año 2013, uno de los cofundadores de SoSafe comienza a idear el primer prototipo de la actual aplicación. En particular, un hecho puntual lo llevó a pensar en cómo cambiar la gestión de la seguridad urbana en Santiago de Chile: Cuando aún era estudiante universitario, recibe una llamada que no contesta y de la cual desconocía su urgencia. Al rato después, devuelve esta llamada y su hermana informa que están robando en la casa donde residían. El actual CEO de la plataforma, recuerda que demoró unos 30 minutos aproximadamente en desplazarse desde la universidad a su domicilio, y junto a él venía llegando Carabineros y un auto de una empresa de seguridad privada.  La escena del robo se completa con algunos vecinos curiosos mirando el incidente.
    Luego de esta experiencia comienza a identificar ciertas problemáticas: los vecinos no se conocen entre ellos y, por otro lado, no conocen el número de seguridad ciudadana de la comuna. Todos los números de seguridad son de 4 dígitos y comienzan con “14”, pero los dos dígitos finales varían según la comuna y algunos vecinos simplemente llamaban a otra comuna.    

    En principio, la plataforma de SoSafe comenzó a ser utilizada por algunos municipios del sector oriente de Santiago. A la fecha, SoSafe posee más de 400.000 usuarios y conectada a más de 27 municipalidades. La plataforma continúa creciendo en la medida que se difunde más, ya sea al ser recomendada por amigos, juntas de vecinos, o al encontrarnos con publicidad de la app con el mensaje “vecinos organizados”, mientras recorremos diversas comunas (imagen 1). 

    Imagen 1: Anuncio en la comuna de Vitacura promocionando el uso de la app.

    En la medida que SoSafe se ha vuelto una aplicación masiva en la región metropolitana, ha logrado recopilar gran cantidad de datos, la cual ha sido sistematizada generando, por ejemplo, estadísticas de reportes para las municipalidades, indican dónde y cuándo ocurren los reportes. Además, los programadores también poseen métricas que ayudan a evidenciar actividad concreta en app, por ejemplo, cuántos usuarios activaron por primera vez la app, y cuantos “salen” o están inactivos; o el tiempo promedio en pantalla de los usuarios. Así también, que el producto final de SoSafe sea a través de software y no dependa de un hardware en específico -como muchos botones de pánico o alarmas- permite cierta flexibilidad y que esta herramienta se actualice a través del tiempo.

    Esta características, han generado un modelo de negocios denominado “platform economy” (Kenney and Zysman, 2016)  o “platform capitalism” (Srnicek, 2017). En esta lógica diversos desarrolladores generan plataformas que luego son contratadas por otras empresas, facilitando un nexo entre diversos actores a través de un software o aplicación. Esta característica de las plataformas por su capacidad de expandirse e ir anexando diversos servicios, ha puesto en discusión su carácter de monopolio y han sido catalogadas como “winner-takes-all market”.
    Como empresa de software, SoSafe utiliza el modelo de negocios software as a service (SaaS), en dónde los “clientes” que pagan por el servicio son las municipalidades. De esta forma, las municipalidades e instituciones como bomberos, no necesitan invertir en construir una infraestructura de software, sino que SoSafe arrienda un software que consiste en una suerte de Dashboard o portal web (imagen 2), y que permite administrar la comuna a través de un mapa. El precio es por tramo de habitantes y va desde los US$22,000 a US$102,000 por un año de licencia (SoSafe, Convenio Marco). Este sistema facilita a la ciudadanía una app que funciona en celulares de diversas gamas, sin publicidad y sin costo para el usuario. 

    Imagen 2: presentación de la app para smartphones y el dashboard de las municipalidades para gestionar reportes. Imagen por SoSafe.

    El académico Nick Srnicek (2017) define las plataformas como a designed core architecture that governs the interaction possibilities” (p.47), estas posibilidades redirigen las acciones de los usuarios para generar data -y también para evitar que se generen reportes sin sentido, y seguir iterando la plataforma hasta llegar a su versión más estable y más precisa, de acuerdo con su fin de capturar cierta data o tipo de reportes. Esta lógica es coherente con las iteraciones a lo largo de la historia de SoSafe, ya que en un principio fue un botón de pánico, sin data previa y que se retroalimenta de user feeds (Desouza & Bhagwatwar, 2012), de forma que los programadores fueron capaces de ver qué eventos son reportados y constituían una emergencia. Esto permitió modular la aplicación a las categorías de “seguridad” y “barrio” – categoria sugerida por las municipalidades- presentes actualmente.

    No obstante, los efectos de las plataformas en la población han sido poco estudiados, y la literatura asegura que el impacto de las plataformas está diferenciado geográficamente (Richardson, 2018) y, por ende, que se desplieguen de forma uniforme en diferentes sectores de la ciudad es bastante difícil. En esta línea, las municipalidades que han contratado SoSafe poseen diferentes capacidades de gestión, algunas cuentas con una central de seguridad que agrupa varias tecnologías (drones, gran número de cámaras, o enlace directo con carabineros en la central), otras no cuentan con estos recursos o los poseen en menor medida, y también cuentan con diferentes necesidades mediadas por el clima o por eventos particulares que tienen lugar en el territorio. No obstante, el dashboard de SoSafe es standard, así también las categorías de la app son fijas para todos los usuarios, sin importar la ciudad o comuna en la que residan. Incluso, uno de los programadores relata una situación bastante particular al realizar un piloto de prueba de la plataforma en Iquique. Esta ciudad posee la característica de ser Zona Franca, y por ello, el valor de la compra-venta de autos es barata en comparación a otras ciudades del país, lo que provoca que muchos residentes de la zona compren autos, los usen un par de años, y luego los abandonan. Los autos abandonados son una problemática urbana de esta ciudad. Y mediante SoSafe, los usuarios comenzaron a reportar estos autos mediante el pin “vehículo abandonado”, en el mapa de la app era posible ver cómo el mapa estaba saturado por este pin de color morado, y en una cuadra era posible encontrar 4 o 5 reportes de autos diferentes: “Si tú vas a Iquique, vas a ver ahora puros pins de autos abandonados y están ahí (…) ellos [la municipalidad] vieron con esa modalidad un problema real”, comenta. En cambio, en la región metropolitana este pin posee otra connotación y por lo general un vehículo abandonado cae en la categoría de auto sospechoso que podría tener algún antecedente de encargo por robo. En cierta medida, el pin de vehículo abandonado generó un reporte no solucionable en el norte de país, esta problemática podría ser transversal a cualquier categoría de reporte y dependiendo de las condiciones materiales de la comuna. Un municipio que posee más servicios e instituciones enlazadas en su central de seguridad probablemente tenga mejores tiempos de respuesta ante emergencias y una mayor capacidad de solucionar eventos, develando desigualdades ya existentes que ahora se estarían plasmando a través de la digitalización de lo urbano. 

    Por otro lado, las plataformas y los algoritmos que las constituyen no determinan el comportamiento de las personas, pero modelan el entorno de forma que ciertas posibilidades se vuelven reales y visibles (Butcher, 2018). Y como una aplicación de reportes, SoSafe posee una suerte de carácter omnipresente, donde a través de la navegación de reportes es posible “ver” qué está pasando en lugares cercanos o en otras comunas. En esta línea, algunos usuarios entrevistados aseguran que la app les permite mantenerse informados de lo que ocurre en su barrio, sin embargo, esto también los ha llevado a preguntarse si realmente viven en un sector seguro, debido al “Monitoreo mutuo” y el recibir constantes reportes de robos o personas sospechosas. Además, los reportes tienen un periodo de tiempo en el cual son visibles, y después de 24 horas, el reporte desaparece del mapa. En caso de ocurrir una emergencia, el reporte aparecerá en el mapa aún después de que carabineros o seguridad haya concurrido al lugar, lo cual podría tener un carácter inquietante para los vecinos del sector. Así, una usuaria relató que un día recibió una notificación de un robo en la farmacia de la esquina, la cual cerró la cortina metálica. Quién reportó, dio a entender que los asaltantes se encontraban encerrados en la farmacia junto con los clientes. Durante varias horas, los vecinos del sector preguntaban “¿qué pasó?, ¿están bien?”. Hasta que la situación fue aclarada, y en realidad, los asaltantes habían entrado a un OK Market en frente, por lo que en la farmacia decidieron bajar las cortinas para no verse afectados. La pregunta ¿es mi barrio seguro? Reaparece al desconocer cómo usar la app y generar reportes por error que generan notificaciones innecesarias, o también, al no entregar información clara respecto del estado de un reporte y lograr describir de forma acabada qué pasó. Desde las municipalidades, aseguran que  uno de los principales desafíos para un correcto uso de la aplicación es generar un cierre adecuado para el reporte y especificar qué procedimiento se realizó y si un problema fue solucionado, de lo contrario existe una ambigüedad, un efecto recalcitrante que impide conocer en su totalidad qué ocurrió más allá de la pantalla del celular.

    Así también, la app posee un pin denominado “actividad sospechosa”, el cual posee como fin último, reportar un robo y por ello posee el icono de un ladrón. No obstante, este botón de actividad sospechosa ha sido utilizado para reportar varios sucesos que están “fuera de lo ordinario” o que irrumpen con la cotidianeidad del lugar. Lo cierto, es que considerar ciertos hechos como eventos fuera de lo común, refuerza la idea de una “normalidad”, o incluso la idea de un estilo de vida deseado (Larsson, 2016) ya que quien vigila siempre posee una posición privilegiada frente a otros. Por ende, muchos de los blancos de estos reportes han sido vendedores ambulantes, visitas de quienes viven en el sector, inmigrantes y objetos que “No deberían estar en un lugar determinado”. Este tipo de reportes, por lo general terminan en disputas entre los usuarios o generan reportes confusos al alertar a “un hombre con una polera roja y mochila”. A mediados de 2018, SoSafe lanzó una guía comunitaria que busca generar una mejor convivencia en la plataforma, y disuadir de realizar comentarios que puedan incluir algún tipo de discriminación. Así también, estas prácticas de reportes innecesarios o falsos y otros que podrían ser insultos, produjo “el reporte del reporte”, ya que quienes usan la plataforma pueden denunciar un comentario, y esto podría terminar en un bloqueo si es una conducta que persiste. 

    Finalmente, la reflexión en torno a las plataformas, su capacidad de adaptarse rápidamente a cambios y también su capacidad por transformar espacios y alentar el compromiso ciudadano, no termina aquí. Más bien, permite levantar una serie de interrogantes en la medida que el fenómeno de las plataformas cada vez se encuentra más presente en nuestro día a día y probablemente usamos uber, rappi, cornershop, sosafe, waze y otros ejemplos, varias veces a la semana. En primer lugar, se vuelve necesario pensar las implicancias de que la ciudadanía no se relacione de forma directa con carabineros o el municipio, y si realmente estas aplicaciones reconfiguran el compromiso cívico o subrayan el derecho a la ciudad, con el simple hecho de reportar algo que vimos, o al discutir un reporte realizado por un vecino.  Esta discusión, tomará mayor fuerza en la medida que los gobiernos están optando con varias medidas vinculadas al solucionismo tecnologico a traves del uso del big data, la apertura de portales de transparencia con open data, el arriendo de servidores y tecnologías de nube, o el uso de portales web que buscan reducir la burocracia estatal. 

    Por otro lado, SoSafe y los casos nombrados anteriormente, nos harán preguntarnos por el alcance y uso de nuestros datos, ya que, en la mayoría de las plataformas, dashboard o portales, la ciudadanía o “usuarios” son considerados como fuentes de datos que dan forma a lo digital. La pregunta final es por el alcance de nuestros datos y ¿que se hace finalmente con nuestra data? ¿podría ser utilizada para otros fines o ser vendidos a otras plataformas?

     

    Referencias:

    Bucher, T. (2018). If… Then: Algorithmic Power and Politics. Oxford University Press.

    Desouza, K. C., & Bhagwatwar, A. (2012). Citizen Apps to Solve Complex Urban Problems. Journal of Urban Technology, 19(3), 107–136.doi:10.1080/10630732.2012.673056 

    Gabrys, J. (2016). Engaging the idiot in participatory Digital Urbanism, en “Program Earth”. P. 207-240. University of Minnesota Press.

    Kenney, Martin, and John Zysman. 2016. The Rise of the Platform Economy. Issues in Science and Technology 32 (3).

    Larsson, S. (2017). A First Line of Defence? Vigilant surveillance, participatory policing and the reporting of ‘suspicious’ activity. Surveillance & Society, 15(1), 94-107.

    Morozov, E. (2015). La locura del solucionismo tecnológico (Vol. 5010). Katz Editores y Capital Intelectual.

    Richardson, L. (2018). Platforms as urban technology. No. 4 Roundtables, vol. 3.  November 5.

    SoSafe. (s.f). Convenio Marco para municipalidades e instituciones públicas. https://www.sosafeapp.com/en/mercado-publico.html

    Srnicek, N. (2017). Platform capitalism. John Wiley & Sons.

  • ¿Y tu hogar se comporta bien? Notas para reflexionar con los sensores, dobles de datos y mapas de la Red Nacional de Monitoreo (ReNaM)

    Por Matías Valderrama

    Un gran cartel obstruía la entrada de la sala, dejando al lado aberturas de dos metros donde Jed había colocado juntas una foto satélite tomada en las inmediaciones del globo de Guebwiller y la ampliación de un mapa Michelin «Departamentos» de la misma zona. El contraste era extraordinario: la foto satélite sólo mostraba una sopa de verdes más o menos uniformes sembrados de vagas manchas azules, mientras que el mapa desarrollaba una rejilla fascinante de carreteras departamentales, pintorescas, de vistas panorámicas, bosques, lagos y puertos de montaña. Encima de las dos ampliaciones, en letras mayúsculas negras, estaba el título de la exposición: «EL MAPA ES MÁS INTERESANTE QUE EL TERRITORIO».

    Michel Houellebecq, El mapa y el territorio.

    Grandes mapas se han trazado para cada ciudad. Ya sea en la representación de su ordenado esplendor o de su esplendoroso desorden, los mapas hacen ciudad. De ello se desprende que los dispositivos desplegados para confeccionar esos mapas también hacen ciudad. Ciertos espacios, barrios y experiencias urbanas, por sobre otras, se vuelven más sensibles, visibles e interesantes por medio de ellos. Al respecto, las tecnologías digitales han expandido innegablemente las maneras de mapear la vida social, reconfigurando nuestros modos de imaginar, representar y materializar la ciudad. Con múltiples satélites –y un montón de basura espacial- acompañando al planeta, hemos aumentado la supuesta “fidelidad” para capturar ese territorio esquivo. Las imágenes satelitales son ahora casi omnipresentes en toda representación digital del territorio, por ejemplo, para graficar el avance de algún temible huracán, marcar los restaurantes cercanos con las mejores pizzas, o estimar la cantidad de asistentes a una marcha. La geolocalización ha incrementado la rastreabilidad de los eventos sociales. De ahí que se vuelve relevante interrogarse por las capacidades políticas que activan los múltiples dispositivos digitales y qué tipos de mapas se manufacturan por medio de ellos. Qué registros de localización y capas de información se visibilizan y a la vez qué otras son ocultadas. En definitiva, qué ciudades emergen en los mapas y qué definiciones de lo interesante –o importante- de tales ciudades son promovidas en el proceso.

    Dentro de los nuevos modos digitales de hacer inteligible el territorio se inserta el uso de sensores ambientales para discretizar y conocer el espacio urbano. Los sensores de variables como la temperatura o la contaminación atmosférica dejaron de ser instrumentos costosos y gigantes controlados por un puñado de instituciones formales, pasando a introducirse en múltiples dispositivos móviles y de bajo costo. Dentro de este fenómeno, se sitúa la Red Nacional de Monitoreo o ReNaM. Esta es una iniciativa del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) de Chile iniciada en 2014 y calificada como inédita en el mundo. Por medio de la instalación de un conjunto de sensores inteligentes en ya 300 viviendas de diferentes regiones del país, ReNaM busca cuantificar el denominado “comportamiento ambiental” de los hogares en condiciones reales y durante todo su ciclo de vida. Estos sensores permiten conocer las variaciones de ruido, contaminación, temperatura, entre otras, de las viviendas a lo largo del día, permitiendo conocer en términos agregados qué tipos de viviendas y ciudades presentan un “mejor” o más “optimo” comportamiento ambiental para la vida de sus habitantes. Con este nuevo conocimiento de la vida social de las viviendas a lo largo y ancho del territorio, se espera potenciar una toma de decisión guiada por datos en tiempo real en el diseño de nuevas políticas y regulaciones en materia de construcción y desarrollo sustentable.

    El caso de ReNaM abre importantes interrogantes que deben comenzar a ser atendidas: ¿Qué modos de vigilancia y gobierno a distancia se posibilitan con la instalación de estos sensores? ¿Qué políticas se inscriben en el diseño y desarrollo de esta red? ¿Qué expectativas y formas de cálculo se generan en el procesamiento de sus datos? ¿Qué modificaciones provoca la introducción de estos artefactos en el hogar en las prácticas y hábitos de sus habitantes? Hemos seguido el caso desde hace ya más de un año y han aparecido interesantes hallazgos respecto a las diferentes visiones de cómo imaginar y materializar ReNaM, desde los encargados del proyecto hasta los usuarios y sus experiencias mundanas con los sensores y datos. En este breve artículo quiero revisar brevemente los dispositivos y mapas que se construyen con ellos. Argumentaré que la cuantificación digital de ambientes de las casas chilenas abre múltiples dobles de datos de las casas y sus ciudades que complejizan la definición de una singular casa o ciudad.

    El principal dispositivo empleado por ReNaM es la Estación Meteorológica Inteligente de la empresa francesa Netatmo, adquirida hace algunos años por la empresa italiana Bticino Legrand. Netatmo diseña y desarrolla diferentes dispositivos electrónicos interconectados para generar hogares más inteligentes, esto sería, más seguros, saludables y confortables. En particular, la Estación Meteorológica Inteligente consta de dos módulos de aluminio anodizado, uno para el interior y el otro para el exterior de la casa. Pueden medir la temperatura, humedad, calidad del aire, ruido y la presión barométrica. Gracias a los sensores incorporados en ambos módulos, la Estación cuantifica y registra en una frecuencia de cinco minutos las cualidades de las atmosferas del interior y exterior del hogar, transmitiendo los datos recopilado a través de la señal de Wifi del hogar. La Estación Meteorológica Inteligente Netatmo, sería caracterizada como un dispositivo altamente orientado al usuario humano, con diferentes funciones interactivas para generar entornos más saludables y eficientes. Debido a su bajo precio, estar “hecho para uso doméstico”, su capacidad para medir varias variables ambientales a la vez y transmitir los datos de manera remota, convertían a este dispositivo como “la tecnología ideal” para ReNaM según varios entrevistados ligados al proyecto. Pero junto con estas justificaciones, el dispositivo se hacía “ideal” para esta cartografía estatal porque resultaría ser de baja invasión de los hogares.  Cómo pudimos constatar en nuestras visitas a usuarios de la Región Metropolitana y de Valparaíso, el dispositivo es de “bajo perfil” o pasa “piola”, transmite datos de manera silenciosa detrás de cuadros, fotografías o recuerdos familiares. Siguiendo los estudios de Foucault sobre la gubernamentalidad, gracias a estos sensores se comienza a hacer inteligible y medible el “comportamiento” o “conducta” de la vivienda que previo al proyecto no existía -sea cual sea lo que incluya ese rendimiento, desde ruidos de niños, ladridos de perros, desconexiones para hacer el aseo, etc. Junto con ello, los sensores se van fundiendo y mimetizando con cada hogar, abriendo instancias para conducir tal conducta, ya sea modificando las políticas del Estado, así como también las prácticas de sus habitantes.

    Pero al desplegar este mismo dispositivo por las diferentes viviendas del territorio, se irían duplicando sus registros para diferentes mapas de libre acceso en internet. Por un lado, tenemos el WeatherMap de NetAtmo, que sería la red de estaciones meteorológicas más grande del mundo según NetAtmo. Por otro lado, tenemos el mapa de ReNaM en su sección “Reportes”. El mapa de NetAtmo funciona en base a Mapbox y Open Street Map, proyecto colaborativo para crear mapas editables y libres con licencia abierta. Mientras que el de ReNaM aparece basado en Google Maps, servidor de aplicaciones de mapas online de carácter comercial que pertenece a Alphabet Inc. Esto ya nos habla de los enredos político-económicos involucrados en como representar digitalmente la red de sensores. Al igual que las guías de viajes Michelin de Houellebecq, lo “interesante” de estos mapas no sería el territorio propiamente tal, sino los llamativos marcadores que indican el rendimiento de cada sensor geolocalizado. Mientras que los marcadores del mapa de ReNaM presentan un único verde claro y sólo se diferencian respecto a si la estación corresponde a una casa o un departamento, en el WeatherMap aparecen marcadores de diferentes colores que corresponden a la colorida barra de temperatura de manera estándar para todo el globo.

    WeatherMap de NetAtmo
    Mapa de la sección Reportes de ReNaM

    Centrándome en la ciudad de Santiago, lo primero que me llamó la atención al comparar ambos mapas fue la distribución socio-económica de las estaciones meteorológicas de NetAtmo, concentradas en el sector nororiente de la capital. La Estación Meteorológica es un dispositivo comprable por Amazon de forma individual a un costo bajo en comparación a otros dispositivos más sofisticados, pero claramente no sería ni de cerca una prioridad o anhelo para familias de menores recursos, por lo que es sensato esperar que los usuarios “oficiales” se concentren en los barrios más acomodados de la capital que tienen el dinero como para gastar en un gadget como este. Ahora bien, el WeatherMap dista mucho de lo que aparece en la web de ReNaM en donde se observan muchos más monitores y más distribuidos por la ciudad, aun cuando había algunos que ya no recopilaban datos pero que seguían marcados en el mapa.

    Buscando en los mapas las casas que hemos visitado para conocer las experiencias de sus usuarios, se pueden encontrar diferencias de 1 o 2 grados en la temperatura que presentan entre la plataforma ReNaM y el WeatherMap. Asimismo, se encuentran diferencias temporales según la actualización de cada medición. Por ejemplo, comparando un mismo monitor, en el WeatherMap se muestran datos de hace “menos de un minuto”, mientras que en el mapa de ReNaM es más variable presentando un registro de hace 12 minutos. Algunas casas en el WeatherMap no aparecían, mientras que en ReNaM eran visibles, pero sin datos. Por ejemplo, una casa en Maipú no aparecía en WeatherMap, pero al apretar la opción “Sin filtrar” apareció. Esto nos indica que estos “dobles de datos” presentan diferencias -quizás mínimas- pero relevantes de notar a la hora de justificar la “fidelidad” o “utilidad” de todo el mapa.

    Siendo sensible a estas diferencias, aparece un problema preocupante. Mientras que en el mapa de ReNaM los marcadores de cada sensor aparecen dentro de un amplio radio para evitar la localización de la casa, en el WeatherMap aparece el marcador en la ubicación exacta del monitor y su respectiva vivienda. De esta manera, nos encontramos con dispares modos de tratar la geolocalización de las casas y la privacidad de sus datos, haciéndose posible para cualquier persona mirar las temperaturas y ruido de las casas en la WeatherMap. Esta información puede servir para fines perniciosos o incluso para actos delictivos (como varios actores entrevistados señalaban, puede ser posible identificar cuándo no hay nadie en la vivienda monitoreando los registros del sensor). ¿Qué sentido tiene, entonces, resguardar la ubicación de dispositivos en el mapa de ReNaM si el propietario (de Francia) de tales dispositivos no lo hace? ¿Cuál es la utilidad para NetAtmo hacer público tal ubicación? ¿Apuntar a ser una plataforma de datos abiertos cool? Esto nos habla de los desajustes que se generan en la adopción de ciertas innovaciones digitales foráneas con configuraciones y formatos que limitan o contradicen el espíritu de la política. Uno podría contraargumentar que ReNaM no se puede meter con la decisión libre e individual de los usuarios en hacer pública la información de sus monitores en el WeatherMap pero eso cae en un enfoque neoliberal en que la privacidad es responsabilidad del individuo. En este sentido no solo es importante las implicancias éticas del tratamiento de los datos en términos de privacidad para las personas sino también de las relaciones político económicas entre gobiernos y empresas privadas y cómo sitúan a los usuarios como productores pasivos de datos.

    Todas estas diferencias entre los dos mapas de ReNaM y NetAtmo, en términos de las relaciones Norte-Sur de su propiedad, los enredos comerciales entre plataformas (Mapbox o Google Maps), la distribución espacial (sobre e infra visibilización de ciertos barrios) y temporal o en cómo representan el “comportamiento ambiental” de las viviendas o protegen la privacidad de sus habitantes, obligan a problematizar y abrir nuevas interrogantes sobre los múltiples dobles de datos y mapas que se producen al sensorificar nuestras casas y ciudades. ¿Cómo definir el valor de cada doble de dato? ¿Qué mapa sería más interesante, fiel o útil para los fines de proyectos de este tipo? ¿Cómo entender la idea de una tecnología “ideal” para un proyecto de cuantificación digital de algo tan privado y cotidiano como tu hogar? ¿Qué se incluye y excluye dentro de esa conducta ambiental de la vivienda? ¿De qué otras maneras se podría hacer inteligible la vida doméstica que posibiliten modos de participación activa de las personas, antes que intentar la menor invasión e interacción con ellas? Se vuelve relevante abordar estas y otras inquietudes, que requieren la inclusión de otras voces, experticias y sensibilidades a la hora de desplegar una red de sensores por el territorio.

     

  • Seminario Regular #10: Wolfhart Totschnig

    Les invitamos cordialmente a la décima sesión del seminario abierto Sociedad, Diseño y Tecnología (SDT). Este seminario busca abrir espacios de encuentro interdisciplinario, en dónde se presentan y comentan investigaciones, proyectos o intervenciones sobre temáticas ligadas al diseño y tecnología en su más amplio espectro, con especial énfasis en los dispositivos, algoritmos y datos digitales que median nuestra vida contemporánea.

    La décima sesión del seminario se realizará el jueves 26 de septiembre de 2019, a las 17:00 en la Sala de Consejo de Decanato del campus Lo Contador PUC, Santiago. Contaremos con la presentación de Wolfhart Totschnig, titulada: «Nuestro futuro con la inteligencia artificial: Entre la amenaza para la humanidad y nuevas formas de convivencia con máquinas súper-inteligentes». Wolfhart es Magíster en Musicología y Filosofía por la Universidad de Viena y Doctor en Filosofía por la Universidad de Northwestern. Actualmente se desempeña como Profesor Asistente del Instituto de Filosofía de la Universidad Diego Portales. Comentará la presentación Claudio Gutiérrez, quién aportará una mirada más histórica desde la computación. Claudio es Doctor en Computer Science de la Wesleyan University y Profesor Titular del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile.

    Resumen:
    En un futuro cercano es probable que llegue a existir una inteligencia artificial (IA) que sea equivalente o incluso sobrepase a la inteligencia humana. Las reflexiones sobre el reto de tal IA para la sociedad generalmente lo delimitan a un problema tecnológico, sobre cómo controlar las acciones de la IA. En esta presentación, se problematizarán los supuestos de este pretendido control de agentes inteligentes y en el peligro de provocar un conflicto entre humanidad e inteligencia artificial. Se especulará que el reto planteado por una futura IA será más bien un problema político sobre cómo establecer una convivencia pacífica con otros agentes inteligentes en una situación de vulnerabilidad mutua y no un problema tecnológico de control.